Irán amenaza con convertir a Israel en “tierra quemada” si ataca su petróleo y su gas
La Guardia Revolucionaria responde así al ministro de Defensa israelí, que dijo estar listo para golpear la infraestructura energética iraní con toda su fuerza.
Las amenazas entre Irán e Israel subieron otro escalón esta semana, y esta vez el blanco declarado es la energía. La Guardia Revolucionaria iraní advirtió que, si Israel ataca sus instalaciones de petróleo y gas, convertirá el territorio israelí en “tierra quemada”. El mensaje llega en plena guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y a solo una semana de las elecciones israelíes.
Qué dijo la Guardia Revolucionaria
La advertencia la hizo el portavoz del cuerpo, el general Hosein Mohebí, según recogió la agencia iraní Tasnim y difundió la agencia EFE el lunes 19 de octubre. Mohebí sostuvo que cualquier agresión contra la infraestructura energética de Irán dejaría a Israel arrasado y obligaría a sus habitantes a huir hacia la península del Sinaí, en Egipto. También aseguró que Irán sería capaz de reconstruir rápidamente sus propias plantas si fueran dañadas.
Según la publicación Israel Noticias, el mensaje se difundió primero en la red social X y luego fue retirado de la plataforma por incumplir sus normas. EFE, Forbes Centroamérica e Infobae recogieron la declaración a partir de la cita de Tasnim. Como ocurre con buena parte de la propaganda de guerra, se trata de una amenaza verbal: no hay forma de saber si Irán tiene hoy la capacidad real de cumplirla.
A quién le responde
La frase no salió de la nada. Un día antes, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, dijo en una entrevista con el Canal 14 que su país estaba preparado para atacar a Irán con toda su fuerza, incluidos los objetivos energéticos. El primer ministro Benjamín Netanyahu, por su parte, afirmó que todavía queda una misión por completar y que Israel está muy cerca de derrotar a la República Islámica.
Netanyahu habló poco después de recibir el respaldo público de Donald Trump de cara a las elecciones a la Knéset del 27 de octubre. En ese contexto, varias de sus declaraciones han sido leídas como mensajes de campaña, pero también como señales de que Israel podría volver a golpear a Irán si la guerra se reactiva con fuerza.
El canciller iraní, Abás Araqchí, respondió también por X. Según EFE, le dijo a Netanyahu que, si intenta otra vez terminar el trabajo, Irán saldrá aún más fortalecido. Es un intercambio de advertencias que se repite desde hace meses y que suele preceder a nuevas rondas de ataques.
Por qué la energía es el nuevo frente
El petróleo y el gas son el corazón de la economía iraní y también una pieza sensible para Israel, que depende de unas pocas refinerías y centrales. En junio de 2025, un misil iraní alcanzó el complejo de la refinería de Bazán, en la bahía de Haifa, la mayor del país, y obligó a detener parte de su producción. Ese antecedente explica por qué ambos gobiernos miran hoy a las plantas energéticas del otro como objetivos de alto valor.
En las últimas semanas, según la misma cobertura de EFE, Teherán ha ampliado la lista de lo que podría atacar si el conflicto vuelve a escalar: cables submarinos de internet, centros de datos de inteligencia artificial e instalaciones de petróleo y gas en toda la región del golfo Pérsico. A eso se suma la presión sobre el estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra pasaba cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo y donde el tráfico de barcos sigue muy por debajo de lo normal.
Qué significa para América Latina
Una guerra abierta contra plantas energéticas en Medio Oriente tendría efectos lejos de allí. Cada ataque o amenaza sobre el petróleo empuja los precios internacionales del crudo y del diésel, y eso se traslada al transporte, a los fletes y al costo de los alimentos en países como Ecuador, Colombia, Perú o México. Los países exportadores de petróleo de la región pueden recibir más ingresos, pero los importadores de combustibles pagan la factura.
Por ahora, nada indica que Israel haya lanzado un nuevo ataque contra la energía iraní. Lo que sí está claro es que las dos partes ya pusieron sobre la mesa sus objetivos. Lo que ocurra en los próximos días, con las elecciones israelíes del 27 de octubre y las negociaciones sobre Ormuz de por medio, marcará si estas amenazas se quedan en palabras o se convierten en otra fase de la guerra.
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