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Rusia enviará a Estados Unidos su primer petrolero con diésel tras el acuerdo entre Trump y Putin

El buque llevará 40.000 toneladas y Moscú promete un millón en diciembre. Washington busca abaratar el combustible mientras Ormuz sigue cerrado.

Por Redacción Datos Interesantes 3 min de lectura
Un petrolero ruso navega por el río Dviná del Norte, en Arcángel (Rusia).
Un petrolero ruso navega por el río Dviná del Norte, en Arcángel (Rusia). Foto: Alexxx1979 / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Un petrolero con 40.000 toneladas de diésel ruso está a punto de zarpar rumbo a Estados Unidos. Hace apenas unos meses habría sido impensable: Washington mantiene sanciones contra la energía rusa desde la invasión de Ucrania. Pero la guerra con Irán y el cierre del estrecho de Ormuz dispararon el precio del combustible, y la Casa Blanca decidió abrir una puerta que llevaba años cerrada.

Qué anunció Moscú

El miércoles 21 de octubre, Vladimir Putin dijo que en dos o tres días saldrá el primer buque cargado de diésel hacia territorio estadounidense y que Rusia se prepara para enviar varios petroleros a la vez. Su viceprimer ministro, Alexander Novak, fue más preciso en declaraciones recogidas por la agencia estatal TASS: el barco parte el jueves 22, los contratos están en la fase final de firma y habrá más envíos después de este primero.

Según Novak, el plan del Gobierno ruso es habilitar unas 300.000 toneladas en octubre, 500.000 en noviembre y un millón en diciembre, con la meta de llegar más adelante a tres millones de toneladas al mes. Él mismo reconoció que el ritmo dependerá de cómo se recuperen las refinerías rusas, varias de las cuales han estado paradas por mantenimiento o por los ataques con drones ucranianos. Tampoco se han revelado el precio, las empresas compradoras ni el puerto de destino.

De dónde sale el acuerdo

El trato nació en una llamada telefónica entre Donald Trump y Putin el 9 de octubre. Ese día, Trump anunció que Rusia suministraría diésel de forma escalonada al mercado estadounidense y mundial. Para hacerlo posible, el Departamento del Tesoro emitió una licencia temporal que permite operaciones con diésel ruso hasta abril de 2027, aunque las sanciones generales contra Moscú siguen en pie.

La Casa Blanca presenta la medida como un alivio para los consumidores. El diésel mueve camiones, trenes, barcos y maquinaria agrícola, de modo que cuando sube encarece casi todo lo que se transporta. Con el estrecho de Ormuz bloqueado por la guerra con Irán, el barril de petróleo superó esta semana los 110 dólares y el diésel se ha encarecido con fuerza. El momento tampoco es casual: faltan unas dos semanas para las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos.

Conviene poner la cifra en perspectiva. Un petrolero mediano del tipo Aframax suele cargar unas 100.000 toneladas, así que este primer envío equivale a menos de la mitad de uno. Aun si Rusia cumple su calendario, el volumen es pequeño frente a lo que dejó de circular por Ormuz, por donde antes de la guerra pasaba cerca de una quinta parte del petróleo del mundo.

Las críticas desde Ucrania y Europa

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, rechazó el acuerdo desde que se conoció. En una entrevista con Axios lo calificó de injusto y deshonesto, y luego sostuvo que el diésel ruso no bastará para compensar el impacto de Ormuz en los mercados, pero sí dará más dinero a Putin para financiar la guerra. Kiev teme que el pacto abra la puerta a alivios de sanciones en otros sectores, como el gas o la banca.

En Europa la reacción también fue fría. El presidente francés, Emmanuel Macron, cuestionó la decisión y advirtió que envía una mala señal. La Unión Europea mantiene su prohibición de importar productos petroleros rusos, por lo que este combustible no llegará a los países del bloque.

Qué puede pasar ahora

El envío llega en una semana de intensa diplomacia entre Washington y Moscú. Putin recibió el miércoles en San Petersburgo al enviado de Trump, Steve Witkoff, y el Kremlin aceptó en principio una nueva ronda de conversaciones a tres bandas con Ucrania a partir del 10 de noviembre. Para el Kremlin, el diésel es una muestra de que la relación con Estados Unidos puede reconstruirse; para Kiev, es una recompensa antes de que exista cualquier acuerdo de paz.

Para América Latina, el efecto es indirecto pero real. La región importa buena parte del diésel que consume, y su precio sigue de cerca lo que pasa en Estados Unidos y en el golfo Pérsico. Si los envíos rusos crecen al ritmo prometido, podrían aliviar algo la presión sobre el mercado; si se quedan en barcos aislados, el precio seguirá dependiendo, sobre todo, de lo que ocurra en Ormuz.

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