Doctrina Monroe: qué es, resumen y por qué vuelve a hablarse de ella
En 1823, Estados Unidos advirtió a Europa que no se metiera en América. Te explicamos qué dice la Doctrina Monroe, cómo pasó a justificar intervenciones en América Latina y por qué Trump la revivió.
La Doctrina Monroe es una política exterior de Estados Unidos anunciada el 2 de diciembre de 1823 por el presidente James Monroe. Su idea central era que Europa no debía crear nuevas colonias ni intervenir en los países del continente americano, y que Estados Unidos, a cambio, no se metería en los asuntos europeos. Con los años pasó de ser una advertencia contra los imperios europeos a justificar intervenciones de Washington en América Latina, y hoy vuelve a estar en el centro del debate.
Qué dice la Doctrina Monroe
No fue una ley ni un tratado, sino unos párrafos dentro del mensaje anual que Monroe envió al Congreso. Allí afirmó que los continentes americanos ya no podían considerarse territorio para futuras colonias de ninguna potencia europea, y que cualquier intento de extender el sistema político europeo a este hemisferio sería visto como un peligro para la paz y la seguridad de Estados Unidos.
Se suele resumir en tres principios. Primero, no más colonización europea en América. Segundo, no intervención de Europa en los países americanos que ya se habían independizado. Tercero, Estados Unidos se mantendría al margen de las guerras y la política de Europa y respetaría las colonias europeas que todavía existían en el continente.
La famosa frase "América para los americanos" no aparece en el mensaje de 1823. Se popularizó después como un resumen de esa idea. En América Latina muchos la leyeron con ironía: para sus críticos, "americanos" terminó significando estadounidenses.
Por qué nació en 1823
En esos años, casi toda Hispanoamérica acababa de independizarse de España. En Washington y en Londres existía el temor de que las monarquías europeas, agrupadas en la llamada Santa Alianza, ayudaran a España a recuperar sus antiguas colonias. Al mismo tiempo, Rusia, que dominaba Alaska, reclamaba territorios más al sur en la costa del Pacífico.
El canciller británico George Canning propuso a Estados Unidos hacer una declaración conjunta. El secretario de Estado, John Quincy Adams, se opuso: prefería que Estados Unidos hablara por su cuenta y no quedara atado a Gran Bretaña. Monroe le dio la razón, y Adams es considerado el principal autor del texto.
Hay un detalle importante: en 1823 Estados Unidos no tenía una marina capaz de detener a una potencia europea. Durante décadas, la doctrina funcionó sobre todo porque a Gran Bretaña, dueña de la flota más poderosa del mundo, también le interesaba que los nuevos mercados latinoamericanos siguieran abiertos.
Cómo cambió con el tiempo
A finales del siglo XIX, Estados Unidos ya era una potencia industrial y militar, y empezó a aplicar la doctrina con fuerza. El gran giro llegó tras la crisis de Venezuela de 1902 y 1903, cuando Gran Bretaña, Alemania e Italia bloquearon los puertos venezolanos para cobrar deudas.
En su mensaje al Congreso del 6 de diciembre de 1904, el presidente Theodore Roosevelt anunció el llamado Corolario Roosevelt: Estados Unidos se reservaba un "poder de policía internacional" para intervenir en los países del hemisferio que, a su juicio, no cumplieran sus obligaciones o cayeran en el desorden. Así, una regla pensada para frenar a Europa se convirtió en una justificación para que Washington actuara en la región.
Qué tiene que ver con América Latina
Con ese argumento, Estados Unidos intervino varias veces en el Caribe y Centroamérica en las décadas siguientes. Sus tropas ocuparon Haití de 1915 a 1934, la República Dominicana de 1916 a 1924 y Nicaragua casi sin interrupción entre 1912 y 1933. También tomó el control de las aduanas de varios países para asegurar el pago de deudas.
En 1933, el presidente Franklin D. Roosevelt cambió el rumbo con la Política del Buen Vecino, y ese mismo año Estados Unidos firmó en Montevideo una convención que reconocía que ningún Estado tiene derecho a intervenir en los asuntos de otro. Pero durante la Guerra Fría, la idea de mantener fuera del continente a una potencia rival volvió con fuerza, ahora contra la Unión Soviética: estuvo detrás del apoyo al derrocamiento del presidente guatemalteco Jacobo Árbenz en 1954 y de la crisis de los misiles en Cuba en 1962.
Por eso, para muchos historiadores latinoamericanos la Doctrina Monroe es sinónimo de tutela e intervencionismo, mientras que en Estados Unidos se la suele presentar como una defensa del hemisferio frente a amenazas externas. Las dos lecturas conviven hasta hoy.
Por qué vuelve a hablarse de ella
El 18 de noviembre de 2013, el entonces secretario de Estado John Kerry declaró ante la Organización de Estados Americanos (OEA) que la era de la Doctrina Monroe había terminado. Duró poco: en febrero de 2018, su sucesor, Rex Tillerson, la calificó de éxito y dijo que seguía siendo tan relevante como el día en que se escribió, en referencia a la creciente presencia de China en la región.
El regreso más claro llegó con el segundo gobierno de Donald Trump. Su Estrategia de Seguridad Nacional, publicada en diciembre de 2025, anunció un "Corolario Trump" a la Doctrina Monroe. Según el documento, Estados Unidos buscará impedir que potencias de fuera del hemisferio controlen activos estratégicos en América, como puertos, instalaciones de energía o redes de telecomunicaciones, y trata el control de la migración como un asunto de seguridad nacional.
El 3 de enero de 2026, tras la operación militar estadounidense en Venezuela que terminó con la captura de Nicolás Maduro, Trump mencionó varias veces la doctrina de 1823. Según la cobertura de NPR, dijo que su gobierno la había "superado por mucho" y que ahora la llaman "Doctrina Donroe", un juego de palabras con su nombre. Sus críticos sostienen que esta visión choca con la prohibición del uso de la fuerza de la Carta de la ONU; sus defensores la presentan como una respuesta realista al avance de China y Rusia en la región.
Lo que debes recordar
Fecha: 2 de diciembre de 1823. Autores: el presidente James Monroe y su secretario de Estado, John Quincy Adams. Idea original: Europa fuera de América y Estados Unidos fuera de Europa. Gran cambio: el Corolario Roosevelt de 1904, que la convirtió en justificación de intervenciones. Versión actual: el Corolario Trump de 2025, dirigido sobre todo contra China.
El dato final: cuando Monroe la anunció, Estados Unidos no tenía cómo hacerla cumplir. Dos siglos después, esos pocos párrafos de un mensaje al Congreso siguen marcando la relación entre Washington y América Latina.
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