Bessent asegura que Irán ya no tiene petróleo en el mar y que “el pánico empieza a extenderse”
El secretario del Tesoro de Estados Unidos afirma que desde agosto no sale crudo de la isla de Kharg y que la economía iraní podría derrumbarse en semanas.
Desde agosto no ha salido ni un solo cargamento de crudo de la isla de Kharg, la terminal por la que Irán exporta casi todo su petróleo. Al menos eso es lo que asegura el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, quien este martes 20 de octubre de 2026 afirmó que la estrategia de Washington para dejar a Irán sin ingresos ya está dando resultados y que en Teherán empieza a cundir el pánico.
Qué dijo Bessent
En una entrevista con el canal 2Way TV, recogida por la agencia Reuters y por el medio Iran International, Bessent sostuvo que el esfuerzo del Tesoro para aislar económicamente a Irán está funcionando. Según sus palabras, no se han visto cargas en la instalación petrolera de Kharg desde agosto, y hoy Irán no tiene petróleo navegando hacia ningún comprador.
El funcionario fue más allá y aseguró que el pánico está empezando a instalarse en el país. Advirtió que, en algún momento, la economía iraní dejará de deteriorarse poco a poco y pasará a un deterioro brusco, lo que describió como volverse “no lineal”. Sin embargo, admitió que no sabe si eso ocurrirá en cuatro o en ocho semanas más.
Conviene subrayar que las cifras sobre Kharg proceden del propio Bessent y no han sido verificadas de forma independiente. El gobierno iraní ha rechazado en otras ocasiones las predicciones de un colapso inminente y ha dicho que se preparó para resistir las sanciones.
Por qué Kharg es tan importante
La isla de Kharg está en el norte del golfo Pérsico, frente a la costa iraní. Desde hace décadas concentra los muelles y depósitos por donde pasa la gran mayoría del crudo que Irán vende al exterior. Por eso, si es cierto que no ha habido cargas desde agosto, el golpe a los ingresos del Estado iraní sería enorme: el petróleo ha sido históricamente su principal fuente de divisas.
Durante la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, los ataques estadounidenses alcanzaron objetivos militares en la isla pero dejaron en pie la infraestructura petrolera. En su lugar, Washington apostó por un bloqueo naval contra el petróleo iraní y por sanciones financieras cada vez más duras, una campaña que el Tesoro presentó a finales de agosto con el objetivo de cortar las últimas conexiones de Irán con la economía mundial.
Una moneda en caída libre
El efecto más visible de esa presión está en el rial. A comienzos de octubre, la moneda iraní marcó un nuevo mínimo histórico, con el dólar por encima de los 2,7 millones de riales en el mercado libre, según Iran International. Semanas antes, el propio Tesoro había difundido un gráfico que proyectaba la llegada a los 3 millones de riales por dólar.
Para los iraníes, eso se traduce en precios que suben casi cada día y en ahorros que pierden valor. El banco central inyectó miles de millones en billetes para frenar la caída, sin lograrlo hasta ahora, según la misma fuente. Algunos sectores dentro de Irán sostienen además que la guerra y las sanciones no explican por sí solas el alza de los precios y apuntan a la mala gestión interna.
Qué puede pasar ahora
Las declaraciones de Bessent llegan a dos semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre en Estados Unidos, en un momento en que el alto precio de la gasolina, ligado a la guerra con Irán y a la tensión en el estrecho de Ormuz, pesa sobre la popularidad de Donald Trump. Mostrar que la presión económica funciona es también un mensaje político hacia los votantes estadounidenses.
Del lado iraní, la respuesta ha sido mantener la tensión en Ormuz, por donde pasa una parte importante del petróleo que consume el mundo, incluidos los países de América Latina que dependen de importaciones de combustibles. Si la economía iraní se derrumba de golpe, como pronostica Washington, podría forzar a Teherán a negociar; pero también podría empujarlo a nuevas acciones en el mar que vuelvan a disparar el precio del crudo. Por ahora, ninguna de las dos partes ha dado señales de ceder.
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