Ucrania asegura que destruyó dos cazabombarderos Su-34 rusos con misiles Neptuno en la base de Marinovka
La Armada ucraniana dice que golpeó un aeródromo en Volgogrado y que es su segundo ataque contra los Su-34 en dos semanas. Rusia no ha confirmado las pérdidas.
La Armada de Ucrania afirma que destruyó dos cazabombarderos rusos Su-34 en el aeródromo militar de Marinovka, en la región de Volgogrado, en el sur de Rusia. Según su comunicado del 29 de octubre de 2026, el ataque se hizo con misiles del sistema costero Neptuno, un arma de fabricación ucraniana. Rusia no ha confirmado las pérdidas y, por ahora, no hay verificación independiente del daño.
El golpe llega apenas dos semanas después de otro ataque similar contra la misma flota de aviones. Para Kiev, cada Su-34 que queda fuera de combate es un avión menos lanzando bombas guiadas sobre sus ciudades y sus trincheras.
Qué dice la Armada de Ucrania
De acuerdo con el parte militar difundido por la Armada en su canal oficial y recogido por la agencia UNN y el portal Fakty ICTV, unidades navales lanzaron un ataque con misiles Neptuno contra Marinovka, cerca de la localidad de Oktiabrski. El objetivo, según Kiev, fue la zona donde opera el 11.º Regimiento Aéreo Mixto ruso, que forma parte de la 4.ª División Aérea Mixta y del 4.º Ejército de la Fuerza Aérea y Defensa Antiaérea.
La Armada asegura que, como resultado del ataque, Rusia perdió dos cazabombarderos de primera línea. Según el reporte de UNN, es la segunda vez en lo que va de octubre que la Armada ucraniana alcanza aviones de esa misma unidad con la versión de largo alcance del Neptuno. El Ministerio de Defensa ruso no se había pronunciado sobre el ataque al cierre de esta nota.
Por qué los Su-34 son un blanco clave
El Su-34 es un cazabombardero biplaza de largo alcance diseñado para atacar objetivos en tierra. Rusia lo ha modernizado en los últimos años y, según la Armada ucraniana, sus versiones más nuevas se han convertido en una de las principales plataformas para lanzar bombas planeadoras guiadas, un tipo de munición que se suelta a decenas de kilómetros del objetivo y que ha causado graves daños en ciudades cercanas al frente.
Por eso, Ucrania ha puesto a estos aviones en el centro de su campaña contra las bases aéreas rusas. Destruirlos en tierra, donde no pueden defenderse, es mucho más sencillo que derribarlos en vuelo. La inteligencia militar ucraniana calcula que Rusia contaba con unos 140 Su-34 de distintas versiones y que, desde el inicio de la invasión en 2022, 43 han sido destruidos y siete dañados. Analistas de fuentes abiertas citados por UNN manejan cifras algo menores, y la mayoría de esas pérdidas no tiene confirmación visual.
El antecedente de Borisoglebsk
El 15 de octubre de 2026, Ucrania atacó con misiles Neptuno el aeródromo de Borisoglebsk, en la región rusa de Vorónezh. La Armada afirmó entonces que seis Su-34 habían sido destruidos, mientras que el Estado Mayor habló de daños de distinta gravedad. El presidente Volodímir Zelenski precisó luego que cuatro aviones fueron destruidos y dos alcanzados, según recogieron Kyiv Independent y Kyiv Post. Imágenes satelitales difundidas en esos días mostraban varios aviones calcinados en sus puestos de estacionamiento.
Marinovka tampoco es un objetivo nuevo. En junio de 2025, drones ucranianos atacaron esa misma base y, según la inteligencia de defensa británica, al menos dos Su-34 quedaron casi con seguridad destruidos. El aeródromo es usado a diario por la aviación rusa y sirve además de base de respaldo cuando otras pistas más cercanas al frente están bajo amenaza.
Qué es el misil Neptuno
El Neptuno es un misil de crucero desarrollado en Ucrania, concebido en origen como arma antibuque para defender la costa. Se hizo mundialmente conocido en abril de 2022, cuando Kiev aseguró haber hundido con dos de estos misiles el crucero Moskva, buque insignia de la Flota rusa del mar Negro. Con el tiempo, Ucrania desarrolló una versión de mayor alcance, conocida como "Neptuno largo", pensada para atacar objetivos en tierra dentro de Rusia.
Que la Armada use ese misil contra aeródromos situados a cientos de kilómetros de la frontera muestra cómo Ucrania intenta compensar con armas propias las limitaciones que sus aliados han puesto al uso de misiles occidentales en territorio ruso.
Qué puede pasar ahora
Moscú suele responder a estos ataques con oleadas de drones y misiles contra la infraestructura ucraniana, y también tiende a dispersar sus aviones en bases más alejadas. Si las cifras de Kiev se confirman, Rusia habría perdido en octubre al menos seis Su-34 destruidos en solo dos ataques, una cantidad importante para una flota que no puede reponerse con rapidez.
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