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Hackers alteran los congeladores de sangre y plasma de Francia y los programan a 110 grados

Un ataque contra un contratista del servicio nacional de sangre cambió la temperatura de cámaras que deben estar a 30 grados bajo cero. Un técnico lo detectó a tiempo.

Por Redacción Datos Interesantes Dirección: Armando Loza 3 min de lectura
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Una bolsa de plasma fresco congelado, como las que se guardan para transfusiones.
Una bolsa de plasma fresco congelado, como las que se guardan para transfusiones. Foto: DiverDave / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0

En plena noche, un técnico de guardia del servicio nacional de sangre de Francia notó algo que no tenía explicación: la temperatura de varias cámaras frigoríficas subía sin parar. Esos equipos, que guardan plasma congelado para transfusiones y muestras de sangre, deben mantenerse a unos 30 grados bajo cero. Alguien, a distancia, los había programado para llegar a 110 grados.

El incidente ocurrió durante la noche del 1 al 2 de noviembre de 2026 y salió a la luz gracias al semanario francés Le Canard Enchaîné. Desde entonces lo han recogido medios como Newsweek, Help Net Security e IBTimes, y se suma a una ola de ataques informáticos contra sistemas de refrigeración que ya afectó a cientos de supermercados en Europa.

Qué pasó

Según los reportes, los atacantes no entraron directamente en los sistemas del Establecimiento Francés de la Sangre (EFS), el organismo público que recoge y distribuye la sangre donada en Francia. El blanco fue Coolworld, una empresa contratista que se encarga del mantenimiento de los equipos de frío de algunas de sus instalaciones, entre ellas sitios en la región de Borgoña-Franco Condado.

A través de esos equipos conectados, alguien cambió la temperatura programada de las cámaras. El EFS precisó después que fueron tres los sitios afectados. Gracias a los sistemas de vigilancia y alarma, las anomalías se detectaron rápido y los productos se trasladaron a otras instalaciones antes de que se perdieran.

El Ministerio de Salud francés afirmó que el incidente no tuvo consecuencias operativas y que la donación y la distribución de sangre siguen funcionando con normalidad. En las cámaras había muestras usadas para el control de las transfusiones y plasma congelado destinado a pacientes. Algunos titulares hablaron de sangre que estuvo a punto de hervir, pero ninguna fuente oficial ha mostrado que los productos llegaran a calentarse de esa forma.

Una ola de ataques contra el frío

El caso del EFS no llega solo. A mediados de octubre, piratas informáticos alteraron a distancia los controles de refrigeración de cientos de supermercados en Francia. El ministro de Finanzas francés calculó que unos 700 de los cerca de 10.000 supermercados del país resultaron afectados, con pérdidas de alimentos que tuvieron que tirarse.

El 2 de noviembre, el problema se extendió a otros países europeos. Según Newsweek, hubo incidentes en al menos seis: Suecia, Bélgica, Luxemburgo, Irlanda, Italia y Estonia. Un supermercado sueco encontró sus equipos programados a 50 grados, y en Atenas el dueño de una carnicería contó a la televisión local que su nevera marcaba 150 grados. En varios comercios, el personal optó por desconectar el wifi de los aparatos para cortar el acceso desde fuera.

La agencia francesa de ciberseguridad, ANSSI, investiga los incidentes desde octubre. Su alerta oficial menciona como comprometidos varios controladores remotos de refrigeración de las marcas Danfoss, Copeland y Dixell, sobre todo versiones antiguas que no habían recibido actualizaciones de seguridad.

Quién está detrás

Por ahora, nadie lo sabe. Ningún grupo ha reivindicado los ataques de noviembre y las autoridades no han señalado a ningún responsable ni un motivo. Tampoco se ha establecido si el ataque contra el contratista del EFS usó el mismo método que los de los supermercados, aunque en ambos casos el objetivo fueron los sistemas de frío.

Los expertos ven en estos casos una advertencia sobre el llamado internet de las cosas: aparatos que parecen simples electrodomésticos, como una nevera industrial, en realidad son pequeñas computadoras conectadas a la red. La profesora de ciberseguridad Katerina Mitrokotsa, de la Universidad de San Galo, en Suiza, lo resumió ante Newsweek con la idea de que justamente porque una nevera no parece un riesgo, resulta atractiva para los atacantes.

Por qué importa y qué puede venir

El plasma congelado se usa en cirugías, en pacientes con quemaduras graves y en personas con problemas de coagulación. Un fallo prolongado en su conservación podría obligar a desechar reservas que dependen de la generosidad de los donantes, algo que en este caso se evitó por la rápida reacción del técnico de guardia.

La investigación de la ANSSI y del Ministerio de Salud sigue abierta. El caso coincide además con las nuevas recomendaciones que la Comisión Europea presentó el 3 de noviembre para que los ciudadanos estén preparados ante emergencias durante las primeras 72 horas, una señal de que en Europa los ataques a infraestructuras básicas ya se ven como un riesgo real y no solo teórico.

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