La gasera rusa Novatek habría controlado en secreto un proyecto de gas de 25.000 millones en Alaska
El exjefe de Polar Train LNG asegura que el dinero y las decisiones venían de Novatek, la compañía rusa sancionada por EE.UU., y no de Gentry Beach, amigo de Donald Trump Jr. Casi todos los directivos renunciaron.
Una empresa estadounidense que promete convertir el norte de Alaska en un nuevo centro exportador de gas natural licuado se ha quedado casi sin directivos. Su exjefe asegura que detrás del dinero y de las decisiones estaba Novatek, el mayor productor privado de gas de Rusia y una compañía cuyo proyecto estrella está sancionado por Estados Unidos. La denuncia, publicada por el diario británico Financial Times y recogida este 24 de octubre por varios medios internacionales, pone bajo la lupa un plan de 25.000 millones de dólares.
Qué pasó
La empresa se llama Polar Train LNG y quiere levantar una terminal de gas natural licuado en la zona petrolera de North Slope, en el norte de Alaska, para vender gas a Asia. Su exdirector ejecutivo, Joel Riddle, un ingeniero que trabajó en ExxonMobil, contó al Financial Times que descubrió que Novatek financiaba y dirigía el proyecto antes de que las autoridades de Estados Unidos hubieran autorizado cualquier negociación con la compañía rusa.
Según su relato, al principio creyó que el dinero venía del inversionista Gentry Beach y de una firma de Abu Dabi llamada Tech Wave. Con el tiempo, dice, supo que Beach no había invertido, no era accionista ni ocupaba ningún cargo, y que el capital salía de Novatek. Riddle renunció en septiembre y, después de él, se marchó casi todo el equipo directivo, incluido el jefe de finanzas, Dan Chandra.
El Financial Times afirma haber revisado mensajes en los que un ejecutivo de Novatek hablaba de la financiación del proyecto y pedía acelerar las transferencias de dinero. Riddle también consultó al bufete Baker Botts, que concluyó que las agencias estadounidenses parecían ver posibles problemas de sanciones relacionadas con Rusia en el papel de uno de los responsables del proyecto.
Por qué importa
Novatek no es una empresa cualquiera. Es la principal compañía privada de gas de Rusia y está muy cerca del Kremlin: su jefe, Leonid Mijelsón, es uno de los empresarios más ricos del país. Su gran proyecto en el Ártico, Arctic LNG 2, fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en 2023 como parte de la presión sobre Moscú por la guerra en Ucrania.
El plan de Polar Train contemplaba reutilizar en Alaska equipos de producción de gas que se habían fabricado precisamente para ese proyecto ruso. Según personas al tanto de las conversaciones citadas por el Financial Times, el acuerdo podía consistir en que Novatek aportara su experiencia en Alaska a cambio de un alivio de las sanciones sobre Arctic LNG 2. De confirmarse, sería una forma de que una empresa rusa sancionada entrara en el negocio energético de Estados Unidos por la puerta de atrás.
El otro elemento que llama la atención es político. Gentry Beach es un viejo amigo de Donald Trump Jr., el hijo mayor del presidente, y fue uno de los responsables de la recaudación de fondos para la toma de posesión de Trump en 2017. En los primeros meses del año, el proyecto se había presentado públicamente como una iniciativa respaldada por él.
Lo que dicen las partes
Polar LNG rechaza las acusaciones. La compañía describe a Riddle como un empleado descontento que fue despedido y asegura que el desarrollo del proyecto avanza cumpliendo todas las leyes de Estados Unidos. También confirmó que pidió autorización a Washington para usar el equipo ruso.
Novatek reconoce que firmó en abril un memorando de entendimiento con Polar Train y que permitió a Tech Wave usar su tecnología en Alaska, pero niega que ese acceso estuviera ligado al levantamiento de sanciones. Gentry Beach no quiso comentar y Tech Wave no respondió. El Departamento del Tesoro no habló del caso concreto, aunque afirmó que se toma muy en serio cualquier posible violación de sanciones. Un funcionario de la Casa Blanca dijo que el proyecto solo se mencionó brevemente al gobierno, sin conversaciones detalladas.
Qué puede venir
Por ahora se trata de acusaciones de un exdirectivo, sin conclusiones oficiales. Pero llegan en un momento delicado: Washington y Moscú negocian el fin de la guerra en Ucrania y el levantamiento de sanciones energéticas es una de las cartas que Rusia más quiere. Si las autoridades estadounidenses abren una investigación, el proyecto de Alaska podría quedar congelado; si no lo hacen, la oposición en el Congreso probablemente presionará para conocer quién financia realmente la terminal.
- Rusia
- Estados Unidos
- Novatek
- Alaska
- Sanciones
El Ejército de EE. UU. ensaya entierros temporales en el campo de batalla por primera vez desde Corea
Lo más leído hoy
Si Bukele les gana a las pandillas de Haití, la ONU tendrá que explicar en qué se fueron 7.330 millones de dólares
Estados Unidos avisa a los países del Golfo que prepara una campaña corta e intensa contra Irán tras el 3 de noviembre
Rusia dispara un misil nuclear Bulava desde un submarino sumergido en el mar de Ojotsk
Aviones militares de EE. UU. operan en la base ecuatoriana de Taura, revela una investigación
Un dron ruso mata en Ucrania al canadiense Jesse Adams, que rescataba perros y gatos del frente


