La Fuerza Aérea de EE. UU. prohíbe los autos chinos BYD en su base de Kadena, en Okinawa
El comandante de la base considera que los vehículos de la marca china son “un riesgo inaceptable” para su personal y su misión. El veto alcanza también a taxis y camiones de reparto.
Qué pasó
La base aérea de Kadena, en la isla japonesa de Okinawa, cerró sus puertas a los vehículos de la marca china BYD. La medida la tomó el general de brigada John Gallemore, comandante del 18.º Ala de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, la unidad que opera la base. Su portavoz, la teniente coronel Alli Stormer, la confirmó por correo electrónico el lunes 26 de octubre de 2026, según el diario militar Stars and Stripes.
La explicación oficial es breve. Según la portavoz, el comandante concluyó que estos vehículos representan “un riesgo inaceptable e imposible de mitigar para nuestro personal y nuestra misión”. La restricción la había adelantado la agencia surcoreana Yonhap días antes, citando a funcionarios militares estadounidenses en Japón, y luego la recogieron medios como The Guardian y The Japan Times.
El veto es amplio. No se limita a los autos particulares de soldados y civiles que trabajan en la base: también alcanza a taxis, camiones de reparto y vehículos de empresas contratistas que entran a diario a las instalaciones.
Por qué un auto puede preocupar a los militares
La Fuerza Aérea no detalló qué riesgo concreto detectó, ni si la decisión está ligada a otras medidas del Pentágono contra la marca. Sin embargo, el debate sobre los autos conectados no es nuevo. Los vehículos eléctricos modernos llevan cámaras alrededor de la carrocería, micrófonos, receptores GPS, conexión Wi‑Fi y enlaces permanentes con los servidores del fabricante, además de sincronizarse con los teléfonos de sus dueños.
Especialistas en ciberseguridad citados por The Guardian han advertido que esa combinación ofrece muchas oportunidades para recoger datos: por dónde circula un vehículo, a qué hora, qué se ve desde sus cámaras. Dentro de una base militar, esa información podría revelar rutinas, ubicaciones sensibles o movimientos de personal. Por razones parecidas, el Ministerio de Defensa británico ya había recomendado a su personal no conectar sus teléfonos a autos eléctricos de fabricación china.
Hay además un antecedente administrativo. En junio de 2026, el Departamento de Defensa de Estados Unidos incluyó a BYD en su lista oficial de “empresas militares chinas”, publicada en el Registro Federal. Esa designación ya prohíbe al Pentágono hacer negocios con estas compañías y, a partir de junio de 2027, ampliará las restricciones a la compra de sus bienes y servicios.
Una base clave frente a China
Kadena no es una base cualquiera. Es la mayor instalación de la Fuerza Aérea estadounidense en el Pacífico y está a menos de 800 kilómetros de Taiwán, lo que la convierte en una pieza central de cualquier escenario de tensión con China. Desde su pista operan cazas, aviones cisterna y aviones de reconocimiento como el RC-135 Rivet Joint, dedicado a interceptar señales electrónicas.
Por ahora, Kadena es la única base de Estados Unidos en Japón que aplica este veto, según el coronel John Severns, portavoz de las Fuerzas de Estados Unidos en Japón. En Corea del Sur, donde BYD tiene decenas de salas de exhibición, los autos de la marca siguen pudiendo entrar a las bases estadounidenses, de acuerdo con el mando militar en ese país.
La decisión llega en un momento en que BYD crece rápido en Japón. La empresa abrió su primer concesionario en Okinawa el 5 de septiembre de 2026, en la ciudad de Tomigusuku, y suma 78 puntos de venta en todo el país, incluidos algunos que están por abrir. Una portavoz de BYD declinó comentar la medida, y el concesionario de Okinawa rechazó una entrevista, según Stars and Stripes.
Qué puede venir
La medida se suma a una tendencia más amplia: gobiernos y fuerzas armadas de Occidente revisan cada vez con más cuidado la tecnología china que entra en sus instalaciones, desde cámaras de vigilancia hasta drones y ahora automóviles. Estados Unidos ya restringió la venta de vehículos conectados con software o componentes chinos en su propio mercado.
Queda por ver si otras bases estadounidenses en Japón o en el resto de Asia siguen el ejemplo de Kadena. La Fuerza Aérea dijo que comunicará cualquier cambio a su personal. Para China, que suele rechazar este tipo de acusaciones como discriminatorias, el veto es otro frente en la competencia tecnológica y militar con Washington, que ahora llega hasta el estacionamiento de una base aérea.
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