Revolución mexicana: resumen, causas, personajes (Villa y Zapata) y consecuencias
Empezó el 20 de noviembre de 1910 contra la larga dictadura de Porfirio Díaz y terminó transformando México. Te explicamos sus causas, sus etapas, quiénes fueron Villa y Zapata y qué dejó la primera gran revolución social del siglo XX.
La Revolución mexicana fue un movimiento armado y social que comenzó el 20 de noviembre de 1910 contra el gobierno de Porfirio Díaz, que llevaba más de tres décadas en el poder. Durante unos diez años, jefes como Francisco I. Madero, Emiliano Zapata, Francisco Villa, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón lucharon primero contra el viejo régimen y después entre ellos. Su gran resultado fue la Constitución de 1917, que todavía rige en México.
No hay acuerdo sobre cuándo terminó: muchos historiadores marcan el fin de la etapa armada en 1920, cuando Obregón llegó a la presidencia, y otros en 1917, con la nueva Constitución.
Causas
Porfirio Díaz gobernó México de 1876 a 1911, con una pausa de cuatro años. Bajo su lema de orden y progreso se construyeron miles de kilómetros de vías férreas y llegaron grandes inversiones extranjeras, sobre todo de Estados Unidos, a la minería, el petróleo y la banca. Pero ese crecimiento benefició a muy pocos.
La primera causa fue política: Díaz se reelegía una y otra vez, controlaba las elecciones y perseguía a la oposición y a la prensa crítica. La segunda fue la tierra: las grandes haciendas se habían quedado con las tierras de muchos pueblos campesinos e indígenas, y millones de peones trabajaban en ellas, pobres y endeudados. La tercera fue laboral: obreros y mineros tenían jornadas largas y salarios bajos, y sus huelgas, como las de Cananea (1906) y Río Blanco (1907), fueron reprimidas con dureza.
En 1908, Díaz dijo en una entrevista con el periodista estadounidense James Creelman que México estaba listo para la democracia. Muchos le creyeron. Uno de ellos fue Francisco I. Madero, un hacendado de Coahuila que se lanzó como candidato con un lema que hasta hoy se recuerda: sufragio efectivo, no reelección.
Etapas y fechas clave
1910-1911, la rebelión maderista: Madero fue encarcelado en San Luis Potosí y Díaz se declaró reelecto. Tras escapar, Madero proclamó el Plan de San Luis, que desconocía las elecciones y llamaba a tomar las armas el 20 de noviembre de 1910, fecha que hoy se celebra como inicio de la Revolución. En mayo de 1911, después de que las tropas de Villa y Pascual Orozco tomaran Ciudad Juárez, Díaz renunció y se fue al exilio en Francia.
1911-1913, el gobierno de Madero: Madero ganó las elecciones, pero quedó atrapado entre los viejos porfiristas y los revolucionarios que exigían cambios más rápidos. En noviembre de 1911, Zapata lo desconoció con el Plan de Ayala, que reclamaba devolver la tierra a los pueblos. En febrero de 1913, durante la llamada Decena Trágica, el general Victoriano Huerta dio un golpe de Estado, y el 22 de febrero Madero y su vicepresidente, José María Pino Suárez, fueron asesinados.
1913-1914, la lucha contra Huerta: contra el nuevo dictador se levantaron Carranza, gobernador de Coahuila, con el Plan de Guadalupe; Villa, al frente de la División del Norte; Obregón, desde Sonora, y Zapata, en el sur. En abril de 1914, Estados Unidos ocupó el puerto de Veracruz. Huerta renunció el 15 de julio de 1914.
1914-1920, la guerra entre revolucionarios: los vencedores no se pusieron de acuerdo. La Convención de Aguascalientes, a fines de 1914, terminó en ruptura: de un lado, Villa y Zapata; del otro, Carranza y Obregón. En 1915, Obregón derrotó a Villa en las batallas de Celaya y Carranza se impuso. Convocó un congreso en Querétaro, que aprobó la nueva Constitución el 5 de febrero de 1917. Pero la violencia siguió: Zapata cayó en una emboscada en Chinameca, Morelos, el 10 de abril de 1919, y Carranza murió en 1920, cuando huía de una rebelión de los jefes de Sonora encabezada por Obregón. Ese mismo año, Obregón fue elegido presidente.
Personajes: Villa y Zapata
Emiliano Zapata (1879-1919) era un campesino de Anenecuilco, Morelos, que se convirtió en el jefe del Ejército Libertador del Sur. Su causa era la tierra, y su nombre quedó unido al lema tierra y libertad. No buscaba la presidencia, sino que las haciendas devolvieran a los pueblos sus campos. Sigue siendo un símbolo de los movimientos campesinos e indígenas.
Francisco Villa (1878-1923), cuyo nombre de nacimiento era José Doroteo Arango, fue un hombre del norte que antes de la Revolución vivió como fugitivo. Se convirtió en un jefe militar brillante al mando de la División del Norte, una de las fuerzas más poderosas del conflicto. En marzo de 1916 atacó el pueblo de Columbus, en Nuevo México, y Estados Unidos envió a México a más de 10.000 soldados, al mando del general John Pershing, para capturarlo. Nunca lo lograron. Villa fue asesinado en Parral, Chihuahua, en 1923.
La Revolución también tuvo protagonistas anónimas: las soldaderas, mujeres que acompañaron a los ejércitos como cocineras, enfermeras, mensajeras y muchas veces como combatientes. La Adelita, personaje de un corrido de la época, se convirtió en su símbolo.
Consecuencias
El costo humano fue enorme. Según los censos que hoy publica el INEGI, México tenía 15,2 millones de habitantes en 1910 y 14,3 millones en 1921, casi un millón menos. Esa caída no corresponde solo a muertos en combate: también incluye a quienes murieron por hambre y epidemias, como la gripe de 1918, a quienes emigraron a Estados Unidos y a los niños que no llegaron a nacer.
La principal herencia fue la Constitución de 1917. Su artículo 27 estableció que las tierras y aguas pertenecen originalmente a la nación, lo que abrió paso a la reforma agraria y, más tarde, al control del petróleo. El artículo 123 reconoció derechos laborales como la jornada de ocho horas y el derecho de huelga, y el artículo 3 hizo laica la educación. Fue la primera constitución nacional del mundo en incluir de forma amplia los derechos de los trabajadores.
Los gobiernos que vinieron después aplicaron esas ideas poco a poco. El presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940) repartió más tierra que todos sus antecesores juntos y, el 18 de marzo de 1938, expropió las compañías petroleras extranjeras. En 1929 nació el Partido Nacional Revolucionario, antecedente del PRI, que gobernó México sin interrupción hasta el año 2000.
Por qué importa en América Latina
La Revolución mexicana empezó siete años antes que la rusa y fue la primera gran revolución social del siglo XX. Sus banderas, la tierra para quien la trabaja, los derechos de los trabajadores y la defensa de los recursos naturales frente a las empresas extranjeras, se convirtieron en una referencia para reformistas de toda la región.
También dejó una huella cultural que cruzó fronteras. Los muralistas Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros pintaron su historia en los muros de edificios públicos, y corridos como La Adelita o Valentina se siguen cantando en todo el continente.
Lo que debes recordar
Inicio: 20 de noviembre de 1910. Constitución: 5 de febrero de 1917. Fin de la etapa armada: hacia 1920. Causas: la dictadura de Díaz, el reparto injusto de la tierra y la pobreza de obreros y campesinos.
Y un dato final: la foto más famosa de la Revolución, tomada el 6 de diciembre de 1914 en el Palacio Nacional, muestra a Villa sentado en la silla presidencial, con Zapata a su lado. Ninguno de los dos llegó a gobernar México, pero hoy sus nombres son mucho más recordados que los de casi todos los presidentes de aquellos años.
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