Julio César: biografía, conquistas y por qué lo asesinaron
Conquistó la Galia, cruzó el Rubicón y dominó Roma hasta que un grupo de senadores lo mató en los idus de marzo. Te contamos su vida y por qué su huella llega hasta América Latina.
Julio César fue un general y político romano que vivió entre el año 100 y el 44 antes de Cristo. Conquistó la Galia (la actual Francia y Bélgica), ganó una guerra civil y se convirtió en el hombre más poderoso de Roma, hasta que un grupo de senadores lo asesinó el 15 de marzo del 44 a. C. Su muerte abrió el camino al fin de la República romana y al nacimiento del Imperio.
Quién fue Julio César y de dónde venía
Cayo Julio César nació en Roma el 12 o 13 de julio del año 100 a. C., en una familia patricia, es decir, de la vieja aristocracia. Su familia, la gens Julia, decía descender de Iulo, hijo del héroe troyano Eneas, y por lo tanto de la diosa Venus. Sin embargo, no era una familia rica ni especialmente influyente en ese momento.
De joven vivió una época muy violenta. Roma estaba dividida entre los populares, que buscaban apoyo en la gente común, y los optimates, que defendían el poder del Senado. César quedó ligado a los populares: su tía Julia estaba casada con Cayo Mario, uno de sus grandes líderes. Cuando el dictador Sila, del bando contrario, tomó el poder, César tuvo que alejarse de Roma por un tiempo.
Según contaron autores antiguos como Plutarco y Suetonio, en su juventud fue capturado por piratas en el mar Egeo. Tras pagar el rescate, organizó una flota y los capturó.
Cómo llegó al poder
César subió paso a paso por la carrera política romana. Fue cuestor en Hispania en el año 69 a. C., luego edil, y en el 63 a. C. fue elegido pontífice máximo, el principal cargo religioso de Roma. Para ganar popularidad gastó enormes sumas en espectáculos públicos y se endeudó mucho.
Hacia el año 60 a. C. formó una alianza informal con dos de los hombres más poderosos de Roma: el general Pompeyo y Marco Licinio Craso, considerado el hombre más rico de la ciudad. Esa alianza se conoce como el primer triunvirato. Gracias a ella, César fue elegido cónsul, el cargo más alto de la República, para el año 59 a. C.
La conquista de la Galia
Al terminar su consulado, César recibió el gobierno de varias provincias, entre ellas la Galia. Entre el 58 y el 50 a. C. dirigió una larga campaña militar que sometió a los pueblos galos y amplió el territorio romano hasta el río Rin y el océano Atlántico. También cruzó el Rin hacia Germania y desembarcó dos veces en Britania, la actual Gran Bretaña, en el 55 y el 54 a. C.
La batalla decisiva fue el asedio de Alesia, en el 52 a. C., donde derrotó a una gran coalición de pueblos galos dirigida por el jefe Vercingétorix. César narró esta guerra en su libro Comentarios sobre la guerra de las Galias, escrito en tercera persona, que todavía se lee en las clases de latín. La conquista le dio fama, riqueza y un ejército muy leal, pero también tuvo un costo humano enorme para los pueblos galos.
El Rubicón y la guerra civil
Mientras tanto, el triunvirato se rompió. Julia, hija de César y esposa de Pompeyo, murió en el 54 a. C. y Craso murió en una campaña contra los partos en el 53 a. C. Pompeyo se acercó al Senado, que exigió a César dejar su ejército. Si lo hacía, perdía su protección legal y podía ser juzgado por sus enemigos.
A comienzos de enero del 49 a. C., César cruzó con sus tropas el río Rubicón, la frontera entre su provincia y el territorio de Italia, algo que la ley prohibía a un general con ejército. Según Suetonio, pronunció la frase "la suerte está echada". Por eso hoy "cruzar el Rubicón" significa tomar una decisión sin vuelta atrás.
Así empezó una guerra civil. César derrotó a Pompeyo en la batalla de Farsalia, en Grecia, en el 48 a. C. Pompeyo huyó a Egipto, donde fue asesinado por orden de los consejeros del joven rey Ptolomeo XIII. En Egipto, César apoyó a la reina Cleopatra en su lucha por el trono y tuvo con ella un hijo, Ptolomeo César, conocido como Cesarión. En el 47 a. C. venció con rapidez al rey Farnaces del Ponto y resumió esa campaña con su famosa frase "vine, vi, vencí". La guerra terminó en el 45 a. C. con la batalla de Munda, en el sur de la actual España.
Qué cambió en Roma y por qué lo asesinaron
Con todo el poder en sus manos, César fue nombrado dictador varias veces y, a comienzos del 44 a. C., dictador perpetuo, es decir, de por vida. Hizo reformas importantes: dio tierras a sus soldados veteranos, fundó colonias, amplió el Senado y otorgó la ciudadanía romana a más habitantes de las provincias.
Su reforma más duradera fue la del calendario. Con la ayuda del astrónomo Sosígenes de Alejandría, creó el calendario juliano, de 365 días con un año bisiesto cada cuatro años, que entró en vigor el 1 de enero del 45 a. C. Para ajustarlo a las estaciones, el año 46 a. C. tuvo 445 días. Después de su muerte, el mes Quintilis pasó a llamarse Julius en su honor: de ahí viene nuestro julio.
Pero su poder casi absoluto alarmó a muchos senadores, que temían que quisiera convertirse en rey, una palabra odiada en Roma. Unos 60 conspiradores, encabezados por Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino, decidieron matarlo para, según ellos, salvar la República. El 15 de marzo del 44 a. C., los idus de marzo del calendario romano, lo atacaron durante una sesión del Senado en Roma y murió allí mismo.
Qué pasó después y su legado
El asesinato no salvó la República. Estalló una nueva guerra civil. César había adoptado en su testamento a su sobrino nieto Octavio, que se alió con Marco Antonio y derrotó a Bruto y Casio en Filipos en el 42 a. C. Luego Octavio venció a Marco Antonio y Cleopatra, y en el 27 a. C. recibió el título de Augusto. Se convirtió así en el primer emperador romano.
El nombre de César se volvió un título de poder. Los emperadores romanos lo usaron, y de esa palabra vienen "káiser", el título de los emperadores alemanes, y "zar", el de los soberanos rusos. Para la historia, César sigue siendo una figura discutida: un genio militar y un gran escritor, pero también un hombre que usó la fuerza para ponerse por encima de las leyes de su país.
Qué tiene que ver con América Latina
Más de lo que parece. César pasó parte de su carrera en Hispania, la península ibérica, que Roma gobernó durante siglos. De ese largo dominio romano nació el latín hablado en la región, que con el tiempo se transformó en el español y el portugués que hoy hablan cientos de millones de personas en América Latina.
Su calendario también llegó a América. El calendario juliano se usó en todo el mundo cristiano hasta 1582, cuando el papa Gregorio XIII lo corrigió con una pequeña reforma, porque el año juliano duraba unos 11 minutos más que el año solar. El calendario gregoriano que usamos hoy es, en el fondo, el de César con un ajuste.
Un dato final: más de 2.000 años después de su muerte, cada vez que alguien en México, Argentina o Colombia escribe la palabra "julio" o cuenta un año bisiesto, está usando una idea de Julio César.
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