Dos espías de China reciben 30 meses de cárcel en EE. UU.: pagos en mochila y fotos de marinos
Liren Lai y Yuance Chen admitieron trabajar para la inteligencia china. Facilitaron pagos secretos y reunieron imágenes y datos de militares estadounidenses.
Una mochila con unos 10.000 dólares dentro de un casillero de un centro recreativo en Livermore, California. Fotos de una base naval. Datos personales de militares estadounidenses. Esas son algunas de las piezas del caso que terminó el viernes 30 de octubre de 2026, cuando dos ciudadanos chinos recibieron 30 meses de prisión cada uno por trabajar en secreto para los servicios de inteligencia de su país dentro de Estados Unidos.
Los condenados son Liren “Ryan” Lai, de 40 años, y Yuance Chen, de 39. Además de la pena de cárcel, cada uno tendrá tres años de libertad supervisada. Ambos se declararon culpables de conspirar para actuar como agentes de un gobierno extranjero y de hacerlo sin notificar al fiscal general, como exige la ley estadounidense.
Qué pasó
Según el Departamento de Justicia, los dos hombres actuaban como agentes del Ministerio de Seguridad del Estado de China, el principal servicio de inteligencia civil de ese país, al menos desde mayo de 2021. Lai, que entró a Estados Unidos con visa de turista, reclutó a Chen, residente permanente. Al principio hizo de intermediario entre él y los oficiales de inteligencia, hasta que Chen pasó a recibir sus encargos directamente.
El episodio más llamativo ocurrió en enero de 2022. Mientras estaban en China, los dos coordinaron con personas en Estados Unidos para que dejaran una mochila con el dinero en un casillero. Este método se conoce como “buzón muerto” y permite transferir dinero o información sin que las dos partes se encuentren cara a cara. En mayo de 2025, el ministerio ordenó a Lai viajar a Phoenix para facilitar otro pago clandestino, de unos 20.000 dólares.
Qué buscaban
El dinero era solo una parte de la operación. Desde 2022, Chen reunió información sobre instalaciones y personal militar por encargo de Lai y de los oficiales chinos. De acuerdo con el comunicado oficial, obtuvo fotografías de la Base Naval de Kitsap, en Bremerton, estado de Washington, y fotos y videos de reclutas y marinos en activo dentro de una oficina de reclutamiento de la Marina en el sur de California.
También recopiló datos personales de un empleado de la Marina y conservó información biográfica de militares que podían interesar a la inteligencia china. En marzo de 2023, Lai viajó a Estados Unidos para entregarle a Chen un teléfono destinado a comunicarse en secreto con el ministerio. Chen volvió a China en 2024 y 2025, donde se reunió con oficiales que le dieron nuevos encargos sobre miembros de las fuerzas armadas.
El FBI sostiene que los acusados intentaron reclutar a militares estadounidenses. Sin embargo, como señaló Al Jazeera, el Departamento de Justicia no precisó cuántas personas lograron captar ni cuántos pagos facilitaron en total. Esa es una de las grandes preguntas que el caso deja abiertas.
Por qué importa
El subsecretario de Justicia para Seguridad Nacional, John Eisenberg, calificó la actividad de los dos hombres como extensa y descarada. El caso no reveló el robo de un arma ni de un plano secreto, pero muestra una forma de espionaje menos vistosa: identificar a personas con acceso a información militar, conocer sus datos y buscar una vía para acercarse a ellas.
Las condenas llegan en un momento delicado para la relación entre Washington y Pekín, marcada por la competencia militar en Asia y por las acusaciones cruzadas de espionaje. En agosto, el presidente Donald Trump restó dramatismo al asunto al decir que sabía que China espiaba a Estados Unidos, pero que su país también la espiaba a ella. En junio, China anunció a su vez la detención de un ciudadano estadounidense acusado de espionaje.
Para América Latina, el tema tampoco resulta lejano. La rivalidad entre las dos mayores economías del planeta influye en el comercio, las inversiones y la presión diplomática que reciben los países de la región, muchos de los cuales tienen a China como gran socio comercial y a Estados Unidos como principal aliado en seguridad.
Qué puede venir
Lai y Chen fueron arrestados el 27 de junio de 2025 en una operación del FBI. Lai se declaró culpable en diciembre de ese año y Chen en febrero de 2026. Con la sentencia dictada, el proceso principal contra ellos queda cerrado, aunque las autoridades no han informado si hay otras personas investigadas por los pagos ni qué pasará con los dos hombres cuando cumplan su pena.
La sentencia de 30 meses también puede abrir un debate. Al presentar el caso en 2025, las autoridades indicaron que los cargos podían llevar hasta 10 años de prisión. Lo que parece claro es que Washington quiere enviar un mensaje: el fiscal federal Craig Missakian afirmó que las condenas demuestran el compromiso de responsabilizar a quienes representen una amenaza similar para el país.
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