Qué es el FMI y por qué los países le piden préstamos, explicado
El Fondo Monetario Internacional presta dinero a los países en crisis, pero a cambio pide ajustes que suelen desatar protestas. Te explicamos cómo funciona y por qué Argentina es su mayor deudor.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) es un organismo financiero creado en 1944 que reúne a 191 países y tiene su sede en Washington. Su trabajo principal es vigilar la economía mundial y prestar dinero a los países que se quedan sin dólares para pagar sus deudas o sus importaciones. A cambio, les pide cumplir un plan de ajustes, y eso es lo que lo vuelve tan polémico en América Latina.
¿Qué es el FMI y cuándo se creó?
El FMI nació en julio de 1944, en la conferencia de Bretton Woods, un pueblo de New Hampshire, en Estados Unidos. Allí se reunieron representantes de 44 países mientras todavía se peleaba la Segunda Guerra Mundial. Querían evitar que se repitiera el caos de los años treinta, cuando la Gran Depresión llevó a muchos gobiernos a devaluar sus monedas y cerrar sus fronteras al comercio, lo que empeoró la crisis.
En esa misma conferencia se creó su organismo hermano, el Banco Mundial. La diferencia entre los dos es sencilla: el Banco Mundial financia proyectos de desarrollo a largo plazo, como carreteras, escuelas o redes de agua, mientras que el FMI actúa como un bombero de las crisis financieras y se ocupa de la estabilidad de las monedas y de las cuentas de los países.
Hoy tiene 191 miembros, casi todos los países del mundo. Por una costumbre no escrita, su director gerente es europeo y el presidente del Banco Mundial es estadounidense. Desde octubre de 2019 lo dirige la economista búlgara Kristalina Georgieva, que en 2024 fue reelegida para un segundo periodo de cinco años.
¿Qué hace el FMI?
El Fondo tiene tres tareas. La primera es la vigilancia: cada año sus economistas visitan a los países miembros, revisan sus cifras y publican informes con recomendaciones. También publica las Perspectivas de la Economía Mundial, cuyos pronósticos de crecimiento citan a menudo gobiernos y medios de todo el mundo.
La segunda es dar asistencia técnica y capacitación, sobre todo a países pobres, para que mejoren cosas como el cobro de impuestos, la gestión de su deuda o el funcionamiento de su banco central. La tercera, y la más conocida, es prestar dinero a los países en problemas.
El FMI no es un banco comercial ni financia obras. Su dinero sale sobre todo de las cuotas que aporta cada país al entrar, calculadas según el tamaño de su economía, y de acuerdos de préstamo con sus miembros más ricos. Según el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, sus recursos totales rondan los 1,3 billones de dólares (es decir, 1,3 millones de millones), aunque no todo ese dinero está disponible para prestar. Además, el Fondo tiene su propia unidad de cuenta, los derechos especiales de giro, cuyo valor se calcula con una canasta de cinco monedas: el dólar, el euro, el yuan chino, el yen japonés y la libra esterlina.
¿Por qué los países le piden préstamos al FMI?
Un país acude al Fondo cuando ya no tiene a quién más pedir. Suele ocurrir cuando se le acaban los dólares: sus reservas bajan, su moneda se desploma, no puede pagar a sus acreedores y los inversionistas privados dejan de prestarle o le cobran intereses altísimos. El FMI presta a tasas más bajas que el mercado y su respaldo funciona como un sello de confianza que tranquiliza a otros acreedores. Por eso se le llama el prestamista de última instancia.
Hay distintos tipos de préstamo. Los acuerdos de derecho de giro, o stand-by, sirven para crisis de corto plazo. El Servicio Ampliado del FMI dura en general unos cuatro años y se usa cuando los problemas son más profundos. Y existen líneas de crédito flexibles, que funcionan como un seguro: países con economías sólidas las tienen aprobadas por si las necesitan, aunque casi nunca las usan. México, por ejemplo, mantiene una desde 2009.
El dinero no llega de una sola vez. Se entrega por partes, y cada desembolso depende de que el FMI revise que el gobierno está cumpliendo lo prometido.
¿Por qué el FMI es tan criticado?
Esas promesas se llaman condiciones, y suelen incluir reducir el déficit del Estado, recortar subsidios, subir impuestos, dejar que la moneda pierda valor o reformar las pensiones. El Fondo sostiene que son medidas necesarias para que el país pueda pagar y vuelva a crecer. Sus críticos responden que esos ajustes golpean primero a los más pobres, frenan la economía y provocan desempleo.
La historia está llena de protestas. En América Latina, la crisis de la deuda de los años ochenta, la llamada década perdida, dejó en muchos países el recuerdo de recortes duros acordados con el Fondo. En Ecuador, en octubre de 2019, la eliminación del subsidio a los combustibles, una medida vinculada a un acuerdo con el FMI, desató protestas masivas que obligaron al gobierno a echarse atrás.
Otra crítica es quién manda. Los votos de cada país dependen de su cuota, así que las economías ricas pesan más. Estados Unidos tiene cerca del 16,5 % de los votos, y como las decisiones más importantes necesitan el 85 %, en la práctica puede vetarlas por sí solo. China, India y otros países emergentes llevan años reclamando más poder dentro del organismo.
El FMI y América Latina
Argentina es el caso más conocido. En junio de 2018, el gobierno de Mauricio Macri firmó un acuerdo stand-by que, tras ampliarse en octubre de ese año, llegó a 57.000 millones de dólares: el préstamo más grande en la historia del FMI. El programa fracasó. Se entregaron unos 44.000 millones, la crisis no se detuvo y el acuerdo se canceló en julio de 2020. Después vino un refinanciamiento en 2022 y, en abril de 2025, un nuevo programa de 20.000 millones de dólares con el gobierno de Javier Milei. Argentina es hoy, de lejos, el mayor deudor del Fondo.
Ecuador también depende del organismo. En mayo de 2024, el FMI aprobó un Servicio Ampliado de unos 4.000 millones de dólares a cuatro años, que en julio de 2025 se amplió a cerca de 5.000 millones por la caída de los precios del petróleo y el encarecimiento del crédito internacional.
Para la región, el FMI es a la vez salvavidas y fuente de conflicto. Sus préstamos pueden evitar una quiebra, pero sus condiciones suelen marcar la política económica de un país durante años, gane quien gane las elecciones.
Lo que debes recordar
El FMI se creó en 1944 en Bretton Woods, tiene 191 países miembros y su sede está en Washington. Vigila la economía mundial, asesora a los gobiernos y presta dinero a los países en crisis a cambio de ajustes que cumplen paso a paso.
Y un dato para dimensionar su peso: el préstamo que recibió Argentina en 2018 equivalía a más de doce veces la cuota que el país había aportado al Fondo, algo nunca visto en sus ocho décadas de historia.
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