Hiroshima y Nagasaki: por qué se lanzaron las bombas atómicas y qué cambió
En agosto de 1945, Estados Unidos lanzó dos bombas atómicas sobre Japón, las únicas usadas en una guerra hasta hoy. Te explicamos el contexto, por qué se tomó esa decisión, el debate que todavía genera y cómo cambió el mundo.
Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki fueron los ataques con los que Estados Unidos lanzó bombas nucleares sobre esas dos ciudades de Japón el 6 y el 9 de agosto de 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial. Se calcula que, hasta finales de ese año, murieron unas 140.000 personas en Hiroshima y unas 74.000 en Nagasaki, en su mayoría civiles. Pocos días después, Japón anunció su rendición, y desde entonces ninguna otra arma nuclear se ha usado en una guerra.
El contexto: el final de la Segunda Guerra Mundial
En la primavera de 1945, la guerra en Europa había terminado: Alemania se rindió en mayo. Pero en el océano Pacífico, Estados Unidos y sus aliados seguían combatiendo contra Japón, que había entrado en guerra con los estadounidenses tras atacar Pearl Harbor en diciembre de 1941. Las últimas batallas, como la de Okinawa, entre abril y junio de 1945, fueron de las más sangrientas del conflicto para ambos bandos.
Mientras tanto, Estados Unidos había desarrollado en secreto la bomba atómica a través del Proyecto Manhattan, en el que participaron científicos de varios países y que costó unos 2.000 millones de dólares de la época. La idea había nacido, en parte, por el temor a que la Alemania nazi construyera esa arma primero. El 16 de julio de 1945, en el desierto de Nuevo México, se hizo la primera prueba nuclear de la historia, conocida como Trinity.
El 26 de julio de 1945, Estados Unidos, el Reino Unido y China emitieron la Declaración de Potsdam, un ultimátum que exigía a Japón la rendición incondicional y le advertía que, si no aceptaba, sufriría una destrucción rápida y total. El gobierno japonés no aceptó esas condiciones.
Qué pasó el 6 y el 9 de agosto de 1945
El 6 de agosto, a las 8:15 de la mañana, el bombardero B-29 Enola Gay lanzó sobre Hiroshima una bomba de uranio llamada Little Boy (Niño pequeño), que estalló a unos 600 metros de altura sobre el centro de la ciudad. La explosión y los incendios destruyeron la mayor parte de Hiroshima.
El 8 de agosto, la Unión Soviética declaró la guerra a Japón y al día siguiente lanzó una gran ofensiva en Manchuria, en el norte de China, que entonces estaba ocupada por los japoneses.
El 9 de agosto, el bombardero B-29 Bockscar despegó con una bomba de plutonio llamada Fat Man (Hombre gordo). Su objetivo principal era la ciudad de Kokura, pero el humo y las nubes impedían ver el blanco, así que el avión se desvió hacia Nagasaki, el objetivo secundario. La bomba estalló a las 11:02 de la mañana.
Además de las víctimas inmediatas, miles de sobrevivientes sufrieron durante años enfermedades causadas por la radiación. En Japón se los conoce como hibakusha, que significa personas afectadas por la bomba.
El 15 de agosto de 1945, el emperador Hirohito anunció por radio la rendición de Japón; era la primera vez que la mayoría de los japoneses escuchaba su voz. La rendición se firmó oficialmente el 2 de septiembre de 1945, a bordo del acorazado estadounidense USS Missouri, en la bahía de Tokio. Ese día terminó la Segunda Guerra Mundial.
Por qué se lanzaron las bombas
El presidente estadounidense Harry S. Truman y su gobierno justificaron la decisión con un argumento principal: obligar a Japón a rendirse rápido y evitar una invasión de las islas japonesas, que según sus cálculos habría costado la vida de cientos de miles de soldados estadounidenses y de muchísimos japoneses. También querían terminar la guerra cuanto antes, después de casi cuatro años de combates en el Pacífico.
Sin embargo, los historiadores todavía debaten si las bombas eran necesarias. Algunos sostienen que Japón ya estaba muy debilitado y que la entrada de la Unión Soviética en la guerra pesó tanto o más que las bombas en la decisión de rendirse. Otros señalan que Washington también quería mostrar su nuevo poder a los soviéticos, con quienes ya empezaban las tensiones que darían paso a la Guerra Fría. El debate sigue abierto, y en él se mezclan razones militares, políticas y morales.
Qué cambió en el mundo
Las bombas de Hiroshima y Nagasaki abrieron la era nuclear. En 1949, la Unión Soviética probó su propia bomba atómica y comenzó una carrera armamentista con Estados Unidos que marcó toda la Guerra Fría. Hoy, según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), existen en el mundo más de 12.000 ojivas nucleares, muchas de ellas mucho más potentes que las de 1945.
Hiroshima y Nagasaki fueron reconstruidas y hoy son ciudades modernas. En el centro de Hiroshima se conservan las ruinas de un edificio que resistió la explosión, la Cúpula de la Bomba Atómica, que forma parte del Parque Memorial de la Paz y es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde diciembre de 1996, cuando lo decidió el Comité del Patrimonio Mundial en una reunión celebrada en México. Cada 6 de agosto, la ciudad celebra una ceremonia en memoria de las víctimas.
Los sobrevivientes también se convirtieron en una voz contra las armas nucleares. En 1956 fundaron la organización Nihon Hidankyo, que durante décadas contó sus testimonios en todo el mundo y que recibió el Premio Nobel de la Paz en 2024.
América Latina y las armas nucleares
El miedo a una guerra nuclear se sintió muy cerca en la región durante la crisis de los misiles de Cuba, en octubre de 1962. Pocos años después, el 14 de febrero de 1967, se firmó en Ciudad de México el Tratado de Tlatelolco, que prohíbe fabricar, probar, adquirir o tener armas nucleares en América Latina y el Caribe. Fue la primera vez que una región densamente poblada se declaró libre de estas armas, y hoy lo cumplen los 33 países de la zona.
Su principal impulsor, el diplomático mexicano Alfonso García Robles, recibió el Premio Nobel de la Paz en 1982. El tratado sirvió de modelo para otras zonas libres de armas nucleares en el mundo.
Lo que debes recordar
Hiroshima fue atacada el 6 de agosto de 1945 y Nagasaki, el 9 de agosto. Japón anunció su rendición el 15 de agosto y la firmó el 2 de septiembre, lo que puso fin a la Segunda Guerra Mundial. Más de 80 años después, Nagasaki sigue siendo la última ciudad del mundo atacada con una bomba atómica, y sus habitantes repiten cada año el deseo de que nunca haya otra.
- Hiroshima
- Nagasaki
- Bomba atómica
- Segunda Guerra Mundial
- Historia
Aviones militares de EE. UU. operan en la base ecuatoriana de Taura, revela una investigación
Lo más leído hoy
Si Bukele les gana a las pandillas de Haití, la ONU tendrá que explicar en qué se fueron 7.330 millones de dólares
Estados Unidos avisa a los países del Golfo que prepara una campaña corta e intensa contra Irán tras el 3 de noviembre
Rusia dispara un misil nuclear Bulava desde un submarino sumergido en el mar de Ojotsk
Un dron ruso mata en Ucrania al canadiense Jesse Adams, que rescataba perros y gatos del frente
Explosión junto al puente fronterizo entre Colombia y Venezuela deja siete heridos en Cúcuta


