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Hasta 12.000 norcoreanos trabajan en la fábrica rusa de drones de Alabuga, según un informe

Un estudio del CSIS y el Instituto George W. Bush denuncia trabajo forzado y trata de personas en la planta donde Rusia ensambla los drones que lanza contra Ucrania, y advierte que Corea del Norte podría salir con un arma más peligrosa.

Por Redacción Datos Interesantes 3 min de lectura
Edificio principal de la zona económica especial de Alabuga, en Tartaristán (Rusia), donde funciona la fábrica de drones.
Edificio principal de la zona económica especial de Alabuga, en Tartaristán (Rusia), donde funciona la fábrica de drones. Foto: Nail Ziyatdinov / Особая экономическая зона «Алабуга» / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

En una zona industrial de Tartaristán, a unos 1.000 kilómetros al este de Moscú, Rusia fabrica buena parte de los drones de ataque que cada noche cruzan el cielo de Ucrania. Un nuevo informe asegura que en esas líneas de montaje trabajan hasta 12.000 personas llegadas de Corea del Norte, en condiciones que sus autores describen como trabajo forzado y trata de personas.

Qué dice el informe

El estudio fue publicado el 14 de octubre de 2026 por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), un centro de análisis con sede en Washington, y el Instituto George W. Bush. Lo firman Victor Cha, responsable del área de Corea del CSIS, y Joseph Kim, del Instituto Bush. Su foco es el complejo de Alabuga, una zona económica especial cerca de la ciudad de Yelabuga donde se ensamblan los drones Geran, la versión rusa del Shahed iraní.

La cifra de 12.000 trabajadores no es un conteo directo: el informe la toma de estimaciones de la inteligencia militar de Ucrania, que desde hace más de un año asegura que Moscú planeaba traer esa cantidad de mano de obra norcoreana a la planta. Según el documento, la fábrica produce más de 5.500 drones al mes, una cifra que también se basa en fuentes abiertas y que no ha podido verificarse de forma independiente.

Lo más grave, según los autores, es la situación de esas personas. El informe sostiene que el régimen de Pionyang retiene entre el 70 % y el 90 % de los salarios y controla si los trabajadores pueden o no abandonar el país. Varios medios, entre ellos la cadena alemana DW, han recogido que muchos de ellos entraron a Rusia registrados como estudiantes, una fórmula para esquivar las sanciones de Naciones Unidas.

Por qué importa

La resolución 2397 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada en diciembre de 2017, obliga a todos los países a devolver a los trabajadores norcoreanos que tengan en su territorio, porque sus salarios terminan financiando el programa de armas de Pionyang. El informe del CSIS concluye que Rusia y Corea del Norte están incumpliendo esa norma de forma abierta.

Las voces consultadas por DW son duras. Song Young-Chae, miembro de la Coalición Mundial para Detener el Genocidio en Corea del Norte, afirmó que la vida en su país de origen “no es fácil, pero a estas personas las envían a Rusia como esclavos”. Dan Pinkston, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Troy, opinó que el régimen de sanciones de la ONU contra Pionyang “está prácticamente muerto”.

El caso también muestra cómo se reparten los papeles entre varios gobiernos. Según el informe, Irán aportó el diseño original de los drones Shahed, China es el principal proveedor de componentes como baterías, motores, electrónica y sistemas de navegación, y Corea del Norte pone la mano de obra. Rusia, por su parte, obtiene el arma que más usa contra las ciudades ucranianas.

Una amenaza que puede volver a Asia

Los autores advierten de un efecto que va más allá de Ucrania. Los técnicos norcoreanos que trabajan en Alabuga regresarán a su país con experiencia en una línea de producción masiva de drones, algo que Pionyang no tenía. Para el CSIS, una Corea del Norte con un programa de drones más avanzado sería un nuevo desafío militar para Corea del Sur, Japón y las tropas de Estados Unidos en la región, aunque reconoce que todavía no se sabe con precisión cuánto ha mejorado ya su arsenal.

No es la primera alerta. En septiembre, un equipo multilateral que vigila el cumplimiento de las sanciones contra Corea del Norte estimó que a finales de 2025 había entre 15.000 y 30.000 trabajadores norcoreanos en Rusia. A eso se suman los miles de soldados que Pionyang ha enviado a combatir del lado ruso, lo que confirma que la alianza entre Vladímir Putin y Kim Jong-un es hoy una de las más estrechas del mundo.

Qué puede venir

El informe propone varias medidas: que Estados Unidos advierta a los países del Sur Global sobre falsas ofertas de empleo que terminan en Alabuga, que sancione a empresas fachada e instituciones educativas involucradas, que la ONU forme un equipo para investigar el complejo y que las compañías extranjeras con presencia en esa zona económica se retiren. Rusia y Corea del Norte no han respondido públicamente a las acusaciones. Mientras tanto, los drones salidos de esa fábrica siguen siendo protagonistas de los ataques contra la red eléctrica y las ciudades de Ucrania.

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