¿Qué es la Cúpula de Hierro de Israel y cómo funciona? Explicado paso a paso
Es el escudo que derriba cohetes en el aire antes de que caigan sobre las ciudades israelíes. Te explicamos cómo decide qué interceptar, cuánto cuesta, sus límites y qué tiene que ver con la «Cúpula Dorada» de Trump.
La Cúpula de Hierro (Iron Dome, en inglés) es un sistema de defensa antiaérea de Israel diseñado para derribar en el aire cohetes, proyectiles de artillería y morteros de corto alcance antes de que caigan sobre ciudades. Funciona con un radar que detecta el disparo, una computadora que calcula dónde va a caer y un misil interceptor llamado Tamir que lo destruye en pleno vuelo. Está en servicio desde 2011 y es uno de los escudos antimisiles más usados del mundo.
¿Qué es la Cúpula de Hierro?
Es una de las capas del sistema de defensa aérea de Israel, la que se encarga de las amenazas más cercanas. Fue desarrollada por la empresa estatal israelí Rafael Advanced Defense Systems, junto con Elta, filial de Israel Aerospace Industries, que aportó el radar, y la firma mPrest, que creó el programa informático que coordina todo.
El proyecto arrancó a mediados de la década de 2000, cuando los cohetes lanzados desde la Franja de Gaza contra ciudades del sur de Israel, como Sderot, se volvieron frecuentes. En febrero de 2007, el entonces ministro de Defensa, Amir Peretz, eligió esta propuesta frente a otras opciones. La primera batería se instaló cerca de Beerseba el 27 de marzo de 2011, y el 7 de abril de ese año logró su primera intercepción: un cohete Grad disparado desde Gaza hacia la ciudad de Ashkelon.
¿Cómo funciona paso a paso?
Cada batería tiene tres piezas principales: un radar, un centro de control y entre tres y cuatro lanzadores, cada uno con 20 misiles interceptores. Los lanzadores no tienen que estar junto al radar; se colocan en distintos puntos y reciben las órdenes de forma inalámbrica.
El proceso dura apenas segundos. Primero, el radar detecta el lanzamiento de un cohete y sigue su trayectoria. Luego, el centro de control calcula en qué lugar va a impactar. Si el cálculo indica que caerá en un campo abierto o en el mar, el sistema lo deja pasar. Solo si amenaza una zona poblada o una instalación importante se dispara un interceptor Tamir, un misil de unos 3 metros de largo que vuela hacia el cohete y explota cerca de él para destruirlo en el aire.
Esa capacidad de elegir es clave: evita gastar interceptores caros en cohetes que no harían daño. Según los datos difundidos por el fabricante y recogidos por medios especializados, el sistema está pensado para amenazas lanzadas desde unos 4 hasta unos 70 kilómetros de distancia, y una batería protege un área aproximada de 150 kilómetros cuadrados, el tamaño de una ciudad mediana.
¿Qué tan efectiva es?
El ejército israelí ha afirmado en varios conflictos que la Cúpula de Hierro intercepta alrededor del 90 % de los cohetes que se dirigen a zonas habitadas. Esa cifra se repitió, por ejemplo, durante la guerra de Gaza de 2014 y en el conflicto de mayo de 2021. Hay que tener en cuenta que son datos oficiales y que no cuentan los cohetes que el sistema decidió no interceptar porque iban a caer en lugares vacíos.
El sistema tiene límites. El más conocido es la saturación: si se lanzan muchos cohetes a la vez, puede quedarse sin interceptores o no alcanzar a todos. Por eso los analistas suelen mencionar el arsenal de Hezbolá en Líbano, que se calcula en decenas de miles de cohetes, como su mayor desafío. Además, no está diseñado para los misiles balísticos de largo alcance, que viajan mucho más alto y más rápido; durante los ataques de Irán contra Israel en 2024 y 2025, esos misiles fueron tarea de otros sistemas, y algunos lograron atravesar las defensas.
¿Cuánto cuesta y quién la paga?
Rafael no publica el precio oficial de cada interceptor. Las estimaciones más citadas lo sitúan entre 40.000 y 50.000 dólares, según el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (INSS) y el centro estadounidense CSIS, aunque otros cálculos hablan de hasta 100.000 dólares o más por intercepción. Es mucho dinero si se compara con un cohete casero, que puede costar unos pocos cientos de dólares, pero mucho menos que un misil Patriot estadounidense, cuyo precio ronda los millones de dólares.
Estados Unidos es un socio clave del programa. Desde 2011, Washington ha aportado cerca de 3.000 millones de dólares para comprar baterías, fabricar interceptores y mantener el sistema, según el Servicio de Investigación del Congreso estadounidense. Parte de los componentes se fabrican hoy en territorio estadounidense. En agosto de 2019, el propio ejército de Estados Unidos compró dos baterías, y en 2021 envió una de ellas a la isla de Guam, en el Pacífico, para probarla.
Las otras capas del escudo israelí
La Cúpula de Hierro es solo la capa inferior. Por encima está la Honda de David (David's Sling), pensada para cohetes y misiles de alcance medio, y más arriba los sistemas Arrow (Flecha), que buscan destruir misiles balísticos fuera de la atmósfera o en su parte más alta. Existe además una versión naval, llamada C-Dome, instalada en barcos de guerra israelíes.
La novedad más reciente es Iron Beam, un sistema que usa un láser de alta potencia en lugar de misiles. El Ministerio de Defensa israelí lo declaró operativo en septiembre de 2025, y Rafael entregó la primera unidad al ejército a finales de diciembre de ese año. Su gran ventaja es el costo: cada disparo cuesta muy poco porque solo consume electricidad. Su punto débil es el clima, ya que las nubes densas o la lluvia reducen su eficacia.
¿Qué tiene que ver con Estados Unidos y el resto del continente?
La fama del sistema cruzó fronteras. El 27 de enero de 2025, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva llamada «Una Cúpula de Hierro para Estados Unidos», que pedía crear un escudo nacional contra misiles. Semanas después, el Pentágono rebautizó el proyecto como Golden Dome (Cúpula Dorada). No se trata del sistema israelí, sino de un plan mucho más grande, con sensores e interceptores en el espacio, pensado para defender todo el territorio estadounidense.
Para América Latina, la Cúpula de Hierro aparece sobre todo en las noticias sobre Medio Oriente, pero ayuda a entender un debate que también llega a la región: cuánto cuesta defenderse de armas baratas como drones y cohetes, y por qué los ejércitos del mundo buscan sistemas más económicos, como los láseres.
Un dato final que muestra hasta dónde llegó su fama: «Iron Dome» es una marca registrada de la empresa israelí Rafael. Medios especializados como Defense News señalaron esa marca como una de las posibles razones por las que el escudo de Trump no pudo quedarse con el nombre y terminó llamándose «Cúpula Dorada».
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