EE. UU. y Rusia negocian el regreso de petroleras estadounidenses a Rusia sin Ucrania en la mesa
Según el Financial Times, Washington y Moscú discuten proyectos petroleros, gas y hasta la gestión de la central nuclear de Zaporiyia como parte de las conversaciones de paz.
Mientras los misiles siguen cayendo sobre Ucrania, en otra mesa se habla de petróleo, gas y dinero. Según reveló el Financial Times este miércoles 28 de octubre de 2026, el gobierno de Donald Trump y el Kremlin están discutiendo el posible regreso de las grandes petroleras estadounidenses a Rusia como parte de las conversaciones para terminar la guerra. Lo más llamativo es quién no está sentado en esa mesa: ni Ucrania ni los países europeos participan en estas consultas.
Qué se está negociando
De acuerdo con el diario británico, que cita a personas al tanto de las conversaciones, una de las ideas centrales es revivir la empresa conjunta de explotación petrolera frente a la isla de Sajalín, en el extremo oriental de Rusia. Allí ExxonMobil tenía el 30 % del proyecto Sajalín-1 hasta que Moscú se lo quitó tras la invasión de 2022. La propia Exxon dijo el año pasado que negociaba una compensación, pero que no pensaba volver a operar en el país.
Otra propuesta es que compañías estadounidenses participen en la reanudación de las ventas de crudo ruso a Europa a través del oleoducto Druzhba, que durante décadas abasteció a buena parte del centro del continente. La lista sigue: un proyecto de gas natural licuado en Alaska con la rusa Novatek, la venta de los activos internacionales de Lukoil a inversores cercanos a la Casa Blanca y la reactivación del suministro de gas a Europa por la infraestructura que sobrevive del Nord Stream.
La idea más delicada toca la central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa, ocupada por tropas rusas desde 2022. Según el informe, se ha planteado pasar su gestión a una entidad estadounidense y repartir la electricidad que produzca entre Ucrania y Rusia. También se mencionan la reapertura del espacio aéreo ruso para las aerolíneas de Estados Unidos y la cooperación en titanio, un metal clave para la industria aeronáutica.
Quiénes están detrás
Las conversaciones se apoyan en contactos previos entre el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, su yerno Jared Kushner y el enviado económico del Kremlin, Kiril Dmítriev. En febrero, Dmítriev llegó a valorar los posibles proyectos conjuntos en 14 billones de dólares, aunque esa ronda se estancó por las exigencias rusas de que Ucrania ceda territorio. A principios de septiembre, Witkoff volvió a hablar de negocios con Vladimir Putin en San Petersburgo.
Según las fuentes del Financial Times, Moscú ve estos acuerdos como un incentivo para que Washington normalice la relación con Rusia antes incluso de que termine la guerra. Un funcionario estadounidense respondió que cualquier pacto económico estaría incluido en un marco de paz completo y sujeto a él, y subrayó que nada se ha cerrado todavía.
Por qué preocupa en Europa y en Kiev
Para los gobiernos europeos, abrir negocios con Rusia mientras sigue la guerra es un error. Insisten en que cualquier decisión que afecte a los intereses de la Unión Europea, como el gas o las sanciones a los fertilizantes rusos que salen por puertos del Báltico, necesita su aprobación. La UE ya acordó dejar de importar gas ruso y el canciller alemán Friedrich Merz ha rechazado reactivar el Nord Stream 2. Un diplomático europeo citado por el diario resumió el malestar al decir que el asunto no es de dinero, sino de humillación y control.
El informe llega cuando Washington ya ha dado pasos hacia Moscú en materia energética: según el mismo diario, Estados Unidos acordó importar diésel ruso, congeló nuevas sanciones a las exportaciones de energía de Rusia y presionó a Kiev para que deje de atacar refinerías rusas con drones. Para Ucrania, que recibe muchos menos misiles antiaéreos de los que necesita, cada concesión económica a Moscú se lee como una pérdida de presión sobre el Kremlin.
Qué puede pasar ahora
No todos creen que estos planes vayan a concretarse. Un exfuncionario del primer gobierno de Trump dijo que nada de esto tuvo nunca opciones reales, y Geoffrey Pyatt, exresponsable de recursos energéticos del Departamento de Estado, duda de que grandes empresas que cotizan en bolsa quieran volver a Rusia en las condiciones actuales. Además, Putin no ha dado señales de suavizar sus exigencias.
La próxima prueba será la ronda de conversaciones a tres bandas entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania prevista en Abu Dabi para noviembre, la primera desde febrero. Allí se sabrá si el petróleo y el gas se convierten en una moneda de cambio para la paz o si siguen siendo, por ahora, solo una lista de deseos.
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