Una multitud rompe un muro cerca de Kiev para entrar a una casa del cuerpo Azov con desertores
Vecinos denunciaron torturas a militares retenidos en Petropavlivska Borshchahivka. El Azov admite que la casa es suya, niega los abusos y cuatro soldados fueron hospitalizados.
Una casa de un pueblo a las afueras de Kiev se convirtió este lunes 2 de noviembre en el centro de una de las escenas de tensión interna más llamativas que ha vivido Ucrania en plena guerra con Rusia. Un gran grupo de civiles rodeó el inmueble, en Petropavlivska Borshchahivka, convencido de que dentro había hombres retenidos ilegalmente. Enfrente, tropas de la Guardia Nacional cerraban el paso.
Horas después, el propio 1.er Cuerpo Azov de la Guardia Nacional reconoció que el lugar le pertenece, y el comandante de la Guardia confirmó que cuatro militares fueron trasladados a un hospital. Lo que sigue sin aclararse es lo central: si dentro hubo malos tratos. Las autoridades lo niegan y prometen una investigación.
Qué pasó en Petropavlivska Borshchahivka
Según los periodistas de The Kyiv Independent presentes en el lugar, la multitud protestaba por la supuesta detención ilegal de unas decenas de hombres que parecían haber sido movilizados hacía poco. Los manifestantes lanzaron huevos a policías y guardias, y abrieron un muro de ladrillo para intentar llegar al edificio. Las fuerzas de seguridad respondieron con gas lacrimógeno y disparos al aire, y más tarde llegaron refuerzos.
Un autobús se acercó para sacar a alrededor de una docena de personas de la vivienda. El mismo medio informó de que algunos manifestantes intentaron frenarlo y que supuestamente le cortaron las llantas, aunque no pudo precisar si el vehículo llegó a salir.
La policía nacional explicó que acudió después de la llamada de una ambulancia privada, cuyo equipo denunció que le impedían llegar hasta un hombre que estaba dentro. Hacia las 21:30, hora local, la Guardia Nacional informó de que las personas habían sido sacadas del edificio y de que la multitud empezaba a dispersarse, mientras el medio público Suspilne seguía reportando disparos en las cercanías.
Qué dicen el Azov y la Guardia Nacional
El 1.er Cuerpo Azov afirmó que la casa es un punto de despliegue temporal de una de sus unidades, y que allí estaban militares detenidos tras abandonar sus unidades sin autorización, a la espera de ser asignados a otras. Cuatro de ellos tenían lesiones y fueron enviados a un hospital para ser examinados. La Guardia Nacional aclaró que los detalles médicos se darán más adelante.
El comandante de la Guardia Nacional, el general de brigada Oleksandr Pivnenko, acudió al lugar y habló con los vecinos. Algunos aseguraban haber visto señales de golpes en los detenidos. Pivnenko rechazó las acusaciones de tortura, aunque prometió una investigación con resultados públicos. El cuerpo Azov añadió que, si se demuestra violencia ilegal dentro de la base, los responsables serán castigados.
La defensora militar, Olha Reshetylova, anunció una revisión de lo ocurrido y aseguró que su oficina trabajaba en el lugar junto con el mando de la Guardia. El ministro del Interior, Ivan Vyhivskyi, dijo que los familiares pudieron comunicarse con los militares y que personal médico y representantes de la sociedad civil fueron invitados a entrar.
Lo que no está confirmado
En las redes circularon versiones mucho más graves. Varios canales de Telegram hablaron de unos 40 rehenes en un sótano y de un muerto. La policía declaró falsas esas afirmaciones, la Guardia Nacional negó que hubiera fallecidos y The Kyiv Independent señaló que no pudo verificar lo que se difundía en redes. Las cifras de quienes estaban dentro tampoco coinciden: Kirilo Budanov, jefe de la Oficina del Presidente, habló de 14 militares, mientras que una sanitaria que entró calculó entre 25 y 30 personas, según recogió The Lviv Herald.
También corrió por canales de propaganda la imagen de un adolescente de 14 años presentado como víctima de una prisión secreta. Según la información de UNIAN recogida por The Ukrainians, el muchacho dijo que había llegado al lugar con otros jóvenes, y la cadena TSN lo describió como alguien que entró durante los disturbios. Un manifestante denunció que lo golpearon al caer de una cerca, y Budanov prometió aclarar lo sucedido.
Por qué importa
El episodio toca uno de los puntos más delicados de la guerra para Kiev: la movilización y las deserciones. Tras más de cuatro años de invasión rusa a gran escala, las ausencias sin permiso son un problema reconocido por el ejército, y el trato a quienes son devueltos a filas genera un malestar que aquí terminó en la calle, a pocos kilómetros de la capital.
Budanov llegó de noche y resumió así el motivo de su visita, en declaraciones a UNIAN: “Vine a averiguar qué demonios está pasando”. También criticó la protesta y dijo a Canal 24 que se trataba de algo que simplemente no debería estar ocurriendo. Queda ahora por ver qué concluye la investigación, en especial sobre el origen de las lesiones de los cuatro hospitalizados, el punto que decidirá si esto fue un choque por rumores o un caso de abusos dentro de una unidad militar.
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