Trump congela las nuevas sanciones contra Rusia y frena los aranceles a quienes compran su petróleo
La orden suspende aranceles de hasta el 100% a los grandes compradores de energía rusa días antes de que entraran en vigor. Moscú la celebra y la oposición habla de una rendición ante Putin.
Un mes después de firmar una de las leyes más duras contra Moscú, Donald Trump decidió dejarla en pausa antes de que mordiera. La noche del viernes 16 de octubre, el presidente de Estados Unidos firmó una orden ejecutiva que suspende las sanciones y los aranceles previstos contra Rusia, pocos días antes de que empezaran a aplicarse. Su argumento fue el “interés nacional” del país.
Qué pasó
La medida afecta a la ley Lindsey O. Graham para sancionar a Rusia e Irán, aprobada por el Congreso con apoyo de ambos partidos y firmada por Trump en septiembre. Según The Moscow Times y Al Jazeera, esa norma preveía aranceles de hasta el 100% sobre todos los productos de los cinco mayores compradores de petróleo o gas ruso, entre ellos China e India, y castigos para quien comprara energía rusa o ayudara a Moscú a esquivar las sanciones.
La propia ley permite al presidente suspender esas medidas si le informa al Congreso de que hacerlo conviene al país, y eso fue lo que hizo la Casa Blanca. De acuerdo con el texto citado por la prensa, la pausa seguirá vigente hasta que el presidente u otros funcionarios decidan que hace falta “otra acción”. No hay, por ahora, una fecha de vencimiento.
La decisión llegó apenas una semana después de otro gesto hacia Moscú: el Departamento del Tesoro emitió una licencia temporal que permite comprar diésel ruso, incluso para llevarlo a Estados Unidos, hasta abril de 2027. Según Al Jazeera, Trump dijo que ese acuerdo traería 300.000 toneladas de inmediato, 500.000 en noviembre y un millón después.
Por qué lo hizo
El trasfondo es el precio del combustible. La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y el cierre casi total del estrecho de Ormuz dispararon el petróleo y el diésel en todo el mundo. A eso se suman los ataques de drones ucranianos contra refinerías rusas, que han reducido la capacidad de Rusia para producir combustible. Trump ha culpado en público a Ucrania de esos ataques por encarecer el diésel.
Según Bloomberg, los aranceles de la ley Graham complicaban el plan de la Casa Blanca para bajar el precio del diésel antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre, en las que los republicanos se juegan el control del Congreso. Castigar con aranceles del 100% a China e India, dos de las mayores economías del mundo, también habría abierto un frente comercial difícil en plena campaña. China ya había dicho que se opone a la “jurisdicción de largo brazo”, e India había advertido que esos aranceles afectarían la relación con Washington.
Quién gana y quién protesta
Moscú recibió la noticia con entusiasmo. Kirill Dmitriev, enviado de Putin para la inversión y la cooperación económica, la calificó como “un momento importante y verdaderamente histórico”, según The Moscow Times, y dijo que la ley podría haber paralizado la cooperación económica entre Rusia y Estados Unidos. Analistas consultados por Al Jazeera coinciden en que Rusia es la principal beneficiada.
Las cifras ayudan a entenderlo. Según el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), citado por Al Jazeera, solo en septiembre China compró petróleo ruso por unos 6.000 millones de euros e India por unos 3.600 millones. Esos ingresos son clave para que el Kremlin financie la guerra en Ucrania.
En Washington, la oposición reaccionó con dureza. El congresista demócrata Don Beyer habló de otra “rendición ante Putin” que traiciona a los socios ucranianos. Zelenski, por su parte, ya había calificado el acuerdo del diésel como “un regalo” para el presidente ruso.
Qué puede venir
La pausa llega en un momento delicado para Ucrania. El enviado de Trump, Steve Witkoff, se reunió con Zelenski en Oslo y prepara un encuentro con Putin para presentarle una nueva propuesta de paz. Para Kiev, suspender las sanciones quita a Washington una de sus principales herramientas de presión sobre el Kremlin justo cuando empiezan las conversaciones.
Para América Latina, el efecto es indirecto pero real: el precio internacional del diésel influye en el costo del transporte y de los alimentos en toda la región. Si la medida logra bajar el combustible en Estados Unidos, podría aliviar algo los mercados; si Rusia gana más dinero con su petróleo, la guerra en Ucrania podría alargarse. Por ahora, lo único seguro es que la decisión depende de la Casa Blanca, que puede reactivar las sanciones en cualquier momento.
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