EE. UU. carga su portaaviones frente a Irán con bombas antibúnker y misiles de largo alcance
El USS George Washington recibe en el mar Arábigo armas pensadas para objetivos subterráneos, según The Wall Street Journal, mientras Washington se prepara para un posible nuevo ataque contra Irán.
El portaaviones estadounidense USS George Washington, que navega en el mar Arábigo a pocas horas de vuelo de Irán, está recibiendo un cargamento poco habitual: misiles de ataque terrestre de largo alcance y bombas antibúnker, diseñadas para atravesar capas de roca y concreto antes de estallar. Así lo reveló este sábado 24 de octubre de 2026 el diario The Wall Street Journal, cuyos periodistas visitaron el barco y un destructor de su grupo de combate.
Qué pasó
Según el reporte, recogido también por Gulf News y Arab Times, los marineros del portaaviones están subiendo a bordo grandes cantidades de municiones y preparando los aviones para una posible reanudación de las operaciones militares contra Irán. Funcionarios estadounidenses citados por el diario explicaron que las fuerzas se alistan para una eventual escalada en las próximas semanas, en caso de que el presidente Donald Trump ordene una nueva ronda de bombardeos.
El tipo de armamento es lo que más llama la atención. Las bombas antibúnker se usan contra objetivos protegidos bajo tierra, y según el Wall Street Journal estas armas son adecuadas para golpear las instalaciones nucleares subterráneas de Irán y su infraestructura militar más fortificada. Los misiles de largo alcance, por su parte, permiten atacar desde lejos sin que los aviones tengan que entrar en el espacio aéreo más defendido.
Los propios medios que informaron de la carga advierten de un matiz importante: que se muevan municiones y se alisten aviones no significa que el ataque ya esté decidido. La preparación le da a Washington más opciones, pero la orden depende de la Casa Blanca, que ha señalado que no atacaría a Irán antes de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre.
Por qué importa
El George Washington es hoy la pieza central del poder militar de Estados Unidos frente a Irán. Su grupo de combate llegó a la zona del Comando Central el 19 de agosto para relevar al USS Abraham Lincoln, y desde entonces apoya el bloqueo naval contra Irán y escolta a petroleros en las rutas cercanas al estrecho de Ormuz, por donde pasa una parte enorme del crudo que consume el mundo.
Cualquier nuevo ataque contra Irán tendría efectos que se sienten lejos del golfo Pérsico. Octubre ya es el peor mes registrado en ataques contra barcos comerciales alrededor de Ormuz, según Reuters, y el barril de petróleo ha superado los 116 dólares en los últimos días. Para América Latina, eso se traduce en combustibles más caros, presión sobre la inflación y, en los países exportadores de crudo como Ecuador, Colombia o Venezuela, ingresos que suben y bajan al ritmo de la guerra.
Cómo respondió Irán
Teherán ha dejado claro que no se quedaría quieto. Las autoridades iraníes advirtieron que, si Estados Unidos e Israel vuelven a bombardear su territorio, responderán contra bases y buques de guerra estadounidenses, así como contra aeropuertos, oleoductos y otra infraestructura económica en todo el Golfo. Este mismo sábado, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, Ali Abdollahi, afirmó que su país no permitirá barcos militares estadounidenses en el golfo Pérsico "bajo ninguna circunstancia".
A la tensión se suma un informe de inteligencia estadounidense, difundido el viernes, según el cual Irán ha aumentado de forma sustancial sus esfuerzos para atacar a diplomáticos y funcionarios de Estados Unidos en Oriente Medio y otras regiones. Washington ya ordenó reducir el personal de cuatro de sus embajadas en la zona.
Qué puede venir
Las señales apuntan en dos direcciones. Por un lado, el enviado estadounidense Tom Barrack dijo el viernes que un ataque podría producirse incluso este fin de semana, y la llegada prevista de un tercer portaaviones a la región, anunciada a comienzos de octubre, refuerza la capacidad militar disponible. Por otro, la diplomacia sigue estancada pero no muerta: mediadores regionales intentan reactivar las negociaciones, y Trump ha repetido que la acción militar es posible si Irán no llega a un acuerdo.
Un calendario apretado marcará los próximos días. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, tiene previsto reunirse con Vladímir Putin en Moscú el martes 27 de octubre, el mismo día de las elecciones en Israel, y una semana después Estados Unidos vota en sus elecciones de medio mandato. Mientras tanto, en la cubierta del George Washington, las bombas siguen subiendo a bordo.
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