Antiguo Egipto: resumen, faraones, pirámides y por qué duró 3.000 años
A orillas del Nilo nació una civilización que levantó pirámides, inventó su propia escritura y momificó a sus reyes durante tres milenios. Te explicamos sus etapas, sus faraones más famosos y el secreto de su larga vida.
El antiguo Egipto fue una de las primeras grandes civilizaciones de la historia. Se desarrolló a lo largo del río Nilo, en el noreste de África, desde la unificación del país, hacia el año 3100 a. C., hasta el 30 a. C., cuando murió la reina Cleopatra VII y Egipto pasó a ser una provincia de Roma. En esos tres mil años, sus reyes, los faraones, levantaron pirámides y templos gigantescos, y sus escribas usaron una de las escrituras más antiguas del mundo: los jeroglíficos.
Etapas de su historia
Casi todo Egipto es desierto, así que la vida dependía del Nilo. Cada verano el río crecía, inundaba las orillas y, al bajar, dejaba una capa de lodo negro muy fértil. Por eso los egipcios llamaban a su país Kemet, la tierra negra. En esas franjas verdes cultivaban trigo, cebada y lino.
Al principio existían dos reinos: el Alto Egipto, en el sur, y el Bajo Egipto, en el delta del norte (el Nilo corre de sur a norte). Hacia el 3100 a. C., un rey del sur, al que la tradición llama Menes y que muchos historiadores identifican con Narmer, unió los dos territorios. Desde entonces el faraón usaba una doble corona como símbolo de las dos tierras.
Los historiadores dividen esta larga historia en tres épocas de esplendor, separadas por periodos de crisis. El Imperio Antiguo (hacia 2700-2200 a. C.) fue la era de las grandes pirámides. El Imperio Medio (hacia 2050-1650 a. C.) trajo obras de riego, comercio y una literatura muy rica, y terminó cuando los hicsos, un pueblo llegado de Asia occidental, tomaron el norte. El Imperio Nuevo (hacia 1550-1070 a. C.) convirtió a Egipto en una potencia militar que dominó desde Nubia, al sur, hasta Siria.
Después vino una larga etapa de invasiones: libios, nubios, asirios y persas gobernaron el país en distintos momentos. En el 332 a. C. lo conquistó Alejandro Magno y, tras su muerte, reinó la dinastía de los Ptolomeos, de origen griego, cuya última soberana fue Cleopatra.
Los faraones más famosos
El faraón era a la vez rey, jefe del ejército y sumo sacerdote. Los egipcios creían que era un intermediario entre los dioses y las personas, y que su deber era mantener el maat, el equilibrio y el orden del universo.
Keops mandó construir la Gran Pirámide de Guiza, y su hijo Kefrén, la segunda pirámide y, según la mayoría de los expertos, la Gran Esfinge. Hatshepsut fue una de las pocas mujeres que gobernaron como faraón: en el siglo XV a. C. organizó expediciones comerciales y levantó un templo espectacular en Deir el-Bahari. Ajenatón intentó imponer el culto a un solo dios, Atón, pero su reforma se borró poco después de su muerte. Ramsés II reinó unos 66 años en el siglo XIII a. C. y llenó el país de monumentos, como los templos de Abu Simbel.
El más conocido hoy es Tutankamón, un faraón que murió muy joven y tuvo un reinado breve. Su fama se debe a que el arqueólogo británico Howard Carter encontró su tumba casi intacta en noviembre de 1922, en el Valle de los Reyes, con miles de objetos y su célebre máscara de oro.
Las pirámides: para qué y cómo se construyeron
Las pirámides eran tumbas reales. Los egipcios creían en una vida después de la muerte y pensaban que el cuerpo debía conservarse para que el espíritu siguiera existiendo. Por eso desarrollaron la momificación: retiraban los órganos internos, secaban el cuerpo con natrón, una sal natural, y lo envolvían en vendas de lino. Según museos como el Australian Museum, el proceso completo podía durar unos 70 días.
La Gran Pirámide de Keops, terminada hacia el 2560 a. C., medía al principio unos 146 metros de alto y está hecha con unos 2,3 millones de bloques de piedra. Fue la construcción humana más alta del planeta durante más de 3.800 años, hasta que en 1311 la superó la aguja de la catedral de Lincoln, en Inglaterra. Es la única de las siete maravillas del mundo antiguo que sigue en pie.
A diferencia de lo que muestran muchas películas, no la levantaron esclavos. Las excavaciones de los arqueólogos Mark Lehner y Zahi Hawass hallaron, junto a las pirámides, el poblado de los obreros, con panaderías y restos de una dieta abundante, y sus tumbas, construidas cerca de la del rey. Todo indica que eran trabajadores organizados y alimentados por el Estado, ayudados por campesinos que llegaban por turnos cuando la crecida del Nilo cubría sus campos.
Por qué duró 3.000 años
El primer secreto fue la geografía. Los desiertos que rodean el valle funcionaban como murallas naturales y hacían difícil una invasión. El Nilo, además, servía de carretera: los barcos bajaban hacia el norte con la corriente y subían hacia el sur empujados por el viento.
El segundo fue la agricultura. Las crecidas del río eran bastante regulares y daban cosechas abundantes, que alimentaban a mucha gente y dejaban excedentes para mantener a funcionarios, soldados y constructores.
El tercero fue la organización. Un Estado centralizado, con escribas que anotaban impuestos y cosechas, y una religión que presentaba al faraón como garante del orden, dieron una enorme estabilidad. Incluso después de cada crisis, los egipcios regresaban a sus tradiciones: su arte, sus dioses y su escritura cambiaron muy poco en tres milenios.
Con el tiempo, nadie supo ya leer los jeroglíficos. Se recuperaron gracias a la piedra de Rosetta, hallada por soldados franceses en 1799, que tenía un mismo texto escrito en jeroglíficos, en escritura demótica y en griego. Comparándolos, el francés Jean-François Champollion logró descifrarlos en 1822.
Las pirámides de Egipto y las de América Latina
Mucha gente se pregunta si las pirámides de México y Centroamérica tienen relación con las egipcias. No la tienen: las construyeron pueblos que nunca tuvieron contacto con Egipto, y en otras épocas. También eran distintas por dentro y por fuera. Las mesoamericanas solían ser bases escalonadas con un templo en la cima, aunque algunas guardaban tumbas, como la del rey maya Pakal en Palenque. Las egipcias, en cambio, eran sobre todo tumbas de caras lisas.
Un dato que sorprende: la pirámide más grande del mundo por volumen no está en Egipto, sino en Cholula, en el estado mexicano de Puebla. Según Guinness World Records, la Gran Pirámide de Cholula, llamada Tlachihualtépetl (cerro hecho a mano, en náhuatl), tiene unos 4,45 millones de metros cúbicos, casi el doble que la de Keops. Hoy parece una colina coronada por una iglesia colonial.
Lo que debes recordar
Fechas: desde la unificación, hacia el 3100 a. C., hasta la muerte de Cleopatra, en el 30 a. C. Etapas: Imperio Antiguo (las pirámides), Imperio Medio e Imperio Nuevo (el Valle de los Reyes), y una época final de invasiones.
Claves de su éxito: el río Nilo, los desiertos como protección, una agricultura abundante y un Estado muy bien organizado.
Y un dato para medir su antigüedad: Cleopatra vivió más cerca en el tiempo de la llegada del ser humano a la Luna, en 1969, que de la construcción de la Gran Pirámide. Entre la pirámide y la reina pasaron unos 2.500 años; entre la reina y el Apolo 11, menos de 2.000.
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