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Un proyectil incendia un petrolero frente a Omán e Irán acusa a Estados Unidos de sabotear las negociaciones

El ataque ocurrió a unos 20 kilómetros de Bukha, a la entrada del estrecho de Ormuz. El mismo día, el canciller iraní Abbas Araghchi dijo que no se puede confiar en los compromisos de Washington.

Por Redacción Datos Interesantes 3 min de lectura
El estrecho de Ormuz y la península omaní de Musandam vistos por satélite; Bukha está en la costa oeste de la península (imagen de archivo de 2018).
El estrecho de Ormuz y la península omaní de Musandam vistos por satélite; Bukha está en la costa oeste de la península (imagen de archivo de 2018). Foto: MODIS Land Rapid Response Team, NASA GSFC / Wikimedia Commons, dominio público

En la madrugada del miércoles 21 de octubre de 2026, mientras buena parte del mundo dormía, un petrolero que navegaba frente a la costa de Omán fue alcanzado por un proyectil de origen desconocido. El ataque ocurrió a unas 11 millas náuticas, alrededor de 20 kilómetros, al oeste de Bukha, una pequeña localidad de la península de Musandam que se asoma al estrecho de Ormuz. Horas después, el canciller de Irán, Abbas Araghchi, acusó a Estados Unidos de haber convertido cada intento de negociación en una nueva guerra.

Qué pasó frente a Bukha

El aviso lo dio la agencia británica de Operaciones de Comercio Marítimo (UKMTO), que vigila la seguridad de los barcos en la zona. Según su reporte, recogido por AFP y Anadolu, el incidente se registró hacia las 01:45 GMT. Las autoridades locales indicaron que el proyectil impactó en el buque y causó un incendio, que luego fue controlado. El barco quedó anclado, toda la tripulación fue reportada a salvo y, en el momento del aviso, no había señales de daño ambiental.

Hasta ahora nadie se ha atribuido el ataque y no se ha revelado el nombre ni la bandera del petrolero. La UKMTO pidió a las embarcaciones que circulan por el área extremar la precaución y reportar cualquier actividad sospechosa mientras se investiga lo ocurrido. Un día antes, el martes 20 de octubre, la misma agencia había informado de otro proyectil que golpeó un petrolero a unas 30 millas náuticas de Al Faw, en el sur de Irak, sin heridos ni daños graves.

El episodio se suma a una larga cadena de incidentes en la zona. En lo que va de octubre se han reportado barcos incendiados y al menos dos buques de carga hundidos cerca de Ormuz, mientras la Guardia Revolucionaria de Irán asegura haber minado rutas que considera no autorizadas. Varias de esas afirmaciones iraníes no han podido ser verificadas de forma independiente.

Lo que dijo el canciller iraní

Ese mismo miércoles, Araghchi habló con la televisión iraquí Al Ekhbariya, en declaraciones difundidas por la agencia oficial iraní IRNA. Según el ministro, Washington aceptó las condiciones de Teherán para reabrir el estrecho, pero pidió añadir nuevas cláusulas. Luego lanzó una dura acusación: “Las tres rondas de negociación terminaron en guerras contra Irán, lo que demuestra que no se puede confiar en los compromisos de Estados Unidos”. También afirmó que es Washington, y no Teherán, quien está frenando la vía diplomática.

La propuesta iraní, presentada por primera vez a través de Qatar en septiembre, es un plan de siete días: el estrecho se reabriría por completo al sexto día y al séptimo empezarían negociaciones directas sobre el resto de asuntos. De acuerdo con medios de la región, Irán pide además el fin del bloqueo naval estadounidense a sus puertos, que se le permita vender su petróleo, la liberación de unos 12.000 millones de dólares congelados en el exterior y el cese de los combates en toda la región. Estados Unidos no ha confirmado públicamente haber aceptado esas condiciones.

Por qué importa en América Latina

Por el estrecho de Ormuz pasa normalmente cerca de una quinta parte del petróleo y del gas que se consume en el mundo. Cada ataque a un barco en esa ruta encarece los seguros, retrasa envíos y presiona el precio del crudo. Ese efecto llega a América Latina a través del costo de los combustibles, del transporte y de los alimentos, incluso en países productores de petróleo que importan derivados como el diésel o la gasolina.

La Casa Blanca ha dicho que no atacará a Irán antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre en Estados Unidos, pero mantiene el bloqueo naval y las sanciones. Teherán, por su parte, insiste en que el paso seguirá restringido mientras no se cumplan sus condiciones.

Qué puede venir

Las próximas semanas serán clave. Si las conversaciones indirectas que se mantienen a través de Pakistán y Qatar avanzan, el plan de siete días podría abrir una salida a la crisis del estrecho. Si fracasan, los ataques a barcos como el de Bukha podrían multiplicarse y la presión sobre el precio del petróleo, que ya ronda niveles muy altos, seguiría creciendo. Por ahora, la incógnita principal sigue siendo la misma que dejó el ataque de este miércoles: quién disparó.

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