Texas reclama nueve islas del Río Bravo y México le recuerda el tratado de límites de 1970
La comisionada de Tierras de Texas autorizó el acceso de fuerzas estatales a unas 27 hectáreas en el río. La Cancillería mexicana responde que la frontera solo la define una comisión binacional.
Nueve islas en medio del Río Bravo, que juntas suman unas 27 hectáreas, pasaron a figurar esta semana como propiedad del estado de Texas. La decisión la anunció el martes 27 de octubre la comisionada de Tierras, Dawn Buckingham, y no tardó en provocar una respuesta de México, que recuerda que la frontera entre ambos países no la define un gobierno estatal, sino un tratado internacional.
Las islas están repartidas a lo largo del río entre las zonas de Laredo y McAllen, según el mapa difundido por la Oficina General de Tierras de Texas. Buckingham resumió la medida con una frase ante la cadena NewsNation: dijo que es una forma de “hacer a Texas más grande otra vez”.
Qué decidió Texas
En un oficio fechado el 26 de octubre y dirigido al general Thomas Suelzer, del Departamento Militar de Texas, y al coronel Freeman Martin, director del Departamento de Seguridad Pública, la comisionada les indicó que pueden entrar en esos terrenos para tareas de seguridad fronteriza. Según El País, el documento contempla acceder a las islas, limpiarlas y patrullarlas.
El origen del caso está en una consulta de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos sobre 28 islas del río que se consideraban sin reclamar o cuya propiedad no estaba establecida. La oficina texana afirma que revisó mapas históricos, levantamientos topográficos, fotografías aéreas y otros registros, y que de ahí salieron las nueve que ahora reclama. Buckingham admitió a NewsNation que otras 11 islas revisadas probablemente pertenecen a México por su ubicación en el cauce. Los medios no coinciden del todo en el total revisado: NewsNation habla de 20 islas y News 4 San Antonio y El País, de 28 en la consulta inicial.
La justificación y lo que no está probado
El argumento oficial es impedir que los cárteles conviertan estas islas en refugio. La propia Buckingham reconoce, sin embargo, que no se ha confirmado actividad delictiva en ninguna de las nueve. En su oficio sostiene que la experiencia anterior muestra que las islas fronterizas pueden ser aprovechadas por cárteles y contrabandistas.
El precedente que cita es la isla Fronton, de unas 69 hectáreas, que Texas declaró suya en 2023. Allí las agencias estatales desbrozaron la vegetación, y la comisionada asegura que la medida frenó la actividad criminal. Ese caso también dejó un conflicto abierto: en abril de 2024, la Comisión Internacional de Límites y Aguas, en su sección estadounidense, sostuvo que la isla era propiedad federal y pidió la documentación del reclamo. Además, advirtió que las cercas y puentes instalados sin consultarla alteraron la zona de inundación del río. Texas mantiene que Fronton es suya.
La respuesta de México
La Secretaría de Relaciones Exteriores respondió a través de El País. Según la Cancillería, el Tratado de Límites de 1970 establece que la frontera sigue el centro del cauce normal del río, de modo que la pertenencia de las islas puede cambiar con los movimientos naturales del agua. Por eso, añade, solo la Comisión Internacional de Límites y Aguas, conocida como CILA, puede determinar el límite internacional.
La Cancillería agregó que cualquier obra o acción en esas islas requiere la aprobación de las dos secciones de la comisión, la mexicana y la estadounidense, conforme al artículo IV del tratado. El País intentó obtener la versión de la CILA, sin respuesta hasta el cierre de su nota. Buckingham, por su parte, dijo a NewsNation que los funcionarios mexicanos protestaron con fuerza.
Por qué importa y qué puede venir
La superficie es pequeña, pero el asunto va más allá del tamaño. El tratado de 1970 se firmó precisamente para resolver disputas limítrofes y regular los cambios del cauce, de manera que dos países no tengan que discutir cada vez que el río se mueve. Que un estado reclame islas por su cuenta pone a prueba ese mecanismo en un momento en que la seguridad fronteriza es uno de los ejes del gobierno de Donald Trump.
El siguiente paso, según NewsNation, es que la policía de Texas y la Patrulla Fronteriza entren en las islas para evaluar qué hacer con ellas, incluida la posibilidad de desbrozarlas como en Fronton. Si eso ocurre sin el visto bueno de la comisión binacional, México tendría un argumento concreto para llevar su reclamo más lejos. Por ahora, ni Washington ni la CILA han fijado una posición pública en las notas consultadas.
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