EE. UU. concluye que Putin ordenó la campaña de sabotaje que incluyó el ataque con drones en Leipzig
Según The Wall Street Journal, el ataque fallido contra un avión de carga Antonov en Alemania fue uno de los primeros golpes de una ofensiva contra países de la OTAN. Un funcionario del Kremlin habría advertido a Berlín que no sería el último.
Un avión de carga gigantesco, estacionado en un aeropuerto del este de Alemania, estuvo a punto de convertirse en el detonante de una crisis entre Rusia y la OTAN. Según publicó el 21 de octubre de 2026 el diario The Wall Street Journal, los servicios de inteligencia de Estados Unidos concluyeron que el ataque con drones explosivos contra el aeropuerto de Leipzig/Halle, ocurrido a comienzos de agosto, fue uno de los primeros golpes de una campaña de sabotaje que Vladimir Putin habría ordenado en persona contra los países de la Alianza Atlántica.
La información procede de funcionarios europeos que recibieron esas conclusiones, según el diario estadounidense. Otros medios, como la cadena surcoreana SBS y los portales ucranianos LIGA.net y UNN, recogieron el reporte en las horas siguientes. Rusia, por su parte, niega cualquier participación en actos de sabotaje en Europa.
Qué pasó en Leipzig
El objetivo era un Antonov, uno de los aviones de carga más grandes del mundo, que se usa para trasladar ayuda militar a Ucrania. De acuerdo con las autoridades alemanas citadas por el Journal, varios drones cargados con explosivo militar Semtex fueron escondidos entre arbustos y árboles fuera del perímetro del aeropuerto. Funcionaban con tarjetas de telefonía móvil alemanas, lo que permitía pilotarlos a distancia a través de internet.
Uno de los drones se estrelló contra el Antonov, pero no llegó a explotar. Otro chocó con un avión distinto y un tercero estalló cerca de la valla del aeropuerto. En los días posteriores al incidente, la prensa alemana ya había informado de que un robot de la policía retiró el detonador de uno de los aparatos encontrados en la pista, a pocos metros del avión ucraniano.
Los investigadores alemanes atribuyen la operación a agentes de la inteligencia militar rusa, el GRU. El reporte señala que la pista conduce a una unidad creada en 2023, el Servicio de Tareas Especiales, y que Serbia sirvió como punto logístico para mover los drones y el explosivo hacia Alemania. Las autoridades serbias detuvieron a siete sospechosos, entre ellos una persona con doble nacionalidad rusa y serbia.
La advertencia del Kremlin
Uno de los detalles más delicados del reportaje es lo que habría ocurrido después del ataque fallido. Según el Journal, un funcionario del Kremlin que actúa como canal informal con el gobierno alemán contactó a su contraparte en Berlín y le advirtió que Leipzig no sería el último objetivo. El diario no identifica a ese funcionario.
Asesores del canciller Friedrich Merz contaron al periódico que, si el ataque hubiera causado muchas víctimas, el gobierno alemán habría considerado invocar el Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte. Esa cláusula establece que un ataque contra un miembro de la OTAN se considera un ataque contra todos, y solo se ha activado una vez en la historia: después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
Una campaña más amplia
El caso de Leipzig no aparece aislado. El mismo reporte menciona incendios provocados en fábricas de drones en Estonia y Polonia durante agosto, un intento frustrado de incendiar una planta ucraniana de drones en Eslovaquia y ataques recientes contra estaciones de Starlink en Polonia, Lituania y Bulgaria. A eso se suma una serie de ataques con drones contra barcos comerciales cerca de las aguas de Bulgaria y Rumania, en el mar Negro.
Merz ya había advertido a comienzos de octubre que Rusia libra una guerra no solo contra Ucrania, sino también contra Europa. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, alertó a su vez de que esta escalada podría convertir la guerra entre dos países en un conflicto regional mucho más amplio y peligroso. Putin, en cambio, respondió en septiembre a las acusaciones de Berlín pidiendo pruebas.
Por qué importa
La revelación llega en un momento clave: Washington intenta empujar una negociación de paz entre Rusia y Ucrania, y Putin acaba de decir que está listo para hablar de un acuerdo definitivo. Si la inteligencia estadounidense atribuye directamente al presidente ruso una ofensiva de sabotaje en suelo de la OTAN, la presión sobre los gobiernos europeos para endurecer su respuesta aumentará.
Para América Latina, el asunto tiene consecuencias indirectas pero reales: cualquier choque abierto entre Rusia y la OTAN afectaría los precios de la energía y los alimentos, que ya están presionados por la guerra en Medio Oriente. Por ahora, el aeropuerto de Leipzig sigue operando con normalidad, pero el mensaje que, según el reporte, llegó desde Moscú deja abierta la pregunta de cuál será el siguiente objetivo.
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