Chernóbil: qué pasó en 1986, por qué explotó el reactor y cómo está hoy
Un experimento de seguridad mal hecho terminó, el 26 de abril de 1986, en el peor accidente nuclear de la historia. Te explicamos qué falló, cuáles fueron las consecuencias y en qué estado está hoy la central.
El accidente de Chernóbil fue la explosión del reactor número 4 de una central nuclear situada en el norte de Ucrania, entonces parte de la Unión Soviética, a la 1:23 de la madrugada del 26 de abril de 1986. La explosión y el incendio que siguió lanzaron a la atmósfera grandes cantidades de material radiactivo, que contaminaron amplias zonas de Ucrania, Bielorrusia y Rusia y llegaron hasta Escandinavia. Es el peor accidente nuclear de la historia y uno de los dos únicos clasificados en el nivel máximo, el 7, de la escala internacional de sucesos nucleares; el otro es el de Fukushima, en Japón, en 2011.
Qué pasó aquella noche
La central de Chernóbil tenía cuatro reactores del modelo RBMK, un diseño soviético que usaba grafito para regular la reacción nuclear y agua para enfriar el combustible. Muy cerca estaba Prípiat, una ciudad construida para los trabajadores y sus familias. El 25 de abril, el personal del reactor 4 empezó a preparar una prueba: quería comprobar si, ante un corte de electricidad, las turbinas que seguían girando por inercia podían mover las bombas de agua mientras arrancaban los generadores de emergencia.
Para la prueba, el reactor debía trabajar a baja potencia, pero la potencia cayó mucho más de lo previsto y el reactor quedó en un estado inestable. Aun así, los operadores siguieron adelante después de desconectar sistemas de seguridad y de retirar casi todas las barras de control, las piezas que sirven para frenar la reacción. Cuando la prueba empezó, la potencia se disparó en cuestión de segundos.
El intento de apagado de emergencia llegó tarde. El vapor acumulado provocó una explosión que levantó la enorme tapa del reactor, y enseguida hubo una segunda explosión. El núcleo quedó al aire libre y el grafito empezó a arder, lo que siguió expulsando radiactividad durante días. Desde el segundo hasta el décimo día, helicópteros arrojaron sobre el reactor arena, arcilla, plomo y otros materiales para sofocar el fuego y frenar las emisiones.
Por qué explotó el reactor
Los expertos coinciden en que se juntaron dos grandes causas. La primera fue el diseño del RBMK. A baja potencia tenía un defecto peligroso: cuando el agua de refrigeración se convertía en vapor, la reacción se aceleraba en lugar de frenarse. Además, por la forma de sus barras de control, al bajarlas de golpe la potencia subía por un instante antes de bajar, justo lo contrario de lo que se necesita en una emergencia.
La segunda causa fueron los errores humanos: los operadores incumplieron normas, desactivaron protecciones y continuaron la prueba en condiciones inseguras. La Asociación Nuclear Mundial añade la falta de capacitación y una débil cultura de seguridad en la industria soviética de la época, que no había informado bien a los operadores sobre los puntos débiles del reactor.
Conviene aclarar un mito: un reactor de este tipo no puede estallar como una bomba atómica. Lo que destruyó el reactor 4 fue la presión del vapor y de los gases, y lo que hizo tan grave el accidente fue que el núcleo quedó expuesto y ardiendo.
Consecuencias
Dos trabajadores murieron esa misma noche por las explosiones. En las semanas siguientes, 28 bomberos y empleados fallecieron por síndrome de irradiación aguda, una enfermedad causada por recibir dosis altísimas de radiación.
Prípiat fue evacuada el 27 de abril, al día siguiente del accidente. Unas 45.000 personas subieron a autobuses creyendo que volverían en pocos días, pero nunca regresaron. Según el Comité Científico de las Naciones Unidas sobre los Efectos de las Radiaciones Atómicas (UNSCEAR), unas 116.000 personas fueron evacuadas en 1986 y otras 220.000 fueron reubicadas en los años siguientes en Ucrania, Bielorrusia y Rusia.
El gobierno soviético guardó silencio al principio. El mundo empezó a sospechar el 28 de abril, cuando saltaron las alarmas de radiación en la central nuclear sueca de Forsmark, a más de 1.000 kilómetros de distancia. Ese mismo día, la agencia oficial soviética TASS admitió con un comunicado muy breve que había ocurrido un accidente.
El efecto sobre la salud más claro fue el aumento del cáncer de tiroides en personas que eran niños o adolescentes en 1986, sobre todo porque tomaron leche contaminada con yodo radiactivo. Se registraron miles de casos, aunque la gran mayoría se curó con tratamiento. Las cifras de muertes a largo plazo siguen en debate entre científicos, y la ONU destacó que el mayor problema de salud pública fue el daño psicológico: el miedo y el desarraigo de cientos de miles de desplazados.
Cómo está Chernóbil hoy
En pocos meses se levantó sobre el reactor destruido un sarcófago de hormigón y acero, terminado a finales de 1986. Los otros tres reactores siguieron produciendo electricidad durante años; el último se apagó en diciembre de 2000. Como el sarcófago se deterioraba, un consorcio internacional construyó al lado una gigantesca estructura en forma de arco, el Nuevo Confinamiento Seguro, que fue deslizada sobre el reactor en noviembre de 2016. Bajo ella se debe desmontar, poco a poco, el viejo sarcófago y retirar los restos radiactivos.
Alrededor de la central sigue vigente una zona de exclusión, primero de 30 kilómetros de radio y luego ampliada a unos 4.300 kilómetros cuadrados, donde no se permite vivir. Prípiat es una ciudad fantasma, con una noria que iba a inaugurarse el 1 de mayo de 1986. Sin personas, la naturaleza recuperó el terreno y hoy hay lobos, alces y caballos salvajes.
La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a poner a Chernóbil en las noticias. Tropas rusas ocuparon la central entre febrero y marzo de 2022, y el 14 de febrero de 2025 un dron impactó en el Nuevo Confinamiento Seguro y abrió un agujero en su techo; Ucrania culpó a Rusia, que lo negó. En diciembre de 2025, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó de que la estructura había perdido su función principal, la de contener el material radiactivo, aunque sus soportes no sufrieron daños permanentes y no se detectó un aumento de la radiación. Para 2026 se planearon reparaciones temporales con apoyo del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo.
Chernóbil y América Latina
El vínculo más fuerte con la región está en Cuba. El 29 de marzo de 1990 llegaron a La Habana los primeros niños afectados por el accidente, dentro de un programa de salud gratuito instalado en Tarará, una zona de playa al este de la capital. Hasta su cierre en noviembre de 2011, según el Ministerio de Salud Pública cubano, fueron atendidos unos 26.000 pacientes, en su gran mayoría niños, llegados sobre todo de Ucrania, pero también de Rusia, Bielorrusia y otros países.
Lo que debes recordar
Fecha: 26 de abril de 1986, a la 1:23 de la madrugada, en el reactor 4 de Chernóbil, en la Ucrania soviética. Causas: un reactor con defectos de diseño y una prueba de seguridad hecha violando las normas.
Consecuencias: 30 muertes en las primeras semanas, miles de casos de cáncer de tiroides y más de 300.000 personas evacuadas o reubicadas.
Desde 2016, la ONU recuerda cada 26 de abril como el Día Internacional de Recordación del Desastre de Chernóbil. En 2026 se cumplieron 40 años del accidente, y la zona alrededor del reactor seguirá sin poder habitarse con normalidad durante muchas generaciones más.
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