Trump pidió entrar al petróleo de México y Sheinbaum le respondió que la ley lo impide
La presidenta mexicana reveló que Trump le planteó la participación de empresas estadounidenses en Pemex y más compras de gas. Su respuesta: la Constitución no permite dar derechos sobre el petróleo.
Donald Trump quiere que las empresas de Estados Unidos tengan un pie en el petróleo mexicano. Así lo reveló la presidenta Claudia Sheinbaum en su conferencia matutina del lunes 19 de octubre de 2026, cuando explicó que el tema salió en sus conversaciones telefónicas con el mandatario estadounidense. Su respuesta, según contó ella misma, fue un no basado en la ley: “Aquí hay una Constitución y aquí hay unas leyes, aquí no se pueden dar derechos de petróleo”.
La revelación llega en un momento delicado para la relación entre ambos países, con la revisión del tratado comercial T-MEC en marcha y a dos semanas de las elecciones intermedias en Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre.
Qué pidió Trump
De acuerdo con lo informado por la agencia EFE y por diarios mexicanos como El Imparcial y Periódico Correo, en las llamadas entre ambos presidentes se trataron dos asuntos energéticos. El primero, que México aumente sus compras de gas natural estadounidense. El segundo, que compañías de Estados Unidos puedan participar en la producción petrolera mexicana y en Petróleos Mexicanos (Pemex), la empresa del Estado.
Sheinbaum reconoció que esas conversaciones existieron, pero restó dramatismo a la petición. Según sus palabras, el asunto se mencionó sin que hubiera presión, y la parte mexicana se limitó a aclarar que lo que planteaba Washington no es posible dentro del marco legal del país. La mandataria añadió que la última llamada con Trump fue el 16 de septiembre.
Por qué México dice que no
La Constitución mexicana establece que los hidrocarburos del subsuelo pertenecen a la nación y no permite otorgar concesiones sobre ellos. Ese principio tiene un fuerte peso histórico en México, ligado a la expropiación petrolera de 1938, y cualquier gobierno que lo cuestione enfrenta un enorme costo político.
Eso no significa que el capital estadounidense esté excluido del sector. Sheinbaum explicó que existen otros mecanismos que sí son legales, como que empresas privadas trabajen como contratistas de Pemex o inviertan en proyectos de gas. Puso como ejemplo la planta de licuefacción de Sempra Energy en Ensenada, Baja California, que recibe gas importado de Estados Unidos y lo exporta principalmente a Asia. Según El Imparcial, también mencionó a Halliburton, que presta servicios a la petrolera estatal.
Sobre el gas, la presidenta admitió que México lo necesita para producir electricidad, en particular en sus nuevas plantas de ciclo combinado, aunque dijo que su gobierno también busca fortalecer la producción nacional para depender menos de las importaciones.
El T-MEC y la campaña en Estados Unidos
Una de las preguntas clave es si Washington está usando el petróleo como moneda de cambio en la negociación comercial. Sheinbaum lo negó: aseguró que ni el gas ni la participación en Pemex son condiciones para la firma o la ratificación del T-MEC, el acuerdo que une a México, Estados Unidos y Canadá y del que depende buena parte de la economía mexicana.
La presidenta aprovechó la conferencia para responder a otro mensaje que llega desde Washington: la idea de que hay regiones de México bajo control de los cárteles. Sheinbaum lo rechazó y atribuyó esos discursos a la campaña electoral estadounidense. “Saben que ellos están en campaña y muchas veces quieren usar a México”, dijo, antes de cerrar con una frase dirigida a sus vecinos del norte: “No usen a México, bastantes problemas tienen allá que resolver”.
Qué puede venir
Por ahora no se ha anunciado ningún acuerdo para ceder activos de Pemex ni derechos petroleros, y el gobierno mexicano insiste en que cualquier cooperación tendrá que respetar sus leyes. Lo que sí parece probable es que México siga comprando grandes volúmenes de gas estadounidense, algo que conviene a ambos lados de la frontera.
El tema energético seguirá sobre la mesa mientras avance la revisión del T-MEC. Después de las elecciones del 3 de noviembre, con la campaña ya cerrada, se verá si Washington mantiene el interés en el petróleo mexicano o si la conversación se concentra en aranceles, acero, aluminio y automóviles, los puntos que Sheinbaum dice estar cerca de resolver.
- México
- Estados Unidos
- Pemex
- Claudia Sheinbaum
- Donald Trump


