Saltar al contenido
DATOS INTERESANTES Síguenos 731 mil
Última hora

Venezuela tiene más petróleo que nadie en el mundo: ¿por qué produce tan poco?

Sus reservas probadas superan los 300.000 millones de barriles, más que Arabia Saudita. Aun así, hoy extrae cerca de un tercio de lo que producía a finales de los años noventa.

Por Redacción Datos Interesantes 4 min de lectura
Balancín de extracción de petróleo de PDVSA en el estado Zulia, en el occidente de Venezuela.
Balancín de extracción de petróleo de PDVSA en el estado Zulia, en el occidente de Venezuela. Foto: Rjcastillo / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0

Ningún país del mundo tiene tanto petróleo bajo tierra como Venezuela. Según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), sus reservas probadas rondan los 303.000 millones de barriles, más que las de Arabia Saudita (unos 267.000 millones) o Irán. Sin embargo, en 2026 el país produce alrededor de 1,1 millones de barriles diarios, una cifra modesta para semejante riqueza.

La explicación mezcla geología, malas decisiones, sanciones y política. Y le importa a toda la región: del petróleo venezolano dependieron durante años los programas de ayuda energética al Caribe y Centroamérica, y su caída contribuyó a la crisis que empujó a millones de venezolanos a emigrar por América Latina.

Un crudo espeso y difícil de sacar

La mayor parte de esas reservas está en la Faja Petrolífera del Orinoco, una franja de unos 50.000 kilómetros cuadrados en el centro y oriente del país. Allí el petróleo es extrapesado: tiene una densidad de entre 8 y 10 grados API, muy por debajo del crudo liviano que se vende con más facilidad, y una consistencia parecida al alquitrán.

Ese crudo no fluye solo por los oleoductos. Para moverlo hay que mezclarlo con diluyentes, como la nafta o crudos más livianos, o procesarlo en plantas llamadas mejoradores, que lo convierten en un petróleo sintético más fácil de vender. Todo eso exige electricidad, mantenimiento, inversión constante y socios con tecnología. Cuando falta alguno de esos elementos, la producción se cae.

Buena parte de esas reservas se certificó entre 2007 y 2012, cuando los precios altos hacían rentable explotarlas. Algunos analistas recuerdan que una reserva probada es un concepto económico: depende de que sacar ese petróleo tenga sentido con los precios y la tecnología del momento.

El largo declive de PDVSA

Venezuela nacionalizó su industria petrolera en los años setenta y creó la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). A finales de los noventa, el país producía más de 3 millones de barriles diarios y era uno de los grandes exportadores del mundo.

El deterioro empezó con la huelga petrolera de 2002 y 2003 contra el gobierno de Hugo Chávez. Tras el paro, el gobierno despidió a miles de trabajadores de PDVSA, entre ellos muchos técnicos e ingenieros. Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), esa pérdida de experiencia, sumada al uso de los ingresos petroleros en programas sociales en lugar de reinvertirlos, hizo que la producción nunca volviera a los niveles anteriores a 2002.

En 2006 y 2007, el gobierno obligó a las empresas extranjeras a aceptar una participación mayoritaria de PDVSA en sus proyectos, y algunas grandes petroleras se retiraron. Cuando el precio del crudo se desplomó a partir de 2014, la empresa quedó endeudada y sin dinero para mantener sus campos. Entre mediados de 2016 y mediados de 2018, la producción cayó en unos 755.000 barriles diarios, según la EIA.

El golpe de las sanciones

A la crisis interna se sumaron las sanciones de Estados Unidos. En 2017, Washington limitó el acceso de Venezuela y PDVSA a su sistema financiero, y en enero de 2019 sancionó directamente a la petrolera estatal. Eso cerró el mercado estadounidense, que era el principal cliente del crudo venezolano, y complicó la compra de los diluyentes necesarios para mover el petróleo de la Faja.

El resultado fue un desplome histórico: en 2020 y 2021 la producción rondó apenas los 500.000 barriles diarios, según estimaciones de la OPEP y de la agencia Platts. Los mejoradores pasaron largos periodos paralizados. En los años siguientes, una licencia especial permitió a la estadounidense Chevron volver a operar en sociedad con PDVSA, y la producción se recuperó poco a poco.

El petróleo tras la caída de Maduro

En diciembre de 2025, Estados Unidos impuso un bloqueo naval a buques petroleros sancionados, lo que obligó a PDVSA a recortar su producción. El 3 de enero de 2026, fuerzas estadounidenses capturaron en Caracas a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y los trasladaron a Nueva York, donde Maduro se declaró no culpable de cargos de narcoterrorismo y narcotráfico. La vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada.

Desde entonces, Washington ha flexibilizado parte de las sanciones. En febrero de 2026, el Tesoro estadounidense emitió licencias para que Chevron, BP, Eni, Repsol y Shell operen en el sector petrolero venezolano. Según cifras oficiales citadas por Reuters, la producción pasó de unos 942.000 barriles diarios en enero a 1,1 millones en marzo, y las estimaciones de la OPEP la ubican en torno a ese nivel en los meses siguientes.

En lo político, el panorama sigue abierto. En septiembre de 2026, ante la Asamblea General de la ONU, Rodríguez prometió elecciones, pero sin fijar fecha, según EFE. La principal coalición opositora sostiene que su candidato, Edmundo González Urrutia, ganó los comicios de 2024 y exige votar cuanto antes.

Los analistas coinciden en que volver a los 3 millones de barriles diarios no depende solo de levantar sanciones: exigiría decenas de miles de millones de dólares, años de trabajo y reglas estables que atraigan a los inversionistas. Venezuela sigue teniendo el mayor tesoro petrolero del planeta, pero sacarlo a la superficie es otra historia.

  • Venezuela
  • Petróleo
  • PDVSA
  • OPEP
  • Estados Unidos
Compartir Facebook X

Te puede interesar