El río Amazonas y la Amazonía: datos, países y por qué importa al planeta
Es el río más caudaloso del mundo y su selva guarda una enorme parte de la vida del planeta. Te explicamos el debate sobre su longitud, el mito del pulmón del mundo y las cifras reales de la deforestación.
El río Amazonas es el río más caudaloso del mundo: lleva al océano cerca de una quinta parte de toda el agua que los ríos del planeta vierten en el mar. Nace en los Andes del Perú, atraviesa Sudamérica de oeste a este y desemboca en el Atlántico, en Brasil. Su cuenca, de unos 7 millones de kilómetros cuadrados, alberga la selva tropical más grande de la Tierra, compartida por ocho países y un territorio de Francia.
La Amazonía regula las lluvias de buena parte del continente, guarda una enorme cantidad de carbono y es el hogar de cientos de pueblos indígenas. Por eso lo que pasa allí afecta a millones de personas, aunque vivan muy lejos de la selva.
¿Es el río más largo del mundo?
Durante mucho tiempo, los libros dijeron que el Nilo, en África, era el río más largo del mundo, con unos 6.650 kilómetros, y que el Amazonas era el segundo, con unos 6.400. La discusión cambió en 2007, cuando un equipo de científicos brasileños y peruanos ubicó el nacimiento más lejano del Amazonas en el nevado Mismi, en el sur del Perú. Según sus cálculos, publicados por National Geographic, el Amazonas mediría unos 6.800 kilómetros, algo más que el Nilo.
El problema es que medir un río no es tan simple como parece. Hay que decidir cuál de sus muchos afluentes es el nacimiento verdadero y en qué punto exacto de su enorme desembocadura termina. Como explicaron geógrafos consultados por la propia National Geographic, pequeños cambios en esos criterios alteran el resultado en decenas o cientos de kilómetros. No existe un organismo internacional que defina oficialmente cuál es el más largo, así que la respuesta depende de la fuente.
Lo que nadie discute es su caudal. En promedio, el Amazonas descarga más de 200.000 metros cúbicos de agua por segundo, mucho más que cualquier otro río del planeta. En la temporada de lluvias, en algunos tramos puede llegar a medir decenas de kilómetros de ancho.
Los países de la Amazonía y su biodiversidad
La selva amazónica se reparte entre Brasil, Perú, Colombia, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Guyana, Surinam y la Guayana Francesa, que es un territorio de Francia. Por eso se suele hablar de nueve países y territorios amazónicos. Brasil tiene la mayor parte, alrededor del 60 % del bosque.
En 1978, los ocho países sudamericanos de la región firmaron el Tratado de Cooperación Amazónica para coordinar la protección y el uso de la selva. En noviembre de 2025, la ciudad brasileña de Belém, en la desembocadura del río, fue sede de la COP30, la cumbre climática de la ONU, por primera vez en plena Amazonía.
Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el bioma amazónico cubre unos 6,7 millones de kilómetros cuadrados y alberga cerca del 10 % de las especies conocidas del planeta. Allí viven jaguares, delfines rosados, anacondas, pirañas, guacamayos y miles de especies de árboles e insectos, muchas de ellas todavía sin describir por la ciencia.
Uno de los lugares más diversos es el Parque Nacional Yasuní, en Ecuador. Un estudio publicado en 2010 en la revista PLoS ONE encontró que en una sola hectárea del Yasuní crecen más especies de árboles que en todo Estados Unidos y Canadá juntos. En agosto de 2023, en una consulta popular, cerca del 59 % de los votantes ecuatorianos decidió dejar bajo tierra el petróleo de un bloque petrolero dentro del parque.
¿Es el pulmón del planeta?
Es común escuchar que la Amazonía es el pulmón del mundo y que produce el 20 % del oxígeno que respiramos. Los científicos aclaran que no es así. Según el ecólogo Yadvinder Malhi, de la Universidad de Oxford, y otros investigadores consultados por National Geographic, la selva sí produce mucho oxígeno por la fotosíntesis, pero sus propios árboles, animales y microorganismos consumen casi todo ese oxígeno al respirar y descomponer la materia orgánica. Su aporte neto al aire que respiramos es cercano a cero. La mayor parte del oxígeno del planeta proviene de algas microscópicas del océano.
Eso no le quita importancia. La Amazonía almacena una enorme cantidad de carbono en sus árboles y suelos; si se quema o se tala, ese carbono se libera a la atmósfera y acelera el calentamiento global. Además, sus árboles liberan humedad que forma los llamados ríos voladores, corrientes de vapor que llevan lluvia a otras regiones de Sudamérica. Más que un pulmón, funciona como un gigantesco aire acondicionado y una fábrica de lluvia.
Deforestación y pueblos indígenas
Según la red de investigación MapBiomas Amazonía, impulsada por la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG), entre 1985 y 2023 la Amazonía perdió más de 88 millones de hectáreas de bosque, una superficie similar a la de Venezuela y cerca del 12,5 % de la cobertura que tenía en 1985. Las principales causas son la ganadería, la agricultura, la minería, muchas veces ilegal, y la tala.
En Brasil, el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) mide la tala cada año con satélites. Su estimación para el periodo entre agosto de 2024 y julio de 2025 fue de 5.796 kilómetros cuadrados en la Amazonía Legal, un 11 % menos que el año anterior y la cifra más baja en 11 años. Para comparar, en 2004 la deforestación superó los 27.000 kilómetros cuadrados.
Los científicos Carlos Nobre, brasileño, y Thomas Lovejoy, estadounidense, advirtieron en 2018 en la revista Science Advances que, si se pierde entre el 20 % y el 25 % del bosque original, grandes zonas del este, el sur y el centro de la selva podrían convertirse en sabana de forma irreversible.
En la Amazonía viven más de 350 pueblos indígenas, según WWF, y unos 60 grupos que viven en aislamiento voluntario, sin contacto con el resto de la sociedad. Entre los más conocidos están los waorani en Ecuador, los yanomami entre Brasil y Venezuela y los asháninka en el Perú.
Sus territorios funcionan como un escudo para la selva. Según MapBiomas y la RAISG, apenas el 6,5 % de la vegetación natural perdida entre 1985 y 2023 estaba en territorios indígenas y áreas protegidas; el 93,5 % restante desapareció fuera de ellos.
Datos curiosos
No hay ningún puente que cruce el cauce principal del Amazonas. Para pasar de una orilla a otra se usan barcos y lanchas.
El primer europeo en recorrer el río hasta el Atlántico fue el español Francisco de Orellana, en 1542, tras partir de la región de Quito. El nombre Amazonas se debe a los relatos de su expedición sobre mujeres guerreras, que recordaban a las amazonas de la mitología griega.
Cerca de Manaos, las aguas oscuras del río Negro y las aguas color barro del Solimões corren una al lado de la otra durante kilómetros sin mezclarse. El fenómeno se llama el Encuentro de las Aguas.
- Amazonía
- Río Amazonas
- Medio ambiente
- América Latina
- Geografía
Lo más leído hoy
La hermana de Kim Jong-un amenaza con más armas tácticas en la frontera con Corea del Sur
Irán pide una reunión de emergencia en la ONU por la amenaza de usar “la madre de todas las bombas”
Kim Yo-jong recorre la frontera con Corea del Sur y avisa que sus nuevas unidades de fuego ya están en posición
Zelenski acepta congelar la guerra en la línea actual del frente mientras Witkoff se reúne con Putin
Trump dice que pedir ayuda a la OTAN contra Irán fue una prueba y advierte que EE. UU. podría irse


