El jefe militar de Irán advierte que no esperará a las elecciones de Estados Unidos para responder a un ataque
El general Ali Abdollahi pidió a los países que albergan tropas estadounidenses mantenerse vigilantes y presumió de la nueva producción de drones del ejército iraní.
Mientras en Washington se habla de esperar a las elecciones de mitad de mandato para decidir el siguiente paso contra Irán, en Teherán el mensaje fue otro. El martes 20 de octubre de 2026, el general Ali Abdollahi, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, afirmó que su país no ha esperado ni esperará el resultado de esas elecciones para responder a cualquier nuevo ataque de Estados Unidos.
Qué dijo el jefe militar de Irán
Según recogió CBS News en su cobertura del conflicto, Abdollahi sostuvo que Irán no condiciona su respuesta militar al calendario político estadounidense. En la misma intervención responsabilizó a la presencia de fuerzas de Estados Unidos de la inseguridad en Oriente Medio y pidió a los países de la región que albergan tropas estadounidenses que se mantengan vigilantes, una advertencia que apunta a las naciones del Golfo con bases militares de Washington.
La cadena estatal iraní Press TV informó que el general hizo sus declaraciones durante una visita a instalaciones de producción militar. Allí destacó la ampliación de la fabricación de drones del ejército, con varias líneas de producción nuevas, y aseguró que cualquier nueva agresión recibiría una respuesta más fuerte que las anteriores. Según esa cadena, Abdollahi explicó que Irán apuesta por métodos y capacidades asimétricas, es decir, por muchos sistemas de bajo costo que encarezcan las operaciones de un enemigo mejor equipado.
Abdollahi no detalló qué forma tomaría esa respuesta ni mencionó objetivos concretos. Sus palabras deben leerse como una declaración de un mando militar en plena guerra, cuyo propósito también es disuadir y enviar un mensaje político.
El calendario de Washington
Las declaraciones llegan en un momento en que el presidente Donald Trump ha dejado abierta la posibilidad de retomar las operaciones militares contra Irán después de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. La Casa Blanca, por su parte, aseguró que Estados Unidos no atacará a Irán antes de esa fecha, según recogió Fox News.
Ese mismo martes, Trump dijo a la prensa que su país va ganando la guerra y que todavía debe tomar una decisión final sobre cómo quiere ganarla. Las conversaciones entre ambos gobiernos, con mediación de Catar y Pakistán, siguen estancadas: el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó que no habrá negociaciones mientras Washington no levante sus presiones, amenazas y sanciones.
Por qué importa fuera de Oriente Medio
La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ya tiene efectos que se sienten lejos de la región. El estrecho de Ormuz, por donde antes del conflicto pasaba una parte muy importante del petróleo mundial, sigue con un tráfico muy inferior al habitual, y en los últimos días Irán ha dicho que sus minas alcanzaron a varios petroleros. El barril de Brent se ha mantenido por encima de los 100 dólares, lo que encarece el combustible y el transporte también en América Latina.
Una amenaza dirigida a los países que albergan tropas estadounidenses tampoco es menor. En la región hay bases de Estados Unidos en Catar, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Arabia Saudí, varios de ellos grandes productores de petróleo y gas. Cualquier ataque contra esas instalaciones podría ampliar el conflicto y volver a sacudir los mercados de energía.
Qué puede venir ahora
En las próximas dos semanas, la atención estará puesta en dos frentes: si las conversaciones mediadas por Catar y Pakistán logran algún avance antes de las elecciones estadounidenses, y si Washington cumple su promesa de no atacar antes del 3 de noviembre. El mensaje de Abdollahi busca dejar claro que, para Teherán, esa fecha no marca ningún plazo propio.
Por ahora, lo que hay son declaraciones cruzadas. Pero en un conflicto en el que cada día se reportan ataques contra barcos, drones derribados y amenazas de nuevas ofensivas, cualquier error de cálculo podría acelerar una escalada que ninguna de las dos partes dice querer, aunque ambas aseguran estar preparadas para ella.
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