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El bombardeo de De la Espriella contra el ELN mató a dos de sus principales cabecillas

Actualización del 25 de octubre: el Gobierno confirmó que la Operación Ónix, en El Tambo (Cauca), dejó diez guerrilleros muertos, entre ellos alias Marcos Pacífico y alias Ochenta. El presidente lo llamó el golpe más duro contra el ELN en ocho años.

Por Redacción Datos Interesantes Dirección: Armando Loza 5 min de lectura
Un avión A-29 Super Tucano de la Fuerza Aérea Colombiana, modelo usado en operaciones contra grupos armados (imagen de archivo, 2008).
Un avión A-29 Super Tucano de la Fuerza Aérea Colombiana, modelo usado en operaciones contra grupos armados (imagen de archivo, 2008). Foto: Neoreich / Wikimedia Commons, CC BY 3.0

Actualización: dos cabecillas entre los muertos

Tres días después del ataque, el domingo 25 de octubre de 2026, el presidente Abelardo de la Espriella confirmó el balance de la operación, bautizada como Operación Ónix. Según el Gobierno, murieron diez integrantes del ELN, y entre ellos están dos de los principales cabecillas de esa guerrilla en el suroccidente del país. El mandatario lo describió como el golpe más duro contra el ELN en los últimos ocho años.

Los reportes oficiales difundidos por Infobae, El Heraldo (con la agencia EFE) y El País de Cali ubican el campamento en una zona rural de El Tambo, en el departamento del Cauca, lo que aclara la duda inicial sobre si el ataque había sido en Nariño o en el Cauca. La operación la ejecutaron las Fuerzas Militares con apoyo de la Policía Nacional.

El primer cabecilla identificado es alias Marcos Pacífico, cuyo nombre es Neftalí Riascos Alegría. De acuerdo con el Gobierno, entró al ELN en 1998 y llegó a dirigir frentes y compañías en el Cauca y en Nariño, entre ellos el frente José María Becerra. Las autoridades le atribuyen más de 62 homicidios, el reclutamiento de cientos de menores y el desplazamiento forzado de más de 500 personas. El segundo es alias Ochenta, también conocido como Murillo, señalado como otro de los principales mandos del grupo en la región.

En el lugar, las tropas encontraron un campamento con capacidad para unas 25 personas, siete fusiles, una pistola y dos granadas. De la Espriella aseguró que el resultado debilita la cadena de mando y la capacidad de combate del ELN, y lanzó una advertencia en sus redes: “¡Que lo entiendan los narcoterroristas: no vamos a retroceder ni un centímetro en la defensa de Colombia!”. Hasta el cierre de esta actualización, el Gobierno no había informado si había menores de edad entre los fallecidos.

Así se conoció el ataque el 22 de octubre

A la 1:00 de la madrugada del jueves 22 de octubre de 2026, el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, dio luz verde a un nuevo ataque aéreo. El objetivo fue un campamento del Frente de Guerra Suroccidental del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en una zona rural del departamento de Nariño, en el suroccidente del país. Según el balance preliminar difundido por medios colombianos, al menos ocho guerrilleros murieron en la operación.

El propio mandatario anunció el bombardeo en un video publicado en la red social X, en el que aseguró que en su gobierno no habrá tregua contra el terrorismo y prometió dar a conocer más tarde los resultados. La operación fue ejecutada por el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (CCOES) de las Fuerzas Militares, según recogieron Infobae, El Heraldo y Pulzo.

Qué se sabe del ataque

De acuerdo con los reportes, tras el bombardeo las tropas entraron por tierra para registrar el campamento, controlar el área y verificar la identidad de los muertos. Las autoridades indicaron que más adelante entregarían detalles sobre el material de guerra incautado y sobre el impacto del golpe en la cadena de mando de esa estructura del ELN.

La cifra de ocho muertos sigue siendo provisional: el CCOES no había terminado sus acciones en la zona cuando se conocieron los primeros datos, y el número definitivo podría cambiar. Tampoco se habían revelado nombres de cabecillas abatidos. Un detalle llamativo es que el mensaje del presidente mencionó el departamento del Cauca, vecino de Nariño, mientras que los reportes de prensa ubican el campamento en Nariño; hasta el cierre de esta nota no había una aclaración oficial.

El quinto bombardeo del nuevo gobierno

Abelardo de la Espriella llegó a la Presidencia en agosto de 2026 con un discurso de mano dura contra los grupos armados, y los bombardeos se han convertido en una de sus herramientas más visibles. Según el conteo de la prensa colombiana, el de Nariño es el quinto ataque aéreo que autoriza contra organizaciones armadas ilegales y el primero contra el ELN en ese departamento.

Entre los antecedentes figura la llamada Operación Beta, en agosto, contra el ELN en la zona rural de Tibú y San Calixto (Norte de Santander), con dos muertos según el balance oficial. A finales de ese mismo mes, en Guaviare, la Operación Azarías golpeó a una estructura de disidencias de las FARC; el presidente informó de 23 muertos y seis capturados. El 11 de octubre, otro bombardeo en el Catatumbo contra el Frente 33 de las disidencias dejó cuatro muertos, entre ellos una adolescente de 16 años, según confirmó el Ministerio de Defensa con base en Medicina Legal.

La muerte de menores de edad en estas operaciones es uno de los puntos más polémicos. Las organizaciones de derechos humanos han advertido en el pasado que los grupos armados reclutan a niños y adolescentes, lo que convierte los bombardeos a campamentos en una decisión delicada para cualquier gobierno.

Una ofensiva anunciada

El ataque de este jueves no llegó por sorpresa. El 19 de octubre, durante un consejo de seguridad en Arauca, De la Espriella anunció una ofensiva contra el ELN y las disidencias de las FARC, después de que el ELN interceptara un vehículo de carga en la vía que une Tame con Arauca. En esa ocasión, el mandatario prometió golpear a los cabecillas de esos grupos, a los que calificó de narcoterroristas, así como sus estructuras, su logística y su financiación.

El ELN es la guerrilla activa más antigua de Colombia y tiene presencia en varias regiones fronterizas y en zonas de cultivos de coca y minería ilegal. Nariño, que limita con Ecuador, es uno de los departamentos con más hectáreas de coca del país y un corredor clave para la salida de droga hacia el Pacífico.

Por qué importa en la región y qué puede pasar

Lo que ocurre en Nariño tiene eco directo en Ecuador: la frontera entre ambos países es escenario habitual del paso de armas, droga y combatientes, y una ofensiva militar fuerte en el lado colombiano puede empujar a los grupos armados a moverse o a reforzar sus rutas. Por eso, los gobiernos vecinos suelen seguir con atención cualquier cambio en la estrategia de seguridad de Bogotá.

En los próximos días se espera el balance oficial del Ministerio de Defensa y la identificación de los muertos, lo que permitirá saber si el ataque alcanzó a mandos del ELN. También es probable que la guerrilla responda con acciones en las regiones donde tiene presencia, como ha ocurrido tras golpes anteriores. Con cinco bombardeos en poco más de dos meses, el gobierno de De la Espriella deja claro que la vía militar será, por ahora, el centro de su política frente a los grupos armados.

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