Irán le pone un plazo de siete días a Estados Unidos para reabrir el estrecho de Ormuz
El canciller Abbas Araqchi asegura que Washington aceptó las condiciones iraníes, pero puso exigencias propias. El plan de Teherán contempla abrir el paso el sexto día.
Irán le puso calendario a la reapertura del estrecho de Ormuz, el paso por donde sale buena parte del petróleo del mundo y que lleva meses cerrado. El plan de Teherán dura siete días y contempla que el estrecho se abra el sexto, con una condición: que Estados Unidos cumpla primero.
El canciller iraní, Abbas Araqchi, afirmó este martes 21 de octubre de 2026 que Washington ya aceptó las condiciones iraníes, aunque presentó a cambio exigencias propias cuyo contenido no quiso revelar.
Las siete condiciones de Teherán
Las exigencias de Irán no son nuevas: vienen del memorando de entendimiento firmado en Islamabad en junio. Son siete en total y las que se conocen son estas:
- **Fin de las hostilidades** en todo Oriente Medio, incluido el frente del Líbano.
- **Levantamiento del cerco naval** a sus puertos y a sus buques.
- **Fin de las sanciones** al petróleo iraní.
- **Liberación de los fondos congelados** de Teherán en el exterior.
Irán sostiene que solo después de que se cumplan esos puntos se podría hablar de otros asuntos, incluido su programa nuclear.
"La respuesta fue insuficiente"
La negociación no está cerrada. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohsen Rezaei, dijo que Estados Unidos aceptó algunas de las exigencias pero dejó otras sin resolver, y Teherán calificó esa respuesta de "insuficiente".
Araqchi fue más duro y repartió la culpa: "El mundo debe reconocer que es la parte estadounidense la que obstruye el proceso diplomático", dijo, recordando que las conversaciones anteriores terminaron con ataques contra Irán.
Mientras tanto, el estrecho sigue cerrado
En la práctica no se ha movido nada. Irán insiste en que el paso no se abrirá del todo sin un acuerdo firmado con Washington, y rechaza la versión estadounidense de que la ruta ya está operativa.
La advertencia a la navegación sigue en pie: los barcos que crucen sin permiso se exponen a "graves problemas de seguridad". Por su parte, Irán y Omán ya acordaron rutas de entrada y salida del estrecho que piensan presentar ante la Organización Marítima Internacional.
Las negociaciones son indirectas y las median Catar y Pakistán.
Por el estrecho de Ormuz pasaba, antes de la guerra, cerca de la quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. Es un canal de apenas 33 kilómetros de ancho en su punto más estrecho, con Irán a un lado y Omán a otro, y por ahí sale el crudo de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar y la propia Irán.
Esa geografía es la que le da a Teherán su carta más fuerte: no necesita hundir barcos para hacer daño, le basta con cerrar el paso y esperar a que el precio del petróleo haga el resto.
Por qué importa
Mientras Ormuz siga cerrado, el barril sigue caro y el diésel también: el Brent ya superó los 110 dólares y la Agencia Internacional de Energía calcula que el diésel casi duplicó su precio de antes de la guerra. Eso se siente en el transporte, en los alimentos y en el surtidor de cualquier país, Ecuador incluido.
Por eso el calendario de siete días importa más de lo que parece: es la primera vez en meses que alguna de las dos partes pone una fecha concreta sobre la mesa. Lo que falta por saber es qué pidió Estados Unidos a cambio, porque de eso depende que el reloj llegue al sexto día.
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