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Un satélite militar ruso persiguió en órbita a un satélite estadounidense ligado a Ucrania

Cosmos 2612 se acercó durante varios días a menos de 500 metros de un satélite de radar de ICEYE, una maniobra que expertos consideran sin precedentes

Por Redacción Datos Interesantes 3 min de lectura
Lanzamiento de un cohete Soyuz-2.1b, el mismo modelo que puso en órbita a Cosmos 2612. Imagen de archivo de 2019.
Lanzamiento de un cohete Soyuz-2.1b, el mismo modelo que puso en órbita a Cosmos 2612. Imagen de archivo de 2019. Foto: Glavkosmos Launch Services / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Durante cinco días, a cientos de kilómetros sobre la Tierra, un satélite militar ruso se movió una y otra vez alrededor de otro satélite, colocándose por delante y por detrás de él. El perseguido no era una nave rusa ni un aparato abandonado, sino un satélite comercial de radar registrado en Estados Unidos y vinculado a una empresa que vende imágenes a Ucrania. Para varios expertos, lo ocurrido entre el 15 y el 19 de octubre de 2026 podría ser algo sin precedentes en la órbita baja.

Qué pasó en el espacio

El protagonista es Cosmos 2612, un satélite militar que Rusia lanzó en abril de 2026 desde el cosmódromo de Plesetsk, en el norte del país, a bordo de un cohete Soyuz-2.1b y junto con otros cinco satélites. Su objetivo fue ICEYE-X36, un satélite de radar operado por ICEYE US, la filial estadounidense de la empresa finlandesa ICEYE. Este tipo de satélites puede tomar imágenes de la superficie de día o de noche y a través de las nubes, algo muy valioso en una guerra.

Según la empresa de rastreo espacial LeoLabs, citada por CNN y Al Jazeera, el aparato ruso realizó una serie de maniobras deliberadas para acercarse. Entre el jueves y el viernes de la semana pasada redujo la distancia de más de 320 kilómetros a unos 5 kilómetros. Durante el fin de semana se colocó alternativamente delante y detrás del satélite estadounidense, en algunos momentos a menos de 500 metros. Otras estimaciones, basadas en sitios de rastreo independientes, hablan de distancias todavía menores, aunque esas cifras no están confirmadas. Para el lunes 19 de octubre, Cosmos 2612 ya había empezado a alejarse.

El astrofísico Jonathan McDowell, conocido por seguir de cerca la actividad en órbita, señaló que podría tratarse del primer encuentro de este tipo en órbita baja entre dos satélites activos en el que uno de los dueños no dio su permiso. ICEYE prefirió no comentar el episodio, y Rusia no ha explicado cuál era el propósito de las maniobras.

Por qué preocupa a Ucrania y a Occidente

ICEYE suministra imágenes de radar a Ucrania desde 2022. Un funcionario ucraniano dijo a Axios que el ejército de su país utiliza las capacidades de la empresa, aunque aclaró que no estaba claro si este satélite en particular trabaja para Kiev. Aun así, el mensaje es evidente: un satélite comercial que ayuda, directa o indirectamente, a uno de los bandos de la guerra estuvo bajo vigilancia muy cercana de una nave militar rusa.

Los analistas consultados por Al Jazeera explicaron que a esa distancia un satélite puede observar a otro con gran detalle, intentar interferir sus señales o, en el escenario más extremo, dañarlo. La investigadora Juliana Suess, del instituto alemán SWP, comentó que Rusia podría esperar una reacción más suave al apuntar contra un satélite comercial que contra uno gubernamental. Mark Hilborne, del King's College de Londres, describió el episodio como una actividad por debajo del umbral de un conflicto abierto y consideró poco probable un ataque directo.

Los antecedentes

No es la primera vez que Rusia se acerca a satélites ajenos. A comienzos de 2020, dos naves rusas se aproximaron a un satélite espía estadounidense, y en septiembre de 2025 el ministro de Defensa de Alemania denunció que satélites rusos seguían a dos satélites de comunicaciones usados por su ejército. En noviembre de 2021, Moscú destruyó uno de sus propios satélites con un misil, lo que dejó miles de fragmentos en órbita. En 2022, un alto funcionario de la cancillería rusa advirtió ante la ONU que la infraestructura espacial casi civil que ayude a Occidente podría considerarse un objetivo legítimo.

Según Axios, desde mayo varios satélites rusos ya venían maniobrando alrededor del mismo ICEYE. La empresa respondió entonces moviendo su propio aparato, lo que parece haber provocado nuevos ajustes del lado ruso.

Qué puede venir

El caso llega en un momento tenso entre Washington y Kiev por el acceso a información de inteligencia y a servicios satelitales. El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que Starshield, la versión militar de la red Starlink, no está disponible por ahora para Ucrania. Mientras tanto, el espacio se vuelve un frente cada vez más disputado: los satélites comerciales ya no son simples observadores y pueden convertirse en blanco de presiones. Para América Latina, que depende cada vez más de satélites para comunicaciones, navegación y monitoreo del clima, la seguridad en la órbita es un tema que también le toca de cerca.

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