Corea del Norte llama “ensayo de guerra nuclear” al ejercicio Iron Mace y promete acelerar su arsenal
Un alto cargo de la industria de armas del régimen de Kim Jong-un cargó contra el simulacro de Estados Unidos y Corea del Sur. Analistas ven inusual que fuera él quien fijara la postura nuclear.
Corea del Norte volvió a subir el tono frente a Washington y Seúl. El lunes 2 de noviembre, la agencia estatal KCNA difundió un comunicado en el que el régimen de Kim Jong-un califica a Iron Mace (“Maza de Hierro”), un ejercicio conjunto de Estados Unidos y Corea del Sur, como un ensayo de guerra nuclear dirigido contra su territorio. La respuesta anunciada es acelerar todavía más el desarrollo de su arsenal.
La declaración llega en un momento de tensión en la península y tiene un detalle que llamó la atención de los analistas: no la firmó el Ministerio de Defensa ni la cancillería, sino el funcionario vinculado a la producción de armas y misiles del país.
Qué dijo Pyongyang
El autor del comunicado es Kim Jong Sik, identificado por Reuters como subdirector de un departamento del gobernante Partido de los Trabajadores y por The Korea Times como primer vicedirector de departamento de su Comité Central. El diario surcoreano Kyunghyang Shinmun precisa que pertenece al Departamento de la Industria de Municiones. Pese a compartir apellido, no se trata del líder norcoreano.
Según la versión recogida por The Korea Times, el funcionario describió Iron Mace como el ensayo de guerra nuclear más atroz, pensado para usar armas atómicas contra su país. Reuters cita otra frase: Estados Unidos mantiene intacta su “ambición salvaje” de asfixiar a Corea del Norte con armas nucleares, y esa amenaza crece cada día.
El texto no se limitó a ese ejercicio. También mencionó las maniobras surcoreanas Hoguk, el entrenamiento aéreo combinado Freedom Flag y Keen Sword, que Estados Unidos realiza con Japón. A partir de esa lista, concluyó que el país debe contener a sus adversarios con medios nucleares más poderosos, y añadió que “la fuerza es la paz”. Reforzar la disuasión a un ritmo cada vez más rápido, sostuvo, es una política de defensa inmutable.
Qué es Iron Mace
Iron Mace es un ejercicio de mesa: se desarrolla en salas de mando y mediante escenarios simulados, no con tropas ni armas desplegadas sobre el terreno. Su objetivo es practicar cómo integrar las capacidades nucleares de Estados Unidos con las fuerzas convencionales de Corea del Sur. Se celebra cada año desde 2024 en el marco del grupo de consulta nuclear de ambos países.
La edición más reciente se realizó del 29 de septiembre al 2 de octubre en la sede del Estado Mayor Conjunto, en Seúl, según informó el propio ejército surcoreano. Eso significa que la reacción norcoreana llega un mes después de terminado el ejercicio. Medios surcoreanos señalan además que el actual gobierno de Seúl no le ha dado difusión pública para evitar reacciones de Pyongyang.
Por qué llama la atención quién habló
Analistas citados por Reuters consideran inusual que un responsable de la producción de armamento fije la postura nuclear del país, una tarea que normalmente corresponde a los ministerios de Defensa o de Exteriores. El profesor emérito Yang Moo-jin, de la Universidad de Estudios Norcoreanos, plantea que el papel de Kim Jong Sik podría estar ampliándose del desarrollo de misiles a la política nuclear y de misiles.
Kyunghyang Shinmun ofrece otra lectura: que el comunicado busca usar el ejercicio como justificación del crecimiento de las fuerzas nucleares. Ninguna de estas interpretaciones ha sido confirmada por Pyongyang, que solo sostiene que su arsenal existe para proteger la soberanía y la paz regional.
El contexto de los últimos meses
La relación entre las dos Coreas se deterioró tras la explosión de una mina en la frontera en septiembre. Seúl responsabilizó a Corea del Norte, que lo negó, y Pyongyang amenazó con reanudar las transmisiones de propaganda por altavoces antes de que terminara octubre. El ejército surcoreano informó este lunes que aún no había indicios confirmados de que lo hubiera cumplido.
En paralelo continúan las pruebas de armamento. El 3 de octubre, según KCNA, Kim Jong-un supervisó el lanzamiento de un misil estratégico de alcance intermedio hacia el mar del Este. Y este fin de semana, los medios estatales anunciaron la prueba de una ojiva de racimo para misiles balísticos tácticos.
Qué puede venir
Por ahora no hay un anuncio concreto de nuevas pruebas vinculado al comunicado, y las declaraciones de Pyongyang deben leerse como lo que son: la versión de un gobierno que controla toda su información. Aun así, el mensaje deja clara la dirección: Corea del Norte presenta cada maniobra aliada como un motivo para ampliar su arsenal, mientras Washington y Seúl las defienden como un medio para disuadir sus amenazas. Los próximos lanzamientos y la reacción de Corea del Sur mostrarán hasta dónde llega esta nueva escalada verbal.
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