CIA y FBI: qué hace cada una y en qué se diferencian, explicado
Una espía en el extranjero y la otra investiga delitos dentro de Estados Unidos. Te explicamos qué hace cada agencia, quién las controla y qué papel han tenido en América Latina.
La CIA y el FBI son dos agencias del gobierno de Estados Unidos que suelen confundirse, pero tienen trabajos muy distintos. La CIA (Agencia Central de Inteligencia) reúne información secreta en el extranjero para proteger al país de amenazas externas. El FBI (Buró Federal de Investigaciones) es una policía federal: investiga delitos dentro de Estados Unidos y puede arrestar personas, algo que la CIA tiene prohibido por ley.
Qué es el FBI y qué hace
El FBI es el principal organismo de investigación del gobierno federal estadounidense y forma parte del Departamento de Justicia. Nació el 26 de julio de 1908, cuando el fiscal general Charles J. Bonaparte creó un pequeño grupo de agentes especiales. Al año siguiente recibió el nombre de Buró de Investigación y en 1935 el Congreso le dio su nombre actual: Federal Bureau of Investigation.
Su trabajo combina dos funciones. Por un lado, es una agencia policial: investiga delitos federales como terrorismo, secuestros, corrupción de funcionarios, fraudes, delitos informáticos, crimen organizado y violaciones de derechos civiles. Sus agentes especiales portan armas, obtienen órdenes judiciales, hacen arrestos y reúnen pruebas para que los fiscales lleven los casos a juicio. Por otro lado, es también un servicio de inteligencia interna: se encarga del contraespionaje, es decir, de detectar espías extranjeros que operan en territorio estadounidense.
Según documentos de presupuesto del Departamento de Justicia, el FBI tiene unos 37.000 empleados, 56 oficinas regionales en las principales ciudades del país y alrededor de 350 oficinas más pequeñas. También mantiene agregados legales en más de 60 embajadas de Estados Unidos en el mundo, desde donde coopera con las policías de otros países.
Qué es la CIA y qué hace
La CIA es la agencia de espionaje exterior de Estados Unidos. Fue creada por la Ley de Seguridad Nacional que el presidente Harry Truman firmó el 26 de julio de 1947, y empezó a funcionar oficialmente el 18 de septiembre de ese año. Su antecedente más conocido fue la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), el servicio de inteligencia que Estados Unidos usó durante la Segunda Guerra Mundial: según la propia CIA, cerca de un tercio de su primer personal venía de allí.
Su sede está en Langley, Virginia, cerca de Washington. A diferencia del FBI, no depende de ningún ministerio: es una agencia independiente cuyo director responde al presidente y, desde la reforma de 2004, coordina su trabajo con el director de Inteligencia Nacional. Su presupuesto y el número de empleados son secretos.
La CIA hace tres cosas principales. Recolecta información en otros países, sobre todo mediante fuentes humanas, es decir, personas que le pasan datos. Analiza esa información y prepara informes para el presidente y otros altos funcionarios, que los usan para tomar decisiones de política exterior y de defensa. Y, cuando el presidente lo autoriza, realiza acciones encubiertas: operaciones en las que Estados Unidos busca influir en lo que pasa en otro país sin que se note su participación.
En qué se diferencian
La diferencia más importante es el lugar donde trabajan y lo que pueden hacer. El FBI actúa principalmente dentro de Estados Unidos y tiene poderes policiales. La CIA actúa principalmente fuera del país y no los tiene: la ley de 1947 dejó por escrito que no tendría funciones de policía, ni de citación judicial, ni de aplicación de la ley, ni de seguridad interna. Una forma sencilla de recordarlo es esta: el FBI persigue delitos para llevarlos a un juez; la CIA busca información para entregarla al presidente.
Eso no significa que el FBI nunca salga del país. Sus agentes participan en investigaciones en el extranjero, como atentados contra ciudadanos estadounidenses o redes de fraude, pero siempre en coordinación con las autoridades locales.
También dependen de lugares distintos. El FBI está bajo el Departamento de Justicia, y su director es nombrado por el presidente con aprobación del Senado. Desde una ley de 1976, ese director tiene un mandato máximo de diez años, una regla creada después de que J. Edgar Hoover encabezara la agencia durante 48 años, de 1924 a 1972. Aun así, el presidente puede destituirlo en cualquier momento. El director de la CIA también es nombrado por el presidente con aprobación del Senado, pero no tiene un plazo fijo.
Ambas agencias forman parte de la llamada comunidad de inteligencia de Estados Unidos, un conjunto de 18 organismos que comparten información. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, una comisión del Congreso concluyó que la falta de comunicación entre agencias había sido uno de los problemas, y desde entonces se crearon mecanismos para que colaboren más.
Por qué han sido polémicas
Las dos agencias tienen capítulos oscuros que fueron investigados por el propio Congreso estadounidense. En 1975, el llamado Comité Church del Senado revisó abusos de los servicios de inteligencia. Encontró que el FBI, con un programa llamado COINTELPRO, había vigilado y tratado de desacreditar a activistas y organizaciones políticas, entre ellas grupos por los derechos civiles. Sobre la CIA, el comité documentó planes para asesinar a líderes extranjeros, como Fidel Castro, y experimentos con drogas en personas.
Esas investigaciones llevaron a crear comités permanentes de inteligencia en el Congreso, encargados de vigilar a estas agencias. Hoy ambas deben informar a esos comités sobre sus operaciones más delicadas.
Su historia en América Latina
Durante la Segunda Guerra Mundial, el FBI tuvo su propio servicio secreto en la región: el Servicio Especial de Inteligencia, creado en 1940 para vigilar a los espías alemanes. Según investigaciones del historiador Marc Becker, unos 700 agentes del FBI trabajaron en América Latina y el Caribe en esos años. Cuando nació la CIA, esa tarea pasó a la nueva agencia.
Durante la Guerra Fría, la CIA participó en varias operaciones en la región que hoy están reconocidas en documentos desclasificados por el propio gobierno estadounidense. En 1954 apoyó el derrocamiento del presidente de Guatemala, Jacobo Árbenz. En abril de 1961 organizó la invasión de bahía de Cochinos, en Cuba: unos 1.500 exiliados cubanos entrenados por la agencia desembarcaron para derrocar a Fidel Castro y fueron derrotados en tres días. Y en el año 2000, un informe oficial entregado al Congreso reconoció que la CIA había financiado a opositores al presidente chileno Salvador Allende y mantuvo contactos con el régimen militar de Augusto Pinochet.
Hoy, el FBI mantiene oficinas en varias embajadas latinoamericanas, como las de México y Colombia, desde donde coopera en casos de narcotráfico, secuestros, lavado de dinero y extradiciones. La CIA, por su parte, sigue siendo noticia en la región, y su papel en cada país suele generar debates políticos.
Lo que debes recordar
El FBI es una policía federal con funciones de inteligencia, trabaja sobre todo dentro de Estados Unidos, depende del Departamento de Justicia y puede arrestar. La CIA es un servicio de espionaje exterior, trabaja sobre todo fuera del país, responde al presidente y no puede arrestar a nadie.
Y un dato curioso para cerrar: las dos comparten fecha de nacimiento. El FBI considera como su inicio el 26 de julio de 1908, y la ley que creó la CIA fue firmada exactamente el mismo día, 39 años después: el 26 de julio de 1947.
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