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Las 7 maravillas del mundo antiguo: cuáles eran, dónde estaban y cuál sigue en pie

Una pirámide, un faro gigante, una estatua de bronce de 33 metros y unos jardines que quizá nunca existieron. Te contamos qué eran las siete maravillas que admiraban los griegos, cómo desaparecieron y cuál todavía puedes visitar.

Por Redacción Datos Interesantes Dirección: Armando Loza 5 min de lectura
La Gran Pirámide de Guiza, en Egipto, la única de las siete maravillas del mundo antiguo que sigue en pie.
La Gran Pirámide de Guiza, en Egipto, la única de las siete maravillas del mundo antiguo que sigue en pie. Foto: Emőke Dénes / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Las siete maravillas del mundo antiguo eran la Gran Pirámide de Guiza, los Jardines Colgantes de Babilonia, el templo de Artemisa en Éfeso, la estatua de Zeus en Olimpia, el Mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas y el Faro de Alejandría. Eran las obras más admiradas por los viajeros griegos de hace más de 2.000 años. De todas ellas, solo una sigue en pie: la Gran Pirámide de Guiza, en Egipto, que además es la más antigua.

¿Quién hizo la lista y por qué son siete?

No existió una lista oficial única. Varios autores griegos escribieron sobre las grandes construcciones que valía la pena visitar, una especie de guía turística de la época. Las versiones más conocidas son la del poeta Antípatro de Sidón y la de un texto atribuido a Filón de Bizancio, ambas de alrededor del siglo II antes de Cristo. No siempre coincidían: algunas incluían las murallas de Babilonia en lugar del Faro de Alejandría.

Todas estaban alrededor del mar Mediterráneo y en Oriente Próximo, porque ese era el mundo que los griegos conocían. Y eran siete porque para ellos ese número representaba la perfección y la totalidad. Un detalle curioso: según la enciclopedia World History, las siete estuvieron en pie al mismo tiempo durante menos de 60 años.

Una por una: qué eran y cómo desaparecieron

La Gran Pirámide de Guiza (Egipto). Se construyó como tumba del faraón Keops, también llamado Jufu, hacia el año 2560 antes de Cristo. Medía unos 146 metros y fue la estructura más alta levantada por el ser humano durante más de 3.800 años, hasta que en 1311 la superó la aguja de la catedral de Lincoln, en Inglaterra. Ya era antiquísima cuando los griegos escribieron sus listas.

Los Jardines Colgantes de Babilonia (actual Irak). Según la tradición, el rey Nabucodonosor II los mandó construir en el siglo VI antes de Cristo para su esposa, que extrañaba las montañas verdes de su tierra. Se describían como terrazas escalonadas llenas de árboles y plantas, regadas con un ingenioso sistema de agua. Es la maravilla más misteriosa: no se han hallado restos seguros, y algunos historiadores creen que estaban en otra ciudad, Nínive, o que nunca existieron tal como se contaba.

El templo de Artemisa en Éfeso (actual Turquía). Era un enorme templo de mármol dedicado a la diosa griega de la caza. En el año 356 antes de Cristo, un hombre llamado Eróstrato le prendió fuego solo para que su nombre fuera recordado; según la tradición, fue la misma noche en que nació Alejandro Magno. Se reconstruyó, pero sufrió nuevos ataques siglos después, y hoy apenas queda una columna levantada en un terreno pantanoso.

La estatua de Zeus en Olimpia (Grecia). La creó el escultor Fidias en el siglo V antes de Cristo, con placas de marfil y oro sobre una estructura de madera. Medía unos 12 metros y mostraba al dios sentado en un trono. Estuvo en su templo durante unos ocho siglos; su destino final es incierto, aunque se cree que acabó destruida por un incendio en el siglo V después de Cristo.

El Mausoleo de Halicarnaso (actual Bodrum, Turquía). Era la tumba monumental de Mausolo, un gobernante de la región de Caria, y se construyó hacia el año 350 antes de Cristo por encargo de su viuda, Artemisia. Los terremotos de la Edad Media lo derribaron, y los caballeros de la Orden de San Juan usaron sus piedras para levantar y reforzar el castillo de Bodrum. Algunas de sus esculturas se conservan en el Museo Británico, en Londres.

El Coloso de Rodas (Grecia). Era una estatua gigante de bronce de Helios, el dios del sol, obra del escultor Cares de Lindos, terminada hacia el año 280 antes de Cristo. Medía unos 33 metros, tanto como un edificio de unos diez pisos. Un terremoto la derribó en el año 226 antes de Cristo, poco más de medio siglo después de terminada. Contra lo que muestran muchos dibujos, lo más probable es que no estuviera con las piernas abiertas sobre la entrada del puerto.

El Faro de Alejandría (Egipto). Se levantó en la isla de Faros, frente a la ciudad de Alejandría, durante el reinado de los Ptolomeos, en la primera mitad del siglo III antes de Cristo, y se atribuye al arquitecto Sóstrato de Cnido. Medía al menos 100 metros y su fuego guiaba a los barcos por la noche. Varios terremotos lo dañaron gravemente entre los siglos X y XIV, y en 1480 sus últimas piedras se usaron para construir la ciudadela de Qaitbay, que todavía ocupa ese lugar.

¿Cuál de las siete maravillas sigue en pie?

La única que sobrevive es la Gran Pirámide de Guiza, la más antigua de todas. Hoy mide unos 138 metros, porque perdió su punta y casi todo el revestimiento de piedra caliza blanca y pulida que la hacía brillar al sol. Forma parte del conjunto de Guiza, junto a las pirámides de Kefrén y Micerino y la Gran Esfinge, a las afueras de El Cairo, y es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1979.

Su construcción todavía asombra: está formada por unos 2,3 millones de bloques de piedra, y los arqueólogos creen que la levantaron miles de trabajadores organizados y alimentados por el Estado, no esclavos, como se pensó durante mucho tiempo. Por eso, cuando en 2007 se eligieron por votación las nuevas siete maravillas del mundo, la Gran Pirámide recibió un lugar honorario.

¿Por qué ninguna estaba en América?

Porque los griegos no sabían que este continente existía. Sin embargo, mientras ellos escribían sus listas, en América ya se levantaban grandes obras, como el templo de Chavín de Huántar, en Perú, o las enormes pirámides mayas de El Mirador, en Guatemala. Siglos después, la lista moderna de 2007 sí incluyó tres maravillas latinoamericanas: Chichén Itzá, en México; Machu Picchu, en Perú, y el Cristo Redentor, en Brasil.

Aunque estuvieran lejos, las maravillas antiguas dejaron huella en el español que hablamos. La palabra mausoleo viene de Mausolo, el gobernante enterrado en Halicarnaso. Faro viene de Faros, la isla donde estaba el gran faro de Alejandría. Y coloso, que en griego significaba estatua, se volvió sinónimo de algo gigantesco gracias a la estatua de Rodas.

Un dato final para dimensionar su antigüedad: la reina Cleopatra vivió más cerca en el tiempo de la llegada del ser humano a la Luna que de la construcción de la Gran Pirámide.

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