Irán apunta a los siete cables de internet que pasan bajo el estrecho de Ormuz
La Guardia Revolucionaria recordó a Estados Unidos e Israel que esos cables submarinos son clave para los datos del Golfo. Expertos dicen que el golpe sería sobre todo regional.
Debajo de las aguas por donde pasa buena parte del petróleo del mundo hay otra cosa que vale mucho: cables de fibra óptica que llevan internet, llamadas y transacciones bancarias. Irán acaba de recordárselo a sus enemigos. La Guardia Revolucionaria señaló el 19 de octubre de 2026 los siete grandes cables submarinos que cruzan el estrecho de Ormuz, en una advertencia dirigida a Estados Unidos e Israel.
Qué dijo la Guardia Revolucionaria
El portavoz de la Guardia Revolucionaria, Hossein Mohebbi, afirmó que siete cables importantes pasan bajo el estrecho y que de ellos dependen el internet y los datos comerciales del mundo. Según recogió el medio Iran International, añadió que se lo estaban recordando al enemigo para que lo supiera. No anunció un ataque, pero el mensaje fue leído como una amenaza directa.
De acuerdo con el diario británico Mirror, Mohebbi acompañó sus palabras con una publicación en la red X que mostraba una imagen de un misil, aparentemente creada con inteligencia artificial, con un texto que decía que ya se vería lo que iba a pasar. Las agencias semioficiales iraníes Tasnim y Fars, por su parte, plantearon que Irán podría cobrar a los países por el uso de esos cables.
No es la primera advertencia
La declaración llega en una semana de mensajes parecidos. Según el diario kuwaití Arab Times, Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, dijo en una entrevista con Press TV que la infraestructura tecnológica vinculada a Estados Unidos en la región podría convertirse en objetivo si se reanudan las hostilidades con Estados Unidos e Israel. Mencionó centros de datos, cables submarinos e instalaciones de inteligencia artificial en Emiratos Árabes Unidos y alrededor de Ormuz, y calculó su valor en más de 2 billones de dólares, sin explicar de dónde sale esa cifra.
Otras voces del sector más duro respaldaron la idea. El director del periódico Kayhan, Hossein Shariatmadari, pidió usar los cables de fibra óptica del Golfo como herramienta de presión contra Washington, y el diputado Mohsen Zanganeh sostuvo que un ataque podría afectar redes en la nube y operaciones militares estadounidenses. Ya en mayo, según CNN, un portavoz militar iraní había hablado de imponer tarifas a los cables que cruzan el estrecho.
¿Se podría caer el internet del mundo?
La respuesta corta es no, aunque el daño regional sí podría ser serio. La consultora TeleGeography, especializada en telecomunicaciones, explica que los cables de Ormuz sirven sobre todo a los países del Golfo y que fuera de esa zona el riesgo para el tráfico de datos entre Europa y Asia es bajo, porque esas rutas pasan principalmente por el mar Rojo. Un analista citado por Iran International coincidió en que el golpe afectaría sobre todo a las redes de la región y que también podría perjudicar al propio Irán.
Aun así, un corte dejaría con problemas a bancos, empresas, aeropuertos y gobiernos de países como Emiratos Árabes Unidos, Catar, Baréin o Kuwait, que concentran centros financieros y grandes centros de datos. Reparar un cable submarino puede tomar semanas, y más aún en una zona donde los barcos de reparación tendrían que trabajar bajo amenaza militar. El medio marroquí Hespress señaló que el alcance de cualquier interrupción dependería del daño y de si existen rutas alternativas para los datos.
Por qué importa en América Latina
El estrecho de Ormuz ya está en el centro de la guerra entre Irán y la alianza de Estados Unidos e Israel. El bloqueo iraní ha afectado el suministro mundial de petróleo, y eso se nota en el precio de los combustibles en toda la región, desde México hasta Argentina. Que Irán sume ahora la infraestructura digital a su lista de posibles blancos muestra que el conflicto puede extenderse a terrenos nuevos, con efectos en los mercados y en la economía global.
Qué puede pasar ahora
Por ahora se trata de advertencias, no de ataques. Analistas citados por la agencia iraní WANA las interpretan como un intento de disuadir a Estados Unidos de volver a la ofensiva, y recuerdan que estar preparado para atacar no significa haber tomado la decisión. La diplomacia sobre Ormuz sigue estancada: Rezaei afirmó que Washington aceptó algunas de las siete condiciones de Irán, pero que su respuesta fue insuficiente. Lo que ocurra en esa negociación decidirá si los cables siguen siendo solo una amenaza o pasan a ser un nuevo frente de la guerra.
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