Matan a más de 60 cristianos ortodoxos en dos ataques en la región etíope de Oromía
La Iglesia Ortodoxa de Etiopía denunció una “masacre” en el distrito de Shirka, con más de 20 heridos graves y unas 20 casas quemadas; el gobierno regional culpa a una coalición rebelde.
Más de 60 personas murieron en dos ataques armados contra comunidades cristianas ortodoxas en el centro de Etiopía, según informó el lunes 26 de octubre de 2026 el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Tewahedo, la iglesia mayoritaria del país. Es uno de los episodios más mortíferos de una ola de violencia que golpea desde hace años a la zona de Arsi, en la región de Oromía, al sur de la capital, Adís Abeba.
Qué pasó
Los ataques ocurrieron el 20 y el 24 de octubre en distintas localidades del distrito de Shirka. Además de los muertos, el Santo Sínodo contabiliza más de 20 heridos graves y alrededor de 20 viviendas incendiadas hasta quedar destruidas, de acuerdo con el comunicado difundido por la Iglesia y recogido por el diario etíope Addis Standard.
Un vecino que perdió a su padre, de 75 años, describió a la BBC en amárico una emboscada: contó que nadie en el pueblo esperaba el ataque y que los agresores los rodearon por los cuatro lados. Según testigos citados por esa cadena, cinco de las víctimas eran niños. Un responsable eclesiástico calificó lo ocurrido de “masacre” y aseguró que las fuerzas de seguridad llegaron al lugar, pero no consiguieron detener a los atacantes. Muchas familias abandonaron la zona en los días siguientes.
El patriarca Abune Mathias, cabeza de la Iglesia, envió condolencias a las familias y calificó el hecho como un acto inaceptable desde cualquier enseñanza religiosa o principio de derechos humanos. La Iglesia también recordó que ha advertido varias veces a las autoridades sobre la inseguridad en la zona y que, hasta ahora, no ha recibido una solución.
Quién está detrás, según cada parte
El comunicado de la Iglesia no señala a ningún responsable. El gobierno regional de Oromía, en cambio, culpó a una coalición rebelde formada en septiembre por siete grupos políticos y armados, entre ellos el Ejército de Liberación Oromo (OLA), cuyo objetivo declarado es sacar del poder al primer ministro Abiy Ahmed. Su portavoz, Hailu Adugna, sostuvo que la coalición intenta desviar la atención del gobierno y agravar el conflicto interno.
El OLA, que afirma luchar por más derechos para el pueblo oromo, ha rechazado en el pasado las acusaciones de atacar a civiles. El gobierno federal ya lo había responsabilizado de ataques anteriores en la zona, y Abiy Ahmed ha dicho que la violencia contra civiles e instituciones religiosas forma parte de un plan para desestabilizar el país. Hasta el momento no hay una investigación independiente que establezca la autoría.
Una violencia que se repite en Arsi
Lo ocurrido en Shirka no es un hecho aislado. El Consejo Etíope de Derechos Humanos, una organización no gubernamental, publicó en julio de 2026 un informe según el cual 458 personas murieron en ataques en esa zona durante los cuatro años anteriores. El documento señala que los grupos armados han golpeado repetidamente a comunidades locales, sobre todo a fieles de la Iglesia Ortodoxa, en lo que describe como ataques con motivación religiosa.
Durante 2026 ya se habían registrado otras matanzas en Arsi, incluidas agresiones contra mercados, aldeas e iglesias. Residentes consultados por la prensa en distintas ocasiones describen una violencia que mezcla lo étnico y lo religioso, y también se han documentado ataques contra población musulmana en la misma región.
Etiopía, con más de 120 millones de habitantes, es uno de los países más poblados de África. Alrededor de dos tercios de su población es cristiana, en su mayoría ortodoxa, y cerca de un tercio es musulmana. Oromía es la región más grande y poblada del país.
Qué puede pasar ahora
El gobierno regional prometió actuar contra los responsables, pero las comunidades afectadas reclaman protección permanente y no solo operativos tras cada ataque. La Iglesia pidió justicia y medidas concretas para que sus fieles puedan regresar a sus casas.
La masacre llega en un momento delicado para Etiopía, que enfrenta tensiones en varias regiones y el riesgo de nuevos combates en el norte. Si la violencia en Oromía sigue creciendo, organismos de derechos humanos advierten que podría aumentar el número de desplazados y agravar la crisis humanitaria en el centro del país.
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