Saltar al contenido
DATOS INTERESANTES Síguenos 731 mil
Última hora

¿Por qué tiembla tanto en América Latina? Placas tectónicas y el Cinturón de Fuego

De México a Chile, millones de latinoamericanos viven sobre el choque de dos placas de la corteza terrestre. Te explicamos por qué ocurren los sismos, cómo se miden y qué hacer para protegerte.

Por Redacción Datos Interesantes 5 min de lectura
Mapa de las placas tectónicas y del Cinturón de Fuego del Pacífico (en rojo). Los triángulos marcan volcanes y las flechas, la dirección en que se mueven las placas. Toda la costa del Pacífico latinoamericano queda dentro del cinturón.
Mapa de las placas tectónicas y del Cinturón de Fuego del Pacífico (en rojo). Los triángulos marcan volcanes y las flechas, la dirección en que se mueven las placas. Toda la costa del Pacífico latinoamericano queda dentro del cinturón. Foto: Astroskiandhike / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

En América Latina tiembla tanto porque buena parte de la región está sobre el límite entre placas tectónicas que chocan entre sí. Frente a la costa del Pacífico, las placas oceánicas de Nazca y de Cocos se hunden lentamente bajo el continente, y ese roce acumula una enorme tensión que, de vez en cuando, se libera en forma de sismo. Esa franja forma parte del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, la zona con más terremotos y volcanes del planeta.

Entender cómo funciona no evita los sismos, pero sí ayuda a perderles el miedo irracional y a prepararse mejor, que es lo que de verdad salva vidas.

Las placas tectónicas y el Cinturón de Fuego

La capa exterior de la Tierra no es una sola pieza. Está partida en grandes bloques llamados placas tectónicas, que flotan sobre roca caliente y se mueven muy despacio, apenas unos centímetros por año, más o menos lo que crecen nuestras uñas.

Las placas pueden separarse, deslizarse de lado una junto a otra o chocar. Cuando chocan, sus bordes no se deslizan suavemente: se traban. La presión se acumula durante años o siglos hasta que la roca se rompe de golpe a lo largo de una falla. Esa ruptura libera energía en forma de ondas que viajan por el suelo, y eso es lo que sentimos como un temblor.

El Cinturón de Fuego del Pacífico es una franja con forma de herradura, de unos 40.000 kilómetros, que rodea casi todo el océano Pacífico: va desde Nueva Zelanda y el sudeste asiático, pasa por Japón y Alaska, y baja por la costa de América hasta Chile. Según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) citados por National Geographic y otros medios, allí ocurre cerca del 90 % de los terremotos del mundo y se encuentra alrededor del 75 % de los volcanes activos.

En Sudamérica, la protagonista es la placa de Nazca, que se mete por debajo de la placa Sudamericana a lo largo de la costa de Colombia, Ecuador, Perú y Chile. Este proceso se llama subducción. Según el USGS, la placa de Nazca avanza contra Sudamérica a un ritmo de entre unos 6,5 y 8 centímetros por año. Ese choque, mantenido durante millones de años, es el que levantó la cordillera de los Andes y alimenta sus volcanes.

En México y Centroamérica ocurre algo parecido con la placa de Cocos, que se hunde bajo la placa Norteamericana y la del Caribe. Las zonas de subducción producen los terremotos más grandes del planeta y también pueden generar tsunamis, porque mueven de golpe el fondo del mar.

Magnitud e intensidad: cómo se mide un sismo

La magnitud mide cuánta energía liberó el sismo en su origen. Durante décadas se usó la famosa escala de Richter, pero hoy los sismólogos usan sobre todo la magnitud de momento, que mide mejor los terremotos grandes. Es una escala logarítmica: según el USGS, cada número entero hacia arriba equivale a unas 32 veces más energía. Eso quiere decir que un sismo de magnitud 8 libera unas mil veces más energía que uno de magnitud 6.

La intensidad, en cambio, mide cuánto se sintió y cuánto daño causó en cada lugar, y se expresa con la escala de Mercalli. Un mismo sismo tiene una sola magnitud, pero muchas intensidades: se siente más fuerte cerca del epicentro, en suelos blandos o en edificios mal construidos. Por eso dos ciudades a la misma distancia pueden vivir el mismo temblor de forma muy distinta.

Los terremotos que marcaron a la región

Chile, 1960. El 22 de mayo de 1960, un terremoto de magnitud 9,5 sacudió el sur de Chile, con epicentro cerca de Valdivia. Según el USGS, es el sismo más grande registrado con instrumentos en la historia. Causó miles de muertes, aunque las estimaciones varían mucho según la fuente, y generó un tsunami que cruzó el Pacífico y dejó víctimas incluso en Hawái y Japón.

México, 1985 y 2017. El 19 de septiembre de 1985, un sismo de magnitud 8,1, con origen frente a la costa de Michoacán, devastó buena parte de la Ciudad de México, construida sobre el suelo blando de un antiguo lago que amplificó las ondas. Las cifras oficiales de la época hablaron de unos 6.000 muertos, pero otras estimaciones superan los 10.000. Exactamente 32 años después, el 19 de septiembre de 2017, otro sismo de magnitud 7,1, con epicentro entre Puebla y Morelos, dejó alrededor de 370 fallecidos.

Ecuador, 2016. El 16 de abril de 2016, a las 18:58 hora local, un terremoto de magnitud 7,8 golpeó la costa de Manabí y Esmeraldas. Pedernales, Manta y Portoviejo fueron de las ciudades más afectadas. Según los datos oficiales, murieron 676 personas, y miles de familias perdieron sus casas.

Cómo protegerte de un sismo

Lo primero que hay que saber es que los terremotos no se pueden predecir. El USGS lo dice con claridad: ningún científico ha predicho nunca un gran terremoto. Lo que sí se puede hacer es prepararse.

Antes: arma una mochila de emergencia con agua, alimentos no perecibles, linterna, radio a pilas, botiquín, medicinas y copias de documentos. Acuerda con tu familia un punto de encuentro, fija a la pared los muebles altos y participa en los simulacros.

Durante: las autoridades de gestión de riesgos de la región recomiendan mantener la calma y aplicar la técnica de agacharse, cubrirse y sujetarse, por ejemplo debajo de una mesa resistente. Aléjate de ventanas, espejos y objetos que puedan caer, y no uses ascensores. Si estás en la calle, busca un espacio abierto lejos de postes, cables y fachadas. Si vas en un vehículo, detente en un lugar seguro.

Si vives en la costa y sientes un sismo tan fuerte que cuesta mantenerse en pie, aléjate del mar y sube a una zona alta sin esperar a que suene una alerta: un tsunami puede llegar en pocos minutos.

Después: revisa si hay heridos, prepárate para las réplicas, usa el teléfono solo para lo urgente e infórmate por los canales oficiales, como el Instituto Geofísico en Ecuador o el Servicio Sismológico Nacional en México. No compartas cadenas ni rumores.

Lo que debes recordar

Tiembla tanto en América Latina porque la costa del Pacífico está sobre el choque de placas tectónicas, dentro del Cinturón de Fuego. La magnitud mide la energía de un sismo y la intensidad, sus efectos en cada lugar. Los terremotos no se pueden predecir, pero una familia preparada, que sabe agacharse, cubrirse y sujetarse, y que en la costa sube a zonas altas, tiene muchas más posibilidades de salir bien librada.

  • Sismos
  • Terremotos
  • Placas tectónicas
  • Cinturón de Fuego
  • Prevención
Compartir Facebook X

Lo más leído hoy

  1. La hermana de Kim Jong-un amenaza con más armas tácticas en la frontera con Corea del Sur
  2. Irán pide una reunión de emergencia en la ONU por la amenaza de usar “la madre de todas las bombas”
  3. Kim Yo-jong recorre la frontera con Corea del Sur y avisa que sus nuevas unidades de fuego ya están en posición
  4. Zelenski acepta congelar la guerra en la línea actual del frente mientras Witkoff se reúne con Putin
  5. Trump dice que pedir ayuda a la OTAN contra Irán fue una prueba y advierte que EE. UU. podría irse

Te puede interesar