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Irán pide una reunión de emergencia en la ONU por la amenaza de usar “la madre de todas las bombas”

El embajador iraní ante la ONU escribió al Consejo de Seguridad tras conocerse que el Pentágono prepara planes de ataque con la GBU-43/B, la bomba no nuclear más potente de Estados Unidos.

Por Redacción Datos Interesantes 3 min de lectura
Sala del Consejo de Seguridad en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York (imagen de archivo).
Sala del Consejo de Seguridad en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York (imagen de archivo). Foto: Jdforrester / Wikimedia Commons, CC BY 4.0

Irán llevó la tensión con Estados Unidos al Consejo de Seguridad de la ONU. Su representante ante el organismo, Gholamhossein Darzi, pidió una reunión de emergencia después de que medios estadounidenses informaran que Washington tiene listos planes de ataque que incluyen la GBU-43/B, el arma convencional más potente del arsenal de Estados Unidos y conocida popularmente como “la madre de todas las bombas”.

La carta, fechada el lunes 19 de octubre de 2026 y difundida el martes 20, está dirigida al secretario general, António Guterres, y a la presidencia del Consejo. Según la cobertura de CBS News, The Times of Israel y la agencia oficial iraní, Teherán pide que el órgano condene las amenazas y presione a Estados Unidos e Israel para que las retiren.

Qué pidió Irán

De acuerdo con el texto difundido por medios iraníes, Darzi planteó cuatro reclamos: que el Consejo se reúna de urgencia, que condene sin ambigüedades las amenazas contra el territorio y la infraestructura civil de Irán, que exija a Washington y a Israel ajustarse al derecho internacional y que se establezcan responsabilidades y reparaciones por lo que Teherán considera actos ilícitos.

El diplomático sostuvo que el Consejo de Seguridad no puede quedarse callado ante amenazas explícitas de una nueva agresión. También recordó que Irán se reserva el derecho a la legítima defensa que reconoce el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas y responsabilizó a Estados Unidos e Israel de cualquier escalada, con consecuencias que describió como imprevisibles.

Además de los planes estadounidenses, la carta menciona las declaraciones del ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, quien el 18 de octubre advirtió que, si hay una nueva ofensiva, todas las instalaciones energéticas de Irán podrían ser objetivo.

La bomba en el centro de la polémica

El 15 de octubre, la cadena CNN informó, citando fuentes oficiales, que el Pentágono había preparado nuevas opciones de ataque contra Irán que contemplan el uso de la GBU-43/B contra instalaciones energéticas y sitios nucleares. CBS News confirmó por su cuenta la existencia de esos planes. La Casa Blanca, por su parte, dijo que no comenta planes militares y que el presidente mantiene todas las opciones para impedir que Irán obtenga un arma nuclear.

Donald Trump habló del arma en una entrevista con la cadena Newsmax. Según esa entrevista, aseguró que la bomba “no es nuclear” y descartó tanto el uso de armas atómicas como el envío de tropas terrestres a Irán. También ha dicho que no planea atacar antes de las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos.

La GBU-43/B pesa cerca de 10 toneladas y se lanza desde un avión de carga. Estados Unidos la usó en combate una sola vez, en abril de 2017, contra túneles del Estado Islámico en Afganistán. Varios analistas citados por la prensa estadounidense dudan de su eficacia contra instalaciones nucleares enterradas a gran profundidad, porque está diseñada para estallar sobre la superficie y no para perforar roca.

Por qué importa

La carta llega en un momento muy delicado. La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán mantiene en alerta el estrecho de Ormuz, por donde pasa buena parte del petróleo que se exporta en el mundo, y en los últimos días la Guardia Revolucionaria aseguró que varios petroleros fueron alcanzados por minas en esa ruta. Cada nueva amenaza se refleja en el precio del crudo y, con él, en el costo de los combustibles en América Latina.

Al mismo tiempo, Catar y Pakistán intentan cerrar una propuesta que, según CBS News, incluiría liberar intereses de unos 6.000 millones de dólares de fondos iraníes congelados a cambio de una visita de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica. Una escalada militar podría echar abajo ese esfuerzo diplomático.

Qué puede pasar ahora

Hasta la noche del 20 de octubre no se había anunciado si el Consejo de Seguridad convocará la sesión que pide Irán. Para que haya una reunión basta con que la solicite un Estado miembro, pero cualquier resolución que condene a Estados Unidos chocaría con su derecho a veto como miembro permanente.

Por eso, lo más probable es que la carta funcione sobre todo como un mensaje político: Irán busca dejar constancia ante la comunidad internacional de que se considera amenazado y preparar el terreno para justificar una respuesta si los ataques se reanudan. Mientras tanto, Washington mantiene la presión militar y la vía de negociación sigue abierta, aunque frágil.

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