Crisis de los misiles en Cuba (1962): resumen, causas y cómo terminó
En octubre de 1962, Estados Unidos y la Unión Soviética estuvieron a punto de una guerra nuclear por unos misiles instalados en Cuba. Te explicamos qué pasó en esos 13 días, cómo se resolvió y qué huella dejó en América Latina.
La crisis de los misiles en Cuba fue el enfrentamiento de octubre de 1962 en el que Estados Unidos descubrió que la Unión Soviética estaba instalando misiles nucleares en la isla, a unos 150 kilómetros de la costa de Florida. Durante 13 días, el mundo estuvo más cerca que nunca de una guerra nuclear. Terminó cuando Moscú aceptó retirar los misiles a cambio de que Washington no invadiera Cuba y, en secreto, sacara sus propios misiles de Turquía.
En Cuba se le conoce como la Crisis de Octubre y en la antigua Unión Soviética como la crisis del Caribe. Te explicamos por qué ocurrió, cómo se vivieron esos días y qué cambió después.
¿Por qué la Unión Soviética puso misiles en Cuba?
Eran los años más tensos de la Guerra Fría. Tras la Revolución cubana de 1959, el gobierno de Fidel Castro se acercó a Moscú, y en abril de 1961 Estados Unidos respaldó la fallida invasión de Bahía de Cochinos, organizada por la CIA con exiliados cubanos. Después vinieron planes encubiertos para desestabilizar a Castro, por lo que La Habana temía con razón un nuevo ataque.
El líder soviético Nikita Jruschov vio una oportunidad doble. Por un lado, proteger a su nuevo aliado en el Caribe. Por el otro, equilibrar la balanza nuclear: Estados Unidos tenía muchos más misiles de largo alcance y, además, había desplegado misiles Júpiter en Turquía e Italia, muy cerca del territorio soviético. Colocar armas en Cuba era una forma de devolverle la jugada.
Así nació la Operación Anádyr, un despliegue secreto que llevó a la isla misiles balísticos de alcance medio R-12 y preparó el envío de misiles R-14, de mayor alcance, junto con decenas de miles de soldados soviéticos. Las cifras varían según la fuente, pero los historiadores hablan de más de 40.000 militares.
¿Cómo lo descubrió Estados Unidos?
El 14 de octubre de 1962, un avión espía U-2 sobrevoló el occidente de Cuba y tomó fotografías de unas instalaciones cerca de San Cristóbal, en la provincia de Pinar del Río. Los analistas confirmaron que eran bases para misiles balísticos capaces de alcanzar buena parte del territorio estadounidense en pocos minutos.
El 16 de octubre, el presidente John F. Kennedy recibió las fotos. Reunió a un grupo de asesores, conocido como el Comité Ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional o ExComm, que discutió en secreto tres caminos: bombardear las bases, invadir la isla o bloquearla por mar. Varios jefes militares pedían atacar de inmediato.
Kennedy eligió la opción menos explosiva. El 22 de octubre anunció al país por televisión la existencia de los misiles y una 'cuarentena' naval alrededor de Cuba para impedir la llegada de más armas ofensivas. Usó esa palabra y no 'bloqueo' porque un bloqueo, en el derecho internacional, se considera un acto de guerra. La medida entró en vigor el 24 de octubre y los barcos soviéticos que se dirigían a la isla se detuvieron o dieron la vuelta.
Los 13 días: ¿qué tan cerca estuvo la guerra nuclear?
El 26 de octubre llegó a Washington una carta de Jruschov que ofrecía retirar los misiles si Estados Unidos se comprometía a no invadir Cuba. Pero al día siguiente una segunda carta endureció las condiciones: Moscú exigía también que se retiraran los misiles Júpiter de Turquía.
Ese 27 de octubre fue llamado el 'sábado negro'. Un misil tierra-aire soviético derribó un U-2 sobre Cuba y murió su piloto, el mayor Rudolf Anderson, la única baja en combate de la crisis. El mismo día, en aguas del Caribe, destructores estadounidenses lanzaron cargas de profundidad de práctica para obligar a emerger al submarino soviético B-59, que no tenía contacto con Moscú.
Lo que la Marina estadounidense no sabía era que ese submarino llevaba un torpedo nuclear. Su capitán, convencido de que la guerra ya había empezado, quiso prepararlo para el disparo, pero el lanzamiento requería el acuerdo de los tres oficiales principales. Uno de ellos, Vasili Arjípov, se negó y convenció a los demás de salir a la superficie. Este episodio solo se conoció a fondo en 2002, gracias al testimonio de uno de los participantes.
Esa noche, Robert Kennedy, hermano del presidente y fiscal general, se reunió con el embajador soviético Anatoli Dobrynin. Le ofreció un trato: garantía de no invadir Cuba en público y, en privado, la promesa de retirar los misiles de Turquía, siempre que eso no se hiciera público.
¿Cómo terminó la crisis?
El 28 de octubre, Radio Moscú transmitió que Jruschov aceptaba desmantelar los misiles y devolverlos a la Unión Soviética. Durante las semanas siguientes, aviones estadounidenses vigilaron el retiro desde el aire. Kennedy levantó la cuarentena en noviembre, una vez que Moscú aceptó sacar también sus bombarderos de la isla.
La parte secreta del acuerdo se cumplió en 1963: en abril de ese año la Fuerza Aérea de Estados Unidos comenzó a desmantelar los misiles Júpiter en Turquía e Italia. Como el trato no se anunció, durante décadas pareció que Jruschov había cedido sin obtener casi nada, lo que debilitó su imagen dentro del Kremlin.
Fidel Castro, que no participó en las negociaciones finales, se sintió excluido y molesto con Moscú. Rechazó las inspecciones de la ONU en territorio cubano, de modo que la verificación se hizo desde el aire y en el mar.
¿Qué cambió después y qué tuvo que ver América Latina?
El susto obligó a las dos potencias a hablar más rápido. Durante la crisis, algunos mensajes diplomáticos tardaban horas en llegar, así que en junio de 1963 firmaron el acuerdo para crear una línea directa entre Washington y Moscú, el famoso 'teléfono rojo', que en realidad empezó como un enlace de teletipo. Ese mismo año pactaron limitar las pruebas nucleares en la atmósfera.
América Latina también jugó su papel. El 23 de octubre de 1962, el Consejo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) respaldó la cuarentena, aunque México, Brasil y Bolivia se abstuvieron en la parte que autorizaba el uso de la fuerza armada. La región había descubierto, de golpe, que podía quedar en medio de una guerra nuclear ajena.
De esa lección nació una respuesta propia. Impulsado por el presidente mexicano Adolfo López Mateos y por el diplomático Alfonso García Robles, el Tratado de Tlatelolco se firmó en la Ciudad de México el 14 de febrero de 1967 y convirtió a América Latina y el Caribe en la primera zona densamente poblada del mundo libre de armas nucleares. Sirvió de modelo para otras regiones, y García Robles recibió el Premio Nobel de la Paz en 1982, el primero para un mexicano.
Quizá el dato más inquietante de toda la crisis es que el mundo no se salvó solo gracias a cartas y negociaciones de alto nivel: el 27 de octubre de 1962, la decisión de un solo oficial dentro de un submarino sofocante, sin contacto con su gobierno, impidió que un torpedo nuclear fuera disparado contra barcos estadounidenses.
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